02 Diciembre 2006 Seguir en 
Barcelona, España.- Los documentos que se utilizaron para montar la acusación de hereje al matemático y astrónomo Galileo Galilei en 1604 habrían sido adulterados, según sostiene el historiador Antonio Beltrán Marí en su flamante libro "Talento y poder", que presentó ayer en Barcelona.
El 21 de abril de 1604, Silvestro Pagnoni se presentó ante el Tribunal del Santo Oficio de Padua para denunciar al que durante año y medio había sido su maestro: Galileo Galilei.
Pagnoni acusó a Galileo de no haber ido a misa "en 18 meses" y de hacer hóroscopos". Los interrogatorios y juicios al matemático se sucedieron hasta 1633, cuando fue condenado de por vida por la Inquisición.
Beltrán Marí, profesor de Historia y Filosofía de la Ciencia de la Universitat de Barcelona, ha dedicado gran parte de su vida intelectual a Galileo.
En "Talento y poder", repasa en de más de 800 páginas la "persecución" sufrida por el científico a manos de la Iglesia debido a sus teorías sobre el movimiento de la Tierra.
En la presentación del libro en Barcelona, Beltrán Marí explicó que en un principio las relaciones entre "el talento" de Galileo y "el poder" de la Iglesia eran "buenas", pero que esto se torció con sus tesis del movimiento alrededor del sol, que trastocaban "el orden cosmológico y teocéntrico".
El historiador remarcó que Galileo era "profundamente creyente" y "no veía incompatible religión y ciencia", pero finalmente la Iglesia prohibió sus teorías en plena época de la Contrarreforma religiosa.
Beltrán Marí explicó que luego de la denuncia de 1604, que finalmente no prosperó, cuando Galileo publicó sus teorías en 1610, éstas fueron denunciadas y perseguidas por Pablo V.
Con la llegada al Papado de Urbano VIII en 1623, se le permitió escribir "con ciertas condiciones", según Beltrán Marí, y el científico intentó "sacar jugo a problemas teóricos", pero su atrevida apuesta "le valió la condena" a prisión perpetua.
Galileo tuvo "talento" para defender sus teorías con "recursos formales" hasta que obligó al Papa A prohibirlas, a través de unos teólogos que "no sabían nada" de astronomía, según el autor del libro.
Beltrán Marí aseguró que la versión oficial de la condena de Galileo se cimenta en que "no tenía pruebas" para demostrar sus teorías y "contradecía el libro sagrado", pero, según él, "lo que no había era ningún argumento en contra del movimiento".
Según el autor, la falsificación del documento principal en el que se basó la condena a Galileo por parte de la Inquisición en 1633 es un documento falsificado probablemente el año anterior y elaborado por orden del Papa.
La sentencia firmada por Urbano VIII dictaminaba que, para el Santo Oficio, Galileo era "vehementemente sospechoso" de haber mantenido y creído una doctrina contraria y falsa a las Sagradas Escrituras", la copernicana. (Télam)
El 21 de abril de 1604, Silvestro Pagnoni se presentó ante el Tribunal del Santo Oficio de Padua para denunciar al que durante año y medio había sido su maestro: Galileo Galilei.
Pagnoni acusó a Galileo de no haber ido a misa "en 18 meses" y de hacer hóroscopos". Los interrogatorios y juicios al matemático se sucedieron hasta 1633, cuando fue condenado de por vida por la Inquisición.
Beltrán Marí, profesor de Historia y Filosofía de la Ciencia de la Universitat de Barcelona, ha dedicado gran parte de su vida intelectual a Galileo.
En "Talento y poder", repasa en de más de 800 páginas la "persecución" sufrida por el científico a manos de la Iglesia debido a sus teorías sobre el movimiento de la Tierra.
En la presentación del libro en Barcelona, Beltrán Marí explicó que en un principio las relaciones entre "el talento" de Galileo y "el poder" de la Iglesia eran "buenas", pero que esto se torció con sus tesis del movimiento alrededor del sol, que trastocaban "el orden cosmológico y teocéntrico".
El historiador remarcó que Galileo era "profundamente creyente" y "no veía incompatible religión y ciencia", pero finalmente la Iglesia prohibió sus teorías en plena época de la Contrarreforma religiosa.
Beltrán Marí explicó que luego de la denuncia de 1604, que finalmente no prosperó, cuando Galileo publicó sus teorías en 1610, éstas fueron denunciadas y perseguidas por Pablo V.
Con la llegada al Papado de Urbano VIII en 1623, se le permitió escribir "con ciertas condiciones", según Beltrán Marí, y el científico intentó "sacar jugo a problemas teóricos", pero su atrevida apuesta "le valió la condena" a prisión perpetua.
Galileo tuvo "talento" para defender sus teorías con "recursos formales" hasta que obligó al Papa A prohibirlas, a través de unos teólogos que "no sabían nada" de astronomía, según el autor del libro.
Beltrán Marí aseguró que la versión oficial de la condena de Galileo se cimenta en que "no tenía pruebas" para demostrar sus teorías y "contradecía el libro sagrado", pero, según él, "lo que no había era ningún argumento en contra del movimiento".
Según el autor, la falsificación del documento principal en el que se basó la condena a Galileo por parte de la Inquisición en 1633 es un documento falsificado probablemente el año anterior y elaborado por orden del Papa.
La sentencia firmada por Urbano VIII dictaminaba que, para el Santo Oficio, Galileo era "vehementemente sospechoso" de haber mantenido y creído una doctrina contraria y falsa a las Sagradas Escrituras", la copernicana. (Télam)







