La performance sobre la Virgen “no suma”

Cuestionaron la actuación, pero también la reacción de la Iglesia. La representación desató broncas y amenazas, pero también encendidas defensas.

11 Mar 2017
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8M EN TUCUMÁN. La interpretación que molestó a los católicos se dio en el marco de la multitudinaria marcha que se realizó el miércoles y que terminó en Plaza Independencia. La realizó el grupo feminista “Socorros Rosas”. la gaceta / foto de Inés Quinteros Orio

La imagen recorrió todo el país y provocó reacciones encontradas. Todo un debate se desató en las redes sociales y en la calle a partir de la actuación de un grupo de jóvenes durante la marcha realizada en Tucumán el Día Internacional de la Mujer. Una puesta en escena artística mostraba a la Virgen María embarazada y abortando a su hijo frente a la Catedral.

Según se informó, quienes realizaron esa performance fueron un grupo de activistas feministas de la agrupación “Socorros Rosas”, quienes se autodefinen como una organización abortista. Una de sus integrantes interpretó a la Virgen María y se la vio embarazada, con sangre que caía entre sus piernas, mientras sonreía triunfante. Pero alguien la reconoció y compartió sus datos personales en la red social Facebook.

A partir de ese momento, varios usuarios comenzaron a insultarla y -según trascendidos- hasta la habrían amenazado de muerte. Incluso circuló un mensaje que proponía realizar un escrache en la Secretaría de Niñez y Adolescencia de la Provincia, porque decía que allí trabajaba como psicóloga la joven. Sin embargo, fuentes oficiales confirmaron que la profesional presentó su renuncia en diciembre del año pasado.

Rechazos

La teatralización no cayó bien en muchos ámbitos. “Nos parece que esa no es la forma de dar el debate y hace que retrocedamos en la adhesión que habíamos conseguido de la sociedad en general a los reclamos que venimos realizando las mujeres”, cuestionó Yanina Muñoz, representante de “Mumala”, organización que esa tarde se retiró de la plaza Independencia antes de que se realizara el acto central.

Por su parte, la abogada Soledad Deza, que es integrante del Colectivo “Ni Una Menos”, expresó: “no soy crítica de arte así que como expresión artística no puedo analizarla técnicamente. No fue de mi gusto, como tampoco fue de mi gusto esta otra imagen”, dijo, en referencia a unos pasacalles que había colocado la Iglesia Católica durante el Congreso Eucarístico del año pasado, donde se veía a un bebé sonriendo mientras era atravesado por un clavo ensangrentado.

“Ambas intervenciones creo que corren el eje de una discusión política actual que es la demanda de legalización del aborto como deuda de la democracia con las mujeres. Pero no suma ninguna, restan al debate”, agregó Deza, quien además rechazó el hostigamiento que denunciaron sufrir las jovencitas de “Socorros Rosas”.

Repercusiones

Al respecto, la Defensoría del Pueblo emitió un comunicado donde expresa su rechazo a “toda acción que agravie cualquier culto, credo, o resulte agresivo con los principios de cualquier persona”. Y agrega: “como defensores de los Derechos Humanos promovemos y defendemos la libertad de expresión en todas sus formas. Instamos a la sociedad a la reflexión y a evitar confrontaciones, todo ello en un marco de respeto y tolerancia, por la pluralidad que conforma a la sociedad. Desde la institución reivindicamos la lucha de las mujeres por sus derechos y abogamos por el ejercicio pleno de los mismos”.

Por otro lado, Clarisa Lita Alberstein, dirigente del MST (Movimiento Socialista de los Trabajadores), también difundió su postura, que fue una fuerte crítica a la reacción que desató la representación frente a la Catedral. “Lamentablemente, una vez más la Iglesia Católica, que defiende el patriarcado en su dogma religioso, y el capitalismo explotador, que apoyó a la dictadura y a los nazis, hoy ataca nuestros derechos y libertad de expresión, impulsando una campaña persecutoria a un grupo feminista que realizó en forma independiente una performance artística crítica a la Iglesia el 8M, que coincidamos o no, no debe ser censurada. Fue la excusa que necesitaban para realizar una campaña de tergiversación y demonización de las compañeras y, a través de ello, a la legítima y necesaria lucha feminista que está creciendo en Tucumán, en la Argentina y en los 60 países que adhirieron al histórico día”, expresó la dirigente.

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