16 Enero 2005 Seguir en 
El sector industrial de la provincia experimentó, el año pasado, una recuperación importante en su nivel de actividad al igual que el del país en su conjunto.
La encuesta mensual de coyuntura industrial, que realiza el Instituto de Economía Aplicada de la Fundación Banco Empresario de Tucumán (que preside Jorge Víctor Elías), reveló una evolución mensual significativa a lo largo de 2004 para el uso de la capacidad instalada.
Concentra su nivel promedio en torno al 70%, con lo cual el ritmo de actividad de seguir así, vuelve a situarse en niveles muy cercanos a los registrados en 1998, donde la performance fabril alcanzó sus valores máximos de la última década.
A su vez, cuando se desagrega el análisis por sector de actividad, se observa que aquel que agrupa a las empresas vinculadas a bienes de capital y uso intermedio, muestra un nivel promedio de uso de capacidad instalada superior con respecto al constituido por bienes de consumo durable y no durable.
Esa brecha que coloca a las firmas productoras de bienes de capital encabezando el ritmo de actividad es importante, porque en el ciclo de crecimiento es el sector que lidera las reactivaciones, considera la investigadora del IEA, licenciada Corina Paz.
Ahora bien, según Paz, esta señal favorable (pese al aumento en general de los costos: laborales, insumos importados y la gravitante retención a las exportaciones), para ser capitalizada y que realmente sea un pilar del crecimiento, (pues hasta ahora la fase transitada es de recuperación), estaría indicando la necesidad de inversión en maquinarias y equipos.
Los empresarios toman sus decisiones de inversión ponderando la incertidumbre del escenario futuro, y aquí una variable que entra en juego es la tasa de interés. A su vez, por tratarse de una inversión en bienes de capital y de contar con la necesidad de fuentes externas, el sistema financiero debe estar preparado para ofrecer crédito a los empresario y productores en condiciones accesibles y de mediano o largo plazo. Ello será posible en la medida en que la confianza de los depositantes se refleje en colocaciones a plazos mayores a los actuales (que oscilan en promedio a 60 días).
De ser así -señala la investigadora del IEA-, las entidades estarían preparadas para poder brindar mejor financiación a los inversores en bienes de capital. La brecha en el uso promedio de capacidad entre los dos sectores si bien subsiste, viene acortándose en los últimos meses. Ejemplo de ello son las empresas pertenecientes al sector de bienes de consumo durable, en particular las citrícolas y textiles, pues en general los gastos en inversión fija preceden al aumento de oferta: exportable en el primer caso y doméstica para el segundo.
Conclusiones
Para que se asuma el riesgo empresario con mayor factibilidad es imprescindible que el horizonte sea previsible en un marco de credibilidad.
Cubierta esta instancia, el sector financiero deberá continuar recuperando la confianza y será así un aliado en el proceso de inversión de los industriales.
A nivel nacional, según especificó la Fundación de Investigaciones Económica Latinoamericana (FIEL), uno de los problemas actual es que el tipo de cambio alto esta generando ganancias extraordinarias que no se están volcando a inversión. Y a pesar del aumento importante que muestra esa variable es un problema porque el uso de la capacidad instalada está en niveles muy altos- 70%- cuando por ejemplo el promedio de uso de la capacidad instalada en 1998 era de 65%.
Están cerca de su techo las metalmecánicas
En determinada época del año ocupa más de un millar de operarios. Es uno de los sectores que camina a la para de las grandes actividades de la provincia; la azucarera y la citrícola. La metalmecánica, que exporta a países vecinos, en especial, tiene desde hace bastante tiempo, vuelo propio en la provincia.Su capacidad instalada y su tecnología, sigue siendo aceptable, aunque en algunos casos, se está cerca del techo, es decir que tendrían que realizarse mayores inversiones para poder seguir creciendo en producción y generar más empleo. La empresaria Ana de Andriani considera que para saber cómo será la evolución de la actividad 2005 ("que pinta bien", habrá que esperar hasta febrero.
