27 Junio 2002 Seguir en 
Las irregularidades y las contradicciones siguen en el centro del debate por la misteriosa muerte de Sarita Stella Nelegatti. Ayer, en el juicio que se le sigue a Carlos Alberto Luis Galtieri sólo declararon dos peritos en torno de las autopsias practicadas.
Cergio Morfil, defensor del acusado, dejó ayer en claro que su intención es demostrar que lo ocurrido en la madrugada del 23 de febrero de 1991 fue un suicidio. El fiscal Carlos Castellano y los abogados de la familia de la víctima, Juan Robles y Mario Mirra, sostienen que se trató de un homicidio, e intentan probar que Galtieri fue el responsable.
El médico forense Rogelio Viotti, quien hizo la segunda autopsia a tres meses de la muerte, ratificó sus conclusiones respecto de que se habría tratado de un suicidio. El tuvo en cuenta "los antecedentes depresivos y el carácter ciclotímico de la víctima".
Ese es el argumento de Galtieri para negar su relación sentimental con Sarita. El dijo que la alojó en su casa de Italia 654 porque la vio mal, y que sólo eran amigos. Tiempo después, la encontró colgando de una sábana atada al ventiluz del baño.
Faltaban dos órganos
Viotti, quien al ser interrogado sobre si es psiquiatra contestó "supongo", aseguró que por el tiempo transcurrido y por el estado del cuerpo no pudo certificar la presencia del hematoma detectado en la primera autopsia, que realizó el cuestionado forense Enrique Idígoras. Pero Viotti aclaró que en su inspección no encontró un riñón ni el útero, lo que no figuraba en los estudios anteriores.
El médico, que era jefe de Sanidad Policial en aquel entonces, afirmó que el informe que hizo su subalterno Fernando Vázquez Carranza sobre el cuerpo en el lugar del hecho fue "cortito" y que estaba "incompleto". También indicó que las cartas que Sarita recibió de su madre y las que le envió, en las que queda de manifiesto que existían serios problemas familiares y que ella solía deprimirse, le sirvieron para hacer su propio informe.
Luego fue el turno del médico legista Carlos Cortés Martínez, quien, en base a las autopsias practicadas, realizó un informe que concluyó con una categórica afirmación de que se trató de un homicidio y descartó la posibilidad del suicidio.
En coincidencia con el trabajo de Idígoras, señaló que Sarita recibió un fuerte golpe en la cara (en vida) que pudo haberle producido un desvanecimiento. En base a cálculos que hizo el defensor Morfil, se manejaron ayer tres hipótesis sobre la ubicación del cuerpo, pero Cortés Martínez fue concluyente. "Tenía los pies apoyados en el piso", dijo.
Ataque contra el estudio del abogado Morfil
El abogado Cergio Morfil y su esposa y socia, Silvia Furque, sufrieron lo que ellos consideran un atentado en su estudio, mientras él se encontraba en el juicio por la muerte de Sarita Nelegatti.
Un hombre esperó desde las 9 hasta las 11 en el hall del edificio donde tienen el estudio, en La Madrid al 100, hasta que llegó la secretaria, Silvana Vallejo.
"Me dijo que tenía algo urgente con el doctor y lo hice subir", explicó ella. Pero al abrir la oficina, el desconocido le pegó un culatazo en la cabeza, le robó la cartera y le dijo que le avise a Morfil que tenía que dejar de molestar. Nada más, sin precisiones.
Morfil y Furque creen que el ataque pudo deberse a dos causas, en las que son querellantes. Una es en la que uno de sus clientes, Angel "Mono" Ale, denunció a un ex policía que habría integrado el "Comando Atila" en los años 80.
La otra causa es la del matarife asesinado Javier Chávez, en la que hay ex policías y mafiosos involucrados.
Las dos, según ellos, están a punto de ir a juicio oral.
Cergio Morfil, defensor del acusado, dejó ayer en claro que su intención es demostrar que lo ocurrido en la madrugada del 23 de febrero de 1991 fue un suicidio. El fiscal Carlos Castellano y los abogados de la familia de la víctima, Juan Robles y Mario Mirra, sostienen que se trató de un homicidio, e intentan probar que Galtieri fue el responsable.
El médico forense Rogelio Viotti, quien hizo la segunda autopsia a tres meses de la muerte, ratificó sus conclusiones respecto de que se habría tratado de un suicidio. El tuvo en cuenta "los antecedentes depresivos y el carácter ciclotímico de la víctima".
Ese es el argumento de Galtieri para negar su relación sentimental con Sarita. El dijo que la alojó en su casa de Italia 654 porque la vio mal, y que sólo eran amigos. Tiempo después, la encontró colgando de una sábana atada al ventiluz del baño.
Faltaban dos órganos
Viotti, quien al ser interrogado sobre si es psiquiatra contestó "supongo", aseguró que por el tiempo transcurrido y por el estado del cuerpo no pudo certificar la presencia del hematoma detectado en la primera autopsia, que realizó el cuestionado forense Enrique Idígoras. Pero Viotti aclaró que en su inspección no encontró un riñón ni el útero, lo que no figuraba en los estudios anteriores.
El médico, que era jefe de Sanidad Policial en aquel entonces, afirmó que el informe que hizo su subalterno Fernando Vázquez Carranza sobre el cuerpo en el lugar del hecho fue "cortito" y que estaba "incompleto". También indicó que las cartas que Sarita recibió de su madre y las que le envió, en las que queda de manifiesto que existían serios problemas familiares y que ella solía deprimirse, le sirvieron para hacer su propio informe.
Luego fue el turno del médico legista Carlos Cortés Martínez, quien, en base a las autopsias practicadas, realizó un informe que concluyó con una categórica afirmación de que se trató de un homicidio y descartó la posibilidad del suicidio.
En coincidencia con el trabajo de Idígoras, señaló que Sarita recibió un fuerte golpe en la cara (en vida) que pudo haberle producido un desvanecimiento. En base a cálculos que hizo el defensor Morfil, se manejaron ayer tres hipótesis sobre la ubicación del cuerpo, pero Cortés Martínez fue concluyente. "Tenía los pies apoyados en el piso", dijo.
Ataque contra el estudio del abogado Morfil
El abogado Cergio Morfil y su esposa y socia, Silvia Furque, sufrieron lo que ellos consideran un atentado en su estudio, mientras él se encontraba en el juicio por la muerte de Sarita Nelegatti.
Un hombre esperó desde las 9 hasta las 11 en el hall del edificio donde tienen el estudio, en La Madrid al 100, hasta que llegó la secretaria, Silvana Vallejo.
"Me dijo que tenía algo urgente con el doctor y lo hice subir", explicó ella. Pero al abrir la oficina, el desconocido le pegó un culatazo en la cabeza, le robó la cartera y le dijo que le avise a Morfil que tenía que dejar de molestar. Nada más, sin precisiones.
Morfil y Furque creen que el ataque pudo deberse a dos causas, en las que son querellantes. Una es en la que uno de sus clientes, Angel "Mono" Ale, denunció a un ex policía que habría integrado el "Comando Atila" en los años 80.
La otra causa es la del matarife asesinado Javier Chávez, en la que hay ex policías y mafiosos involucrados.
Las dos, según ellos, están a punto de ir a juicio oral.







