Rosita, Mauricio y las vidas ajenas

13 Nov 2011
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¿Y VOS EN QUE ANDÁS?. Los actores se conocen desde hace años, pero nunca trabajaron juntos.

Una lleva 60 años en los escenarios y el otro 46, pero increíblemente nunca trabajaron juntos en una obra. Rosita Ávila, a pocos días de cumplir 78 años, y Mauricio Semelman, con 73, son testimonios vivos del teatro tucumano, en especial del independiente, porque nunca integraron el Elenco Estable. "Avisame con tiempo cuándo van a venir porque tengo que limpiar la casa para recibirlos", me dice ella riendo cuando, por medio del teléfono, pactamos la entrevista. Y los dos están como inquietos porque quieren saber qué se les preguntará, de qué va la nota. ¡Y de qué va a ser!: de la vida, del teatro, de la historia, de lo que sienten cuando se paran ante el público, ante el que, reconocen, siempre hay nervios, a pesar de tantos años. "Es que no conviene actuar relajado; los nervios son importantes", afirma Semelman.

Rosita comenzó su carrera a los 17 años y trabajó en alrededor de 90 obras; Mauricio, casi por casualidad, lo hizo en 1965, con "El sombrero de paja en Italia" (había llegado de su Chile natal en 1951). Lleva más de 50 puestas en escena.

En la colonial casona donde supo funcionar Nuestro Teatro nos recibió Rosita. Es una casa llena de recuerdos, llena de historia. La entrevista se transforma en una amena conversación, en la que se filtran anécdotas, en la que las menciones a Oscar Quiroga y a Larry Jantzon aparecen una y otra vez. Nostalgia sí, como con aquellos personajes que se internalizaron en la vida de los dos profesionales.

Ambos coinciden en que si bien hay obras exitosas, en Tucumán no se puede vivir de la actividad, y enfatizan que con el teatro se puede crear conciencia; que por eso mismo debería ser una materia obligatoria en las escuelas.

- ¿Qué fue lo peor que les pasó en el escenario?

- Ávila: en "Don Perlimplín..." hago de vieja casamentera y debo poner en la cama pétalos que saco de mi bolsillo... Pero resulta que en esa función metí la mano en el bolsillo y no había nada, así que tuve que salir del escenario a buscar la caja con las rosas. Y en "La casa de Bernarda Alba", cuando dos actrices se trenzaron de verdad en el escenario y no fingieron su pelea... fue una situación muy, pero muy incómoda.

- Semelman: en "Acto sin palabras" trabajaba con algunos objetos que bajaban desde el techo, pero a LuisGiraud se le trabaron las piolas, y un cubo no bajaba. Nunca tuve tanto miedo, porque tuve que recrear una obra imaginada por mí.

-¿Se está muy expuesto ahí, delante de todos? ¿Sintieron pánico escénico alguna vez?

- Ávila: se nota todo, hasta si la ropa está mal planchada, porque estás en una exhibición permanente. Es verdad que hay imponderables, pero un actor sabe lo que está haciendo. Y no, nunca tuve pánico escénico.

- Semelman: los nervios son necesarios, no podés entrar relajado a la obra porque no ayuda. Pero no conozco el pánico escénico.

- ¿Tienen algún director favorito?

- Ávila: los quiero mucho a todos, siempre se aprende de ellos.

- Semelman:Nicolás Aráoz.

-¿Qué obra o personaje son los más queridos o reconocidos?

- Ávila: La María, seguro. De los personajes que hice fue la más popular. Todavía hay un canillita de la Congreso que me da LA GACETA y no me dice Rosita sino María. Y hay cosas del personaje que se me pegaron. Cuando voy al almacén saludo con un "Hola tío". Siempre digo que uno termina siendo como los parches de un arlequín.

- Semelman: lo que hice en "Entretrenes".

- ¿Hay algo que no les gusta del teatro de hoy? ¿Y qué ven o les agrada en la actualidad?

- Ávila: hay de todo. Con respecto a nosotros, a otros tiempos, hay diferencias de conductas y comportamientos. No me molesta el desnudo en escena; no soy pacata, pero cuando es gratuito sí. Me gusta La Colorida, me hace acordar a Nuestro Teatro, es muy independiente, hay un gran esfuerzo en la producción, pero también en mantener el espacio. En cuanto a obras, "El rey Lear" de Nofal, y "Amor de Don Perlimplín con Belisa en su jardín".

- Semelman: comparto lo que dice Rosita sobre el desnudo. Porque se lo usa como un recurso para lograr un fin. Pero otra cosa es cuando el texto lo pide. En cuanto a una obra, "En el bosque". Un matrimonio japonés fue a verla e interpretó y entendió todo. Nos felicitaron después, fue un buen trabajo de equipo.

- Política y teatro, ¿cómo lo ven?

- Ávila: es imprescindible el teatro en las escuelas, debería ser obligatorio. En cuanto a su función, creo que se puede concientizar a través de él.

- Semelman: por medio del teatro se puede enseñar y aportar mucho.

- ¿Tuvieron inquietudes política? ¿Pensaron que por medio de esta actividad se podía transformar el mundo?

- Ávila: no, ni aún de joven. Sí señalo su importancia, pero lo demás no...

- Semelman: sólo veo su valor educativo, insisto mucho en esa idea.

- ¿Se puede vivir del teatro?

- Ávila: hay obras en las que me fue bien, gané plata, pero vivir del teatro, no. Recuerdo años como 1971 y 1972, del café teatro, nos iba bien.

- Semelman: definitivamente no, aunque es cierto que algunas obras han sido exitosas y han ayudado a mantenerse.

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