Milani declaró durante tres horas; nervioso y quebrado, negó haber conocido al soldado Ledo

Tres años después de que el fiscal Brito pidiera la indagatoria, el ex jefe del Ejército se presentó en los Tribunales Federales locales. La causa comenzó en 2007, pero atravesó un derrotero judicial intenso. La familia Ledo quería la detención de Milani.

15 Feb 2017
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EL PEDIDO DE LA FAMILIA. Graciela Ledo, hermana de Alberto, requirió celeridad a la Justicia para que la causa llegue a juicio oral lo antes posible. la gaceta / foto de antonio ferroni

“Este es un pequeño triunfo”. Graciela Ledo estaba parada ayer sobre el asfalto ardiente en la esquina de Piedras y Congreso. Agradecía por micrófono la compañía de los militantes de agrupaciones sociales, políticas y de derechos humanos. Cinco pisos más arriba, el ex jefe del Ejército, César Milani, declaraba en la causa donde se investiga la desaparición -en 1976- de su hermano, el conscripto Alberto Ledo. La familia Ledo esperaba desde hacía tres años que el militar retirado fuera citado y se presentara en los Tribunales Federales locales.

Milani declaró durante tres horas y media frente al juez federal N°2, Fernando Poviña, y al fiscal federal N°1 Carlos Brito. Negó haber estado involucrado en la desaparición y muerte del conscripto veinteañero riojano (está acusado de presuntos encubrimiento y falsificación de documento). Graciela Ledo afirmó sentir un “sabor amargo” porque esperaba que Poviña ordenara la detención del imputado. El juez tiene 10 días hábiles desde hoy para definir la situación de Milani.

Tenso y quebrado

La custodia de las policías federal y provincial eran notorias en el edificio. Milani llegó antes de las 8 y se fue pasado el mediodía. Fuentes policiales consignaron que entró y salió caminando. Los accesos, sin embargo, estaban colmados de cámaras y de manifestantes. La comidilla entre abogados y periodistas fue por dónde se había “escapado”. “Bueno, fue jefe de Inteligencia”, arriesgó un agente con una semisonrisa.

Por momentos afuera del despacho del juez y por momentos en los pasillos, esperaron Ledo y sus abogados Viviana y María Elisa Reinoso; Adriana Mercado Luna y Bernardo Lobo Bugeau, y el representante de la querella de la secretaría de Derechos Humanos de la Nación, Pablo Gargiulo.

La declaración comenzó a las 10. De saco azul, pantalón gris, camisa clara y corbata, Milani se sentó frente a Poviña. Se mostró nervioso, tenso e inquieto. Incluso, se quebró en dos oportunidades, según pudo reconstruir LA GACETA. Repitió que nunca conoció a Ledo; que no era su asistente y que estaba en una compañía diferente. Desconoció la firma impresa en la fotocopia del acta de deserción que consta en el expediente (el original desapareció del Ministerio de Defensa) y pidió que sea peritada. Una vez que terminó de hablar, por consejo de su abogado rosarino, Gustavo Feldman, Milani se negó a contestar preguntas de Brito. El fiscal había pedido la indagatoria en 2014.

El defensor de Milani afirmó que el imputado brindó una “frondosa explicación” sobre lo que vivió en los años 70. Subrayó que ofrecieron diversas pruebas en un escrito (tiene 24 páginas). Entre ellas, las declaraciones de León Arslanián y de Ricardo Gil Lavedra (ex jueces del Juicio a las Juntas), y de Graciela Fernández Meijide (ex miembro de la Conadep). Por otro lado, adjuntaron 55 casos de desapariciones de conscriptos. La intención de la defensa, según Feldman, es subrayar que sería la primera vez que quien habría firmado el acta de deserción es involucrado. Desacreditó a los testigos que vincularon a Milani con tareas de inteligencia en aquella época y los tildó de “falsos”. Por último, aseguró que el ex militar no participó del Operativo Independencia.

Los ojos de Alberto

“Nunca lo pude ver a la cara a Milani. Quiero que me mire a los ojos y que en ellos mire los ojos de Alberto. Sí lo conocía, mi hermano hasta la cama le tendía y le llevaba la correspondencia”, afirmó Graciela Ledo. No se mostró sorprendida por los dichos de Milani. Sostuvo que las pruebas son suficientes. Requirió celeridad a la Justicia para que el expediente llegue a juicio. “Lo positivo es que se tuvo que presentar, de ahí nada más”, evaluó.

La causa data de 2007. Tras un derrotero que incluyó la excusación del juez Daniel Bejas, la Cámara Federal de Casación Penal confirmó que Milani debía ser citado a declarar como acusado.
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