16 Enero 2005 Seguir en 
La devaluación y la pesificación representaron un cambio total en las reglas de juego de la economía argentina. Los principales sectores que resultaron favorecidos con el nuevo escenario fueron los exportadores y la industria en general, cuyos costos se abarataron de la mano del tipo de cambio posterior a la convertibilidad.
En Tucumán, el uso de la capacidad instalada promedia el 70%, según datos de la encuesta de coyuntura que elabora el Instituto de Economía Aplicada (IEA), de la Fundación Banco Empresario. "Este es un porcentaje importante", explicó la economista Corina Paz, encargada de realizar el relevamiento sectorial en la provincia. El dato es significativo, y más si se tiene en cuenta que en 2001, en punto más elevado de la crisis económica argentina, las fábricas tucumanas no alcanzaban a emplear el 60% de sus maquinarias para producir.
Después de 2002, las industrias de la provincia se posicionaron y muchas empresas lograron sanear sus economías, pese a que en último año los costos operativos mostraron una tendencia cada vez más acentuada a acercarse a los niveles previos a la devaluación. Sectores como el textil, que durante la década de la convertibilidad fue cediendo paulatinamente su participación en el mercado en favor de productos provenientes de países asiáticos y de Brasil, iniciaron un proceso de recuperación y hoy trabajan en plenitud. Las textiles comenzaron a sustituir importaciones y a abastecer al mercado interno, con un futuro que depende en gran medida de la política externa que lleve adelante el país.
La metalmecánica, sector con fuerte presencia en Tucumán, vivió un verdadero boom de actividad desde que el tipo de cambio obligó a reemplazar piezas y componentes que el resto de las industrias importaba para sus maquinarias. Hoy la actividad, en su gran mayoría, se desempeña con su capacidad instalada en sus valores históricos de uso. Crecer más aún significaría inversiones en equipos y maquinarias o incorporación de puestos de trabajo. La industria automotriz de Tucumán, representada por Scania, trabaja a pleno y en cuatro turnos.
Los ingenios llevaron a cabo en 2003 un marcado proceso de reconversión, apuntalado por mejoras en la eficiencia en los cañaverales, lo que permitió un crecimiento sostenido de la productividad del sector. En la última zafra se batieron récord de molienda diaria en las fábricas azucareras, y se esperan mejores marcas en la campaña 2005, dado que el clima viene siendo muy favorable para el cultivo de la caña.
La industria cítrica tucumana es ejemplo en el mundo por su alta tecnología y por su eficiencia. Los productos derivados del limón que se obtienen en las fábricas de nuestra provincia cubren las demandas de los principales mercados del mundo.
De igual manera, fijan los precios, y un exceso en la oferta puede saturar los mercados. Es por eso que referentes de la actividad pronostican que en la temporada 2005 -cuando se espera una producción de limones récord- las citrícolas deberán bajar en un 20% su producción, si es que se quiere mantener cierto nivel de equilibrio con la demanda mundial de los productos industrializados del limón.
Algo que tienen en claro los industriales es que no se puede crecer en forma desmedida sin atender los verdaderos requerimientos de los mercados en los que se colocan los productos, ya que las principales actividades que conforman la industria tucumana son formadoras de precios.
Participacion del sector en el PBG provincial
Al comienzo de la crisis que desembocó en la devaluación de enero de 2002, la industria manufacturera tucumana participaba con 11,59% del Producto Bruto Geográfico (PBG) de la provincia, calculado hoy en $ 12.000 millones.
Caída en el momento más crítico de la economía
En 2001, en el punto más crítico de la debacle económica argentina, el uso de la capacidad instalada en las industrias tucumanas era inferior al 60%, según cálculos del IEA.
En Tucumán, el uso de la capacidad instalada promedia el 70%, según datos de la encuesta de coyuntura que elabora el Instituto de Economía Aplicada (IEA), de la Fundación Banco Empresario. "Este es un porcentaje importante", explicó la economista Corina Paz, encargada de realizar el relevamiento sectorial en la provincia. El dato es significativo, y más si se tiene en cuenta que en 2001, en punto más elevado de la crisis económica argentina, las fábricas tucumanas no alcanzaban a emplear el 60% de sus maquinarias para producir.
Después de 2002, las industrias de la provincia se posicionaron y muchas empresas lograron sanear sus economías, pese a que en último año los costos operativos mostraron una tendencia cada vez más acentuada a acercarse a los niveles previos a la devaluación. Sectores como el textil, que durante la década de la convertibilidad fue cediendo paulatinamente su participación en el mercado en favor de productos provenientes de países asiáticos y de Brasil, iniciaron un proceso de recuperación y hoy trabajan en plenitud. Las textiles comenzaron a sustituir importaciones y a abastecer al mercado interno, con un futuro que depende en gran medida de la política externa que lleve adelante el país.
La metalmecánica, sector con fuerte presencia en Tucumán, vivió un verdadero boom de actividad desde que el tipo de cambio obligó a reemplazar piezas y componentes que el resto de las industrias importaba para sus maquinarias. Hoy la actividad, en su gran mayoría, se desempeña con su capacidad instalada en sus valores históricos de uso. Crecer más aún significaría inversiones en equipos y maquinarias o incorporación de puestos de trabajo. La industria automotriz de Tucumán, representada por Scania, trabaja a pleno y en cuatro turnos.
Los ingenios llevaron a cabo en 2003 un marcado proceso de reconversión, apuntalado por mejoras en la eficiencia en los cañaverales, lo que permitió un crecimiento sostenido de la productividad del sector. En la última zafra se batieron récord de molienda diaria en las fábricas azucareras, y se esperan mejores marcas en la campaña 2005, dado que el clima viene siendo muy favorable para el cultivo de la caña.
La industria cítrica tucumana es ejemplo en el mundo por su alta tecnología y por su eficiencia. Los productos derivados del limón que se obtienen en las fábricas de nuestra provincia cubren las demandas de los principales mercados del mundo.
De igual manera, fijan los precios, y un exceso en la oferta puede saturar los mercados. Es por eso que referentes de la actividad pronostican que en la temporada 2005 -cuando se espera una producción de limones récord- las citrícolas deberán bajar en un 20% su producción, si es que se quiere mantener cierto nivel de equilibrio con la demanda mundial de los productos industrializados del limón.
Algo que tienen en claro los industriales es que no se puede crecer en forma desmedida sin atender los verdaderos requerimientos de los mercados en los que se colocan los productos, ya que las principales actividades que conforman la industria tucumana son formadoras de precios.
Al comienzo de la crisis que desembocó en la devaluación de enero de 2002, la industria manufacturera tucumana participaba con 11,59% del Producto Bruto Geográfico (PBG) de la provincia, calculado hoy en $ 12.000 millones.
Caída en el momento más crítico de la economía
En 2001, en el punto más crítico de la debacle económica argentina, el uso de la capacidad instalada en las industrias tucumanas era inferior al 60%, según cálculos del IEA.