En las textiles debe crearse un clima inversor
La industria Tucumana, en su gran mayoría está con su capacidad instalada en sus valores históricos de uso. Para aumentar dichos niveles se necesitarían o inversiones en equipos y maquinarias o incorporación de puestos de trabajo para cubrir capacidad instalada remanente.En ambos casos significa realizar inversiones en equipos, capital de trabajo, etc.Esta decisión requiere estar acompañada de un pronóstico optimista del mercado que atiende cada industria y una expectativa positiva y estable de las condiciones económicas del país.Tucumán debe estimular desde el Estado, los cambios necesarios en sus normas y procedimientos, en su política fiscal, etc. que generen un clima inversor.
Scania exporta y trabaja a pleno en la provincia
En su planta de Tucumán, Scania produce cajas de velocidades, diferenciales y otros componentes de transmisión, con el objetivo de superar las expectativas del cliente. Dichos productos se exportan a la planta de Scania Brasil, en San Bernardo do Campo, donde son montadas en los camiones y ómnibus Scania, que luego se exportan a otros mercados de América Latina, Asia y África. En menor volumen mensual, se envían cajas al mercado europeo.Voceros de la empresa señalaron que la planta tucumana trabaja a pleno, en cuatro turnos, a niveles que superan la actividad de 1998, cuando comenzó la recesión que culminó en la crisis de finales de 2001.
BGH opera bien, pero no planea expandirse
En los últimos años, la planta que la compañía BGH posee en Tucumán pasó de fabricar teléfonos celulares a realizar reparación y reconstrucción de estos aparatos, a través de convenios con las empresas que proveen servicios de telefonía móvil. El gerente de BGH, Fernando Allena, comentó que la firma opera bien. "No al 100%, pero trabajamos bien; no está en nuestros planes expandirnos ni contraernos durante este año", indicó el ejecutivo. El auge de la venta de celulares no favorece a BGH, según Allena. "Muchos ya no reparan sus aparatos, especialmente porque hay promociones de los operadores, que venden los celulares a menos de su costo porque se incluye también el servicio", indicó el gerente.
El desafío actual es reconvertirse
Por Hector Mario Ledesma - Presidente Unión Industrial de Tucumán
De las crisis se aprende y lo que veo en los industriales en general es que maduraron en muchos aspectos. Tomaron con cautela la salida de la crisis haciendo reservas para tiempos más estables.
Se profesionalizaron, es decir aceptaron utilizar los recursos que les proveen las universidades y las escuelas y no depender sólo de la intuición, que suele no ser confiable.
Todo esto hizo que se llegue al final de 2004 con una industria que se recupera. Hoy estimamos que la capacidad instalada se encuentra trabajando entre un 70% al 100%, dependiendo del tamaño y tipo de industria.
Cada una de ellas tiene sus particularidades y no pueden medirse con iguales parámetros. También, debido a las previsiones, hay un 25% de industriales que no dependen del crédito para reconvertirse.
Precisamente, reconvertirse es el actual desafío para poder crecer. Mejorar la productividad nos permitirá exportar, atender mejor la sustitución de exportaciones y también el crecimiento generará empleo formal.
Todo esto reactivará el circulo virtuoso de nuestra economía.Con esto está de acuerdo el Gobierno, sin embargo, sus actos no alientan la previsibilidad necesaria para la inversión.¿Esto significa que los industriales la quieren todas para ellos, no quieren correr ningún riesgo? El riesgo que están dispuestos a correr es aquel que depende de su propia decisión: qué producto hacer, qué cantidad producir, en qué mercado vender, etc.
Si le salen mal las predicciones pierden. Pero, ninguno está tan loco como para correr riesgos en un país donde nunca se sabe cuándo y cómo se decretarán incrementos salariales, cómo se determina el costo de la energía y cuánto valdrá, cuánto se incrementarán o crearán más impuestos, cuándo y hacia dónde se cambiarán las leyes laborales, etc.
Un ejemplo. Cuando se decretó el incremento de $ 100 el Ministro de Economía nos aleccionó diciendo que esto movilizaría el consumo y se generarían empleos. Una genialidad. Luego el Gobierno dijo que recibiría más impuestos y por último los importadores y los empresarios chinos nos invadieron el país con chucherías, que por $ 100 se pueden comprar. A esto, el industrial es un mero espectador que otorgó el incremento para que eso suceda.
El trabajador debe ganar bien, pero no vaya a ser que no tenga un lugar donde ganarlo. Creo que esto no me cierra. Por lo tanto no hay previsibilidad. Los emprearios saben que tienen que invertir porque sino la industria se muere, pero debe haber un acompañamiento serio del Estado. Por lo menos, un poco de diálogo.
