28 Enero 2008 Seguir en 

"Las sociedades que olvidan su pasado pierden conciencia de sus destinos. Las casas y construcciones forman parte del paisaje urbano y de nuestra historia personal y como sociedad; demolerlas es arrasar con algo que es propio de nuestras vidas", remarcó Santiago Pusso, titular de la organización porteña "Basta de Demoler".
Esta ONG logró el amparo de la Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a inmuebles centenarios que estaban por ser destruidos, basado en las disposiciones de la Constitución Nacional y los tratados internacionales. Esta jurisprudencia pesaría en la definición de la causa abierta en Tucumán, en defensa de las sedes de la Secretaría de Educación, la Dirección Provincial de Rentas y la ex Brigada de Investigaciones de la Policía.
Pusso admitió que la presión social es muy importante, y que es fundamental sancionar leyes locales de protección edilicia. Agregó: "es fundamental arribar a consenso entre todas las partes, ya que una norma no es eficiente si no está basada en posibilidades concretas de aplicación. Se deben sentar a la mesa el Gobierno, las ONG, los expertos en preservación y los constructores, para lograr acuerdos y que de allí surjan disposiciones claras y firmes que sean respetadas y que se hagan respetar".
Reivindicó además el deber cívico de luchar para preservar lo recibido gratuitamente como herencia histórica, para que pueda ser transferido a las generaciones futuras. "Muchos barrios se están transformando no como los vecinos quieren, sino según lo que las constructoras pretenden y algunos gobernantes permiten", sostuvo.
Experiencia internacional
El dirigente señaló que la agrupación que conduce sólo tiene el objetivo común de defender los bienes históricos, atendiendo a experiencias desarrolladas en otras ciudades del mundo con eficacia. Si bien reconoció que en la Argentina se está muy lejos de llegar a una solución, dijo que hay una gran expectativa por la movilización social alrededor de este tema.
"Los países más desarrollados son, justamente, los que más protegen su patrimonio arquitectónico. En Nueva York hay más de 30.000 edificios catalogados y en el Reino Unido es inconcebible y está penada por ley la demolición de casas antiguas. En Barcelona, el desarrollo de nuevas construcciones a partir de los Juegos Olímpicos se proyectó fuera del centro urbano. En el Distrito Federal de México se están desarrollando emprendimientos inmobiliarios en el casco histórico, conservando sus edificios. Son conscientes del valor de su pasado, y han buscado maneras de lograr que el progreso armonice con lo antiguo", ejemplificó.
Esta ONG logró el amparo de la Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires a inmuebles centenarios que estaban por ser destruidos, basado en las disposiciones de la Constitución Nacional y los tratados internacionales. Esta jurisprudencia pesaría en la definición de la causa abierta en Tucumán, en defensa de las sedes de la Secretaría de Educación, la Dirección Provincial de Rentas y la ex Brigada de Investigaciones de la Policía.
Pusso admitió que la presión social es muy importante, y que es fundamental sancionar leyes locales de protección edilicia. Agregó: "es fundamental arribar a consenso entre todas las partes, ya que una norma no es eficiente si no está basada en posibilidades concretas de aplicación. Se deben sentar a la mesa el Gobierno, las ONG, los expertos en preservación y los constructores, para lograr acuerdos y que de allí surjan disposiciones claras y firmes que sean respetadas y que se hagan respetar".
Reivindicó además el deber cívico de luchar para preservar lo recibido gratuitamente como herencia histórica, para que pueda ser transferido a las generaciones futuras. "Muchos barrios se están transformando no como los vecinos quieren, sino según lo que las constructoras pretenden y algunos gobernantes permiten", sostuvo.
Experiencia internacional
El dirigente señaló que la agrupación que conduce sólo tiene el objetivo común de defender los bienes históricos, atendiendo a experiencias desarrolladas en otras ciudades del mundo con eficacia. Si bien reconoció que en la Argentina se está muy lejos de llegar a una solución, dijo que hay una gran expectativa por la movilización social alrededor de este tema.
"Los países más desarrollados son, justamente, los que más protegen su patrimonio arquitectónico. En Nueva York hay más de 30.000 edificios catalogados y en el Reino Unido es inconcebible y está penada por ley la demolición de casas antiguas. En Barcelona, el desarrollo de nuevas construcciones a partir de los Juegos Olímpicos se proyectó fuera del centro urbano. En el Distrito Federal de México se están desarrollando emprendimientos inmobiliarios en el casco histórico, conservando sus edificios. Son conscientes del valor de su pasado, y han buscado maneras de lograr que el progreso armonice con lo antiguo", ejemplificó.
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