13 Febrero 2011 Seguir en 
Así como el hombre, evolucionó el caballo. Pero en este espacio no vale la pena mencionar el tecnicismo que se desprende de la idea. Lo que si se puede sostener es el tema de la evolución, justamente aplicada al deporte de los caballos, al deporte nacional: el pato. Pasó una nueva edición del torneo que ningún jugador se quiere perder, el de Tafí del Valle. Y allí, el fin de semana pasado, estuvieron presente los mejores del rubro. Sin embargo en la ceremonia final, la de la entrega de premios, hubo un sólo campeón. El equipo que representó a Rolcar-Mercedes Benz. ¿Los artífices del hecho? Federico Sassi Colombres, Gustavo Rial, Joaquín Gramajo y Andrés Lanfranco, la estrella del evento, apoyados desde afuera por un suplente de lujo: Mariano Salazar. Ahora toman la posta ellos, que cuentan cómo vieron y vivieron el torneo. "Fue un torneo espectacular, muy bien disputado y con un gran nivel, tanto de juego como de caballada. Una de nuestra principales virtudes es la unión y la amistad que hay en el equipo. Creo que en este deporte, eso es lo principal