La encuesta mensual de coyuntura industrial, que realiza el Instituto de Economía Aplicada de la Fundación Banco Empresario de Tucumán (que preside Jorge Víctor Elías), reveló una evolución mensual significativa a lo largo de 2004 para el uso de la capacidad instalada.
Concentra su nivel promedio en torno al 70%, con lo cual el ritmo de actividad de seguir así, vuelve a situarse en niveles muy cercanos a los registrados en 1998, donde la performance fabril alcanzó sus valores máximos de la última década.
A su vez, cuando se desagrega el análisis por sector de actividad, se observa que aquel que agrupa a las empresas vinculadas a bienes de capital y uso intermedio, muestra un nivel promedio de uso de capacidad instalada superior con respecto al constituido por bienes de consumo durable y no durable.
Esa brecha que coloca a las firmas productoras de bienes de capital encabezando el ritmo de actividad es importante, porque en el ciclo de crecimiento es el sector que lidera las reactivaciones, considera la investigadora del IEA, licenciada Corina Paz.
Ahora bien, según Paz, esta señal favorable (pese al aumento en general de los costos: laborales, insumos importados y la gravitante retención a las exportaciones), para ser capitalizada y que realmente sea un pilar del crecimiento, (pues hasta ahora la fase transitada es de recuperación), estaría indicando la necesidad de inversión en maquinarias y equipos.
Los empresarios toman sus decisiones de inversión ponderando la incertidumbre del escenario futuro, y aquí una variable que entra en juego es la tasa de interés. A su vez, por tratarse de una inversión en bienes de capital y de contar con la necesidad de fuentes externas, el sistema financiero debe estar preparado para ofrecer crédito a los empresario y productores en condiciones accesibles y de mediano o largo plazo. Ello será posible en la medida en que la confianza de los depositantes se refleje en colocaciones a plazos mayores a los actuales (que oscilan en promedio a 60 días).
De ser así -señala la investigadora del IEA-, las entidades estarían preparadas para poder brindar mejor financiación a los inversores en bienes de capital. La brecha en el uso promedio de capacidad entre los dos sectores si bien subsiste, viene acortándose en los últimos meses. Ejemplo de ello son las empresas pertenecientes al sector de bienes de consumo durable, en particular las citrícolas y textiles, pues en general los gastos en inversión fija preceden al aumento de oferta: exportable en el primer caso y doméstica para el segundo.
Conclusiones
Para que se asuma el riesgo empresario con mayor factibilidad es imprescindible que el horizonte sea previsible en un marco de credibilidad.
Cubierta esta instancia, el sector financiero deberá continuar recuperando la confianza y será así un aliado en el proceso de inversión de los industriales.
A nivel nacional, según especificó la Fundación de Investigaciones Económica Latinoamericana (FIEL), uno de los problemas actual es que el tipo de cambio alto esta generando ganancias extraordinarias que no se están volcando a inversión. Y a pesar del aumento importante que muestra esa variable es un problema porque el uso de la capacidad instalada está en niveles muy altos- 70%- cuando por ejemplo el promedio de uso de la capacidad instalada en 1998 era de 65%.
En determinada época del año ocupa más de un millar de operarios. Es uno de los sectores que camina a la para de las grandes actividades de la provincia; la azucarera y la citrícola. La metalmecánica, que exporta a países vecinos, en especial, tiene desde hace bastante tiempo, vuelo propio en la provincia.Su capacidad instalada y su tecnología, sigue siendo aceptable, aunque en algunos casos, se está cerca del techo, es decir que tendrían que realizarse mayores inversiones para poder seguir creciendo en producción y generar más empleo. La empresaria Ana de Andriani considera que para saber cómo será la evolución de la actividad 2005 ("que pinta bien", habrá que esperar hasta febrero.
En las textiles debe crearse un clima inversor
La industria Tucumana, en su gran mayoría está con su capacidad instalada en sus valores históricos de uso. Para aumentar dichos niveles se necesitarían o inversiones en equipos y maquinarias o incorporación de puestos de trabajo para cubrir capacidad instalada remanente.En ambos casos significa realizar inversiones en equipos, capital de trabajo, etc.Esta decisión requiere estar acompañada de un pronóstico optimista del mercado que atiende cada industria y una expectativa positiva y estable de las condiciones económicas del país.Tucumán debe estimular desde el Estado, los cambios necesarios en sus normas y procedimientos, en su política fiscal, etc. que generen un clima inversor.
