Los nombres de los caballos de carreras, esos que para muchos parecen extraños y para otros hasta graciosos, encierran muchos secretos y pasiones. Por eso, antes de que la yegua de a luz, los dueños de los haras ya están pensando cómo bautizar a sus crías en el Stud Book Argentino, una especie de Registro Civil de los ejemplares de esta raza. La gran mayoría lo hace combinando las iniciales del padrillo y de la madre. Pero hay otros que son más ingeniosos y que buscan captar compradores con nombres mucho más atractivos.
Messi (un hijo de Rampart Road nacido en 2008 y que todavía no debutó), Mara Dona, Caniggia, Higuaín, Pelé, Alonso y Futbolista (actualmente compite en el hipódromo tucumano) son algunos de los nombres de caballos ligados al deporte más popular del mundo. Caño a Yepes, en alusión al túnel que le hizo Juan Román Riquelme a Mario Yepes en las semifinales de la Libertadores de 2000, fue una genialidad que se le ocurrió al dueño del haras "Pueyrredón" para bautizar a su zaino nacido el 26 de setiembre de 2000, sólo unos meses después de la gran jugada del enganche "xeneize".
Y la política también está presente en el turf. En Irlanda, un ejemplar fue bautizado con el nombre de George Washington, en homenaje al primer presidente de los Estados Unidos. En Argentina siguieron con la tendencia, con nombres como Bill Clin, Carlos Saúl, Bolocco y Chau Turco, entre otros.
"Uno siempre trata de ponerle un nombre atractivo al potrillo o la potranca porque también es una forma de llegar al cliente. Este no es un tema menor. Debido a que hay tantos caballos y que se debe cumplir con una serie de requisitos, es que es bastante complicado elegir un nombre", reveló Sebastián Di Nucci, criador porteño y responsable de la empresa Racehorse.
Las normas que se deben respetar para inscribir un caballo son muchas. Por ejemplo, nadie puede bautizar a su ejemplar con el nombre de un ejemplar que fue crack ni en nuestro país ni en ningún otro lugar del mundo. Es por eso que el ingenio de los criadores debe brillar con luz propia, como lo hicieron aquellos que bautizaron a sus pupilos con los nombres de El Faso, Solo Un Affaire, Tontín, Mala Compañía, Amor Salado, El Monagillo, Fastidiado, Usamico, Un Fumador, Ahriman (Dios de la Mitología Persa) y Shaggy (el amigo de Scooby Doo), sólo por citar a algunos.
Aunque en Argentina nacen más de 8.000 caballos por año, el ingenio de los criadores funciona a pleno.
Messi (un hijo de Rampart Road nacido en 2008 y que todavía no debutó), Mara Dona, Caniggia, Higuaín, Pelé, Alonso y Futbolista (actualmente compite en el hipódromo tucumano) son algunos de los nombres de caballos ligados al deporte más popular del mundo. Caño a Yepes, en alusión al túnel que le hizo Juan Román Riquelme a Mario Yepes en las semifinales de la Libertadores de 2000, fue una genialidad que se le ocurrió al dueño del haras "Pueyrredón" para bautizar a su zaino nacido el 26 de setiembre de 2000, sólo unos meses después de la gran jugada del enganche "xeneize".
Y la política también está presente en el turf. En Irlanda, un ejemplar fue bautizado con el nombre de George Washington, en homenaje al primer presidente de los Estados Unidos. En Argentina siguieron con la tendencia, con nombres como Bill Clin, Carlos Saúl, Bolocco y Chau Turco, entre otros.
"Uno siempre trata de ponerle un nombre atractivo al potrillo o la potranca porque también es una forma de llegar al cliente. Este no es un tema menor. Debido a que hay tantos caballos y que se debe cumplir con una serie de requisitos, es que es bastante complicado elegir un nombre", reveló Sebastián Di Nucci, criador porteño y responsable de la empresa Racehorse.
Las normas que se deben respetar para inscribir un caballo son muchas. Por ejemplo, nadie puede bautizar a su ejemplar con el nombre de un ejemplar que fue crack ni en nuestro país ni en ningún otro lugar del mundo. Es por eso que el ingenio de los criadores debe brillar con luz propia, como lo hicieron aquellos que bautizaron a sus pupilos con los nombres de El Faso, Solo Un Affaire, Tontín, Mala Compañía, Amor Salado, El Monagillo, Fastidiado, Usamico, Un Fumador, Ahriman (Dios de la Mitología Persa) y Shaggy (el amigo de Scooby Doo), sólo por citar a algunos.
Aunque en Argentina nacen más de 8.000 caballos por año, el ingenio de los criadores funciona a pleno.








