"¿Oficina de Boudou?, no, nada que ver"

Se denunció en tribunales porteños que en Tucumán funcionaría una sucursal de la sociedad que integran amigos del vicepresidente. LA GACETA visitó el lugar, pero vecinos del inmueble, que dijeron ser los dueños, negaron toda vinculación. "Testaferro" de Boudou.

20 Feb 2012
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SIN OFICINAS. El silencio que había en San Luis 623 era acompañado por el desapacible calor de la siesta . Los dueños se despegaron de Boudou. LA GACETA / FOTO DE HECTOR PERALTA

Las denuncias contra el vicepresidente, Amado Boudou, de que amigos íntimos son sus socios y que hasta actúan como "testaferros" en negocios en los que el economista y segundo hombre en la línea sucesoria presidencial no puede figurar, tuvieron sorpresivamente una ramificación que llega hasta Tucumán.

"¿Vienen por el comentario sobre la oficina de Boudou?, dijo uno de los hombres que respondió a la consulta de LA GACETA. "Nada que ver", aseveró una mujer que agregó su comentario.

Ambos, juntos a otras dos personas mayores, también un hombre y una mujer, salieron algo apurados del inmueble ubicado en San Miguel 620, vecino al que lleva la numeración 623. Ninguno de los cuatro se identificó, ni dio otras explicaciones.

¿Conocen si aquí (por la propiedad ubicada al 623) vive alguien?, consultó nuestro diario.

"Todo es una misma propiedad. Somos los dueños", contestó la primera mujer, mientras se escuchaban, como fondo, los ladridos de dos perros, uno grande y otro pequeño. Así respondieron cuando LA GACETA tocó el timbre en la puerta de la casa 623.

Un llamador envuelto en telas de araña y una ventana de madera, con rejas negras de hierro, con signos de que nadie la limpia, permiten suponer que en la propiedad hay escasa actividad.

"Si tuviera algo que ver con Boudou no manejaría un auto como el que tengo", agregó otro comentario el primer hombre, mostrando conocimiento sobre lo que publicó ayer LA GACETA y, a la vez, tratando de despegarse de la situación. Luego del breve contacto con nuestro cronista, los cuatro adultos subieron al vehículo y se retiraron sin agregar más palabras, ni datos.

¿Qué tiene que ver Tucumán con la investigación que la Justicia Federal porteña sigue contra Boudou, luego de la denuncia penal que presentó el abogado Ricardo Monner Sans?

Amigos íntimos
El fiscal federal Carlos Rívolo investiga si el vicepresidente cometió algún delito antes, durante y después de la operación comercial que permitió que Ciccone Calcográfica, la imprenta que pasó a ser controlada por un amigo suyo, el monotributista Alejandro Vandenbroele.

Boudou es investigado por los supuestos delitos de "abuso de autoridad, violación de deberes de funcionario público, negociaciones incompatibles y malversación de causales públicos".

Monner Sans señaló, en su denuncia, que en el inmueble de San Miguel 623 funcionaría una sede de la empresa "Agroibérica de Inversiones SA", creada en 2007 por Fabián Carosso Donatiello y Vandenbroele.

¿Quiénes son y qué tienen que ver con Boudou? Donatiello, además de amigo del vicepresidente, es dueño del departamento en Madero Center donde vive Boudou -según la revista "Noticias"-, a la vez que integraría la sociedad que compró la ex Ciccone Calcográfica. Mientras que Vandenbroele, un monotributista Categoría "B" y dueño de Ciccone, sería el "testaferro" de Boudou, según denunció Laura Muñoz, ex esposa del empresario y amigo íntimo del vicepresidente.

Vandenbroele -abogado de origen belga- es presidente de la empresa "The Old Fun", que pagó más de U$S 500.000 para levantar la quiebra de la imprenta. Finalmente, esa sociedad pagó U$S 1,8 millón para quedarse con la empresa gráfica.

¿Qué tiene que ver Ciccone con Boudou y el Gobierno nacional?

La empresa, la única imprenta privada del país con capacidad y autorización para imprimir billetes de curso legal y bonos del Estado, está a la espera de que la Casa Rosada autorice contratarla para imprimir 700 millones de billetes de $ 100, por un costo final de unos U$S 50 millones.

Los inmuebles "K"
"La Nación" publicó que Madero Center es un complejo de alta gama ubicado en Puerto Madero, junto al dique y frente al hotel Hilton, con servicios de "un hotel de 5 estrellas" que emprendieron las firmas Urban Yard y Proa del Puerto junto al Banco Macro. A través del fideicomiso Macro Fiducia SA, el banquero Jorge Brito le vendió dos departamentos y ocho cocheras en el complejo que incluye piscinas, solarium y gimnasio a la presidenta, Cristina Fernández, en una operación por U$S 2 millones. (NA-Especial)
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