Scania exporta y trabaja a pleno en la provincia
En su planta de Tucumán, Scania produce cajas de velocidades, diferenciales y otros componentes de transmisión, con el objetivo de superar las expectativas del cliente. Dichos productos se exportan a la planta de Scania Brasil, en San Bernardo do Campo, donde son montadas en los camiones y ómnibus Scania, que luego se exportan a otros mercados de América Latina, Asia y África. En menor volumen mensual, se envían cajas al mercado europeo.Voceros de la empresa señalaron que la planta tucumana trabaja a pleno, en cuatro turnos, a niveles que superan la actividad de 1998, cuando comenzó la recesión que culminó en la crisis de finales de 2001.
BGH opera bien, pero no planea expandirse
En los últimos años, la planta que la compañía BGH posee en Tucumán pasó de fabricar teléfonos celulares a realizar reparación y reconstrucción de estos aparatos, a través de convenios con las empresas que proveen servicios de telefonía móvil. El gerente de BGH, Fernando Allena, comentó que la firma opera bien. "No al 100%, pero trabajamos bien; no está en nuestros planes expandirnos ni contraernos durante este año", indicó el ejecutivo. El auge de la venta de celulares no favorece a BGH, según Allena. "Muchos ya no reparan sus aparatos, especialmente porque hay promociones de los operadores, que venden los celulares a menos de su costo porque se incluye también el servicio", indicó el gerente.
El desafío actual es reconvertirse
Por Hector Mario Ledesma - Presidente Unión Industrial de Tucumán
De las crisis se aprende y lo que veo en los industriales en general es que maduraron en muchos aspectos. Tomaron con cautela la salida de la crisis haciendo reservas para tiempos más estables.
Se profesionalizaron, es decir aceptaron utilizar los recursos que les proveen las universidades y las escuelas y no depender sólo de la intuición, que suele no ser confiable.
Todo esto hizo que se llegue al final de 2004 con una industria que se recupera. Hoy estimamos que la capacidad instalada se encuentra trabajando entre un 70% al 100%, dependiendo del tamaño y tipo de industria.
Cada una de ellas tiene sus particularidades y no pueden medirse con iguales parámetros. También, debido a las previsiones, hay un 25% de industriales que no dependen del crédito para reconvertirse.
Precisamente, reconvertirse es el actual desafío para poder crecer. Mejorar la productividad nos permitirá exportar, atender mejor la sustitución de exportaciones y también el crecimiento generará empleo formal.
Todo esto reactivará el circulo virtuoso de nuestra economía.Con esto está de acuerdo el Gobierno, sin embargo, sus actos no alientan la previsibilidad necesaria para la inversión.¿Esto significa que los industriales la quieren todas para ellos, no quieren correr ningún riesgo? El riesgo que están dispuestos a correr es aquel que depende de su propia decisión: qué producto hacer, qué cantidad producir, en qué mercado vender, etc.
Si le salen mal las predicciones pierden. Pero, ninguno está tan loco como para correr riesgos en un país donde nunca se sabe cuándo y cómo se decretarán incrementos salariales, cómo se determina el costo de la energía y cuánto valdrá, cuánto se incrementarán o crearán más impuestos, cuándo y hacia dónde se cambiarán las leyes laborales, etc.
Un ejemplo. Cuando se decretó el incremento de $ 100 el Ministro de Economía nos aleccionó diciendo que esto movilizaría el consumo y se generarían empleos. Una genialidad. Luego el Gobierno dijo que recibiría más impuestos y por último los importadores y los empresarios chinos nos invadieron el país con chucherías, que por $ 100 se pueden comprar. A esto, el industrial es un mero espectador que otorgó el incremento para que eso suceda.
El trabajador debe ganar bien, pero no vaya a ser que no tenga un lugar donde ganarlo. Creo que esto no me cierra. Por lo tanto no hay previsibilidad. Los emprearios saben que tienen que invertir porque sino la industria se muere, pero debe haber un acompañamiento serio del Estado. Por lo menos, un poco de diálogo.







