En la tierra de los mitos y de las leyendas, el Familiar no ayunaba

Un enorme perro negro, de ojos color sangre, arrastraba cadenas y devoraba cada año un obrero remolón. El mito del Familiar nació con Hileret en Lules, se popularizó en Santa Ana y se extendió por todo el NOA. La bestia era una personificación del Diablo, con el cual el patrón del desaparecido ingenio -dice la leyenda popular- hizo un trato para ganar cada vez más dinero. Video.

SELLADO. El acceso a la cueva del Familiar estaba aquí: el chalet de Hileret. LA GACETA / FOTO DE TERESA PASQUERO SELLADO. El acceso a la cueva del Familiar estaba aquí: el chalet de Hileret. LA GACETA / FOTO DE TERESA PASQUERO
Afines del siglo XIX y durante la primera década del siglo XX, el ingenio Santa Ana era un monstruo de vidrio y acero en medio de la selva. Producía 8.000 toneladas de azúcar y dos millones de litros de alcohol al año. Contaba, entre otras cosas, con luz eléctrica, 50 kilómetros de vía férrea, una central de teléfonos y 10 escuelas primarias para el personal.

"No era fácil mantenerlo todo controlado. Unos 2.000 peones con machetes debían obedecer a 30 o 40 capataces armados y con sus respectivos perros. Pareciera que fue entonces cuando nació la leyenda del Familiar", cuenta Josefina Artaza, descendiente de un empleado de la desaparecida fábrica azucarera.

El historiador Eduardo Rosenzvaig, en una entrevista que le efectuó el periodista Ernesto Cepeda -colaborador del vespertino "La Tarde"-, explicó cómo fue desarrollándose el mito del Familiar en el latifundio de los Hileret. "Los peones estaban capturados de por vida por sus deudas, entonces la única forma que tenían de dejar el ingenio era fugándose -comentó Rosenzvaig-. Los patrones tenían hombres armados que trataban de impedirlo; cuando agarraban algún fugitivo lo mataban para dar el ejemplo. Para que eso funcionase en la psicología de los peones se crea el mito: que en las noches de luna (llena) sale el Familiar. Y que el Familiar hace desaparecer -esa es la palabra que usaban- al peón más rebelde".

"El Familiar se presenta en Santa Ana como un perro negro, muchas veces sin cabeza. Un animal grande que arrastra largas cadenas y que duerme en lugares oscuros: sótanos, calderas, siempre cerca del patrón. Tiene ojos rojizos visibles en la oscuridad", explicó don Olegario Molina, de 93 años, que afirmar haberse topado con la bestia cuando tenía 22 años.

Aunque es un mito del NOA, en otros relatos también se le adjudica al Familiar la forma de un viborón. Lo concreto es que sus ojos tienen una mirada penetrante de felino que domina la oscuridad.

El eje del mito, según testimonios de lugareños, es que el patrón del ingenio hace un pacto con el Diablo para ganar más dinero. A cambio no entrega su alma, sino que se compromete a alimentar al hambriento monstruo con obreros rebeldes. La alianza indica que cuando mejor alimentado está el Familiar mayor es la riqueza del dueño del ingenio Algo así como una apología de la ganancia y la plusvalía.

"En la mitología griega existe el laberinto de Creta. Allí estaba encerrado el Minotauro, que debía ser nutrido con carne humana", destacó Dante Sepúlveda, profesor de Historia. "El mito -continuó el académico- cuenta que el rey Minos venció al rey de Atenas y lo condenó a entregarle cada año niñas y niños para que el Minotauro -mitad toro y mitad hombre- los fuera comiendo encerrado dentro del laberinto construido por Dédalo. Es decir que los cuerpos ofrecidos al Minotauro eran los hijos de los vencidos. La paz para Atenas, como para los obreros de los ingenios de azúcar, consistía en respetar estrictamente las imposiciones del vencedor".

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