“Nos falta debatir sobre el autocultivo de cannabis”

Quienes usan el aceite y expertos coinciden en que la legalización es sólo el comienzo.

04 Abr 2017
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FANNY Y BRANDON. “Una puede aprender a hacer la medicina para su hijo y no depender de nadie”, indicó. LA GACETA / FOTO DE ANtONIO FERRONI.-

En Argentina ya no es ilegal usar cannabis para tratar ciertas enfermedades. La sanción de la ley que permite la administración de este aceite ayudará a muchos pacientes que necesitan consumirlo por diferentes causas como por ejemplo autismo, epilepsia o cáncer. Sin embargo, las familias que vienen luchando desde hace varios meses por la legalización sostienen que falta debatir y avanzar con la normatización del autocultivo de la planta.

Fanny Miranda, que integra en Tucumán la organización “Mamá Cultiva”, sostuvo que la aprobación de la ley fue fundamental en la lucha por los derechos de quienes encontraron alivio a su sufrimiento a través de la planta de marihuana. “Pero hay que seguir luchando por el autocultivo, que es muy importante. Uno como padre puede aprender a hacer la propia medicina para su hijo y no depender de nadie, mucho menos tener que gastar grandes sumas de dinero para acceder al aceite”, resaltó. Ella es mamá de Brandon, un niño de 10 años que sufre un tipo de autismo. Antes de medicarlo con cannabis, el pequeño era un torbellino de violencia y la familia vivía una verdadera pesadilla. “Desde que le damos el aceite, Brandon es otro chico. Empezó a escucharnos, a entender lo que le decimos”, describe.

Miranda y otra de las mamás, Mónica Rodríguez, lamentaron los allanamientos que se realizaron en las últimas horas en Córdoba en contra de Brenda Chignoli, una conocida cultivadora de cannabis medicinal que les provee el aceite a la gran mayoría de los tucumanos.

“Nuestros hijos están bien mientras toman el aceite. No se qué va a pasar cuando se nos acabe, qué va a hacer el Estado si no permite el autocultivo; porque no van a dar abasto con tantos pacientes que usan este preparado”, sostuvo Fanny.

Estas y otras dudas quedan dando vueltas y recién podrán despejarse cuando se reglamente la ley, dijo a LA GACETA Alejandro Corda, abogado integrante de Intercambios AC, una ONG con trayectoria en el tema de las políticas de drogas.

“Queda mucho por definir; yo diría que no sé si hay tanto para festejar, aunque sin duda es un avance. Es un problema que no se permita el autocultivo”, remarca.

“Sostenemos que la falta de legalización del autocultivo es un vacío muy importante, nos deja a las madres al margen de la ley simplemente por querer hacerle nosotras la medicina a nuestros hijos. Ya aprendimos a hacer el aceite y, si bien apoyamos que el Estado lo produzca, creemos que va a pasar mucho tiempo hasta que eso suceda. Todos los pacientes con autismo o cáncer no pueden esperar. Importarlo es muy caro, algo inaccesible para muchas personas de clase media”, opina Mónica.

La ley que acaba de sancionar el Congreso crea un programa nacional, regula la investigación clínica y científica de la planta, permite el cultivo y la producción por parte del Estado y garantiza el suministro gratuito de los derivados del cannabis para los pacientes que se inscriban en un registro.

Hasta ahora nadie tiene muchas precisiones sobre cómo se procederá de aquí en más para arbitrar el cultivo de la planta, si hay interesados o cuándo se comenzará con la producción local.

Etapa complicada

Gastón Barreto, docente universitario e investigador del Conicet, señaló que ahora que ya hay una ley empieza una segunda etapa que será bastante complicada: “porque aquí hay que definir cómo será el abastecimiento del aceite de cannabis para los pacientes”.

“Las variables a analizar son muchas para lograr un producto de calidad. Hay que crear lugares de discusión y no olvidar lo que pasa hoy, que existe una diversidad enorme de productos que están en manos de los pacientes que los usan. Debemos definir varias cosas: saber qué genotipos de la planta se van a cultivar, de qué forma producir para estandarizar el mismo procedimiento, seleccionar métodos de extracción y cómo haremos para certificar la calidad. Todas estas son tareas bastante grandes y complejas como para suponer que se resolverá en tiempo cercano. Mientras tanto habrá que tener una mayor amplitud en las importaciones del aceite”, sostuvo el experto, en diálogo con LA GACETA, después de haber expuesto en un congreso sobre cannabis que se realizó en Jujuy, organizado por Cameda (Cannabis Medicinal Argentina) NOA.

En ese mismo espacio expuso el investigador chileno Fernando Sepúlveda. “La ley es positiva, aunque deja de lado el autocultivo. En algún momento se debería evaluar, porque es una herramienta útil. Si comparamos con la normativa chilena veo que en Argentina se le da mucho más protagonismo al Estado, ya sea para proveer como para investigar”, analizó.

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