El escritorio: Un espacio propio que desnuda facetas laborales

Dime qué tienes en tu oficina o mesa de trabajo y te diré cómo eres. Todas las personas tienen algo qué exteriorizar, pero la primera distinción que se detecta es que hay quienes intentan mantener el ambiente organizado para manifestar control. Existen aquellas que conviven con el "desorden organizado". Un souvenir de golf o tenis denota personalidad solitaria.

21 Ene 2013
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El escritorio de la oficina, generalmente, suele desnudar algunas facetas de la personalidad del trabajador que la ocupa. Pero no necesariamente uno muy organizado signifique que la persona que lo ocupe también la sea. Depende también de la política que adopte la empresa. Hay algunas organizaciones que tienden a mantener cierto statu quo y sus acciones no posibilitan que los empleados puedan expresarse. No suelen ser ámbitos para la creatividad y la innovación, señala a LA GACETA Waldemar Serrano Burgos, CEO de Dragonfly Coaching Group. Otras, en cambio, son más flexibles porque entienden que esa persona pasa un tercio o más horas del día dentro de la compañía. Y, por esa razón necesitan darle al escritorio un entorno familiar. "Google o Facebook explotan esa faceta de la personalidad permanentemente, con el fin de que sus empleados sientan que los espacios que ocupan dentro de la organización son suyos", indica.

La primera distinción que surge al momento de analizar cómo está estructurado el plantel, según denota su escritorio, es que hay personas que por mantenerlo organizado exteriorizan cierto control de la situación. Pero también conviven con aquellos, a los que Serrano Burgos identifica como los bomberos, que viven apagando diariamente incendio, que tienen una suerte de "desorden organizado" en su escritorio para acordarse dónde había quedado pendiente la tarea del día anterior. "En algunos casos, esas conductas ayudan a la psiquis mental, pero a la larga, ese trabajador bombero termina quemándose, abrumado por la cantidad de papeles que acumula al costado de la PC o al frente del escritorio", advierte.

Un colega de la redacción tiene en uno de sus laterales de la PC la figura de un dragón que mira hacia los ventanales. "Es propio del feng shui, una disciplina que se toma en cuenta a la hora de distribuir cosas en la oficina", dice el consultor puertorriqueño. Está relacionado con las vibraciones que quiere captar la persona. "Como aquella creencia del elefante con la trompa que apunta hacia la luz o hacia la puerta, con el fin de atraer la abundancia", completa.

Los escritorios de los ejecutivos suelen tener en cuenta no solamente esas estrategias, sino también las tradicionales de la arquitectura. Serrano Burgos expresa, en ese sentido, que es clásica la distribución de los espacios en la oficina de un ejecutivo. "Poseen un escritorio bastante amplio, con pocos papeles, un sillón grande donde se ubica siempre, con dos sillas más chicas del otro lado del mueble. Está claro el mensaje: trata de decir físicamente quién manda en la empresa", describe el consultor internacional.

La energía es lo que fluye siempre en la oficina. Son las "vibras" que se perciben en la organización. Por esa razón se forman grupos de amigos, de colegas o un equipo de trabajo sólido, por la comunión de ideas.

Los expertos consideran que no hay que abusar de los espacios, mucho menos pasarse el día ordenando el escritorio porque, por más que se quiera mostrar una imagen de prolijidad, a la larga se percibirá que ese trabajo extra le quita productividad laboral. Porque a la oficina se va a generar ideas, no sólo a limpiar el escritorio.

Los portarretratos suelen ser un cable a tierra para aquellas personas que los ubican al costado de la PC o del escritorio. Cuando hay algún momento de agobio, es uno de los refugios a los cuales acuden.

Serrano Burgos indica, en tanto, que generalmente aquellos que tienen souvenir de golf o de tenis, denotan una personalidad solitaria. Del mismo modo que aquellos que poseen objetivos vinculados con el fútbol, el rugby o el baloncesto demuestran cierta actitud a trabajar en equipo. Hay quienes eligen colecciones de aviones o de auto en miniatura que los colocan en el escritorio, dando una señal de escape del ámbito cuando lo crean oportuno y necesario. Hay también personas que reflejan su espiritualidad a través de imágenes religiosas. Todos tienen algo que exteriorizar.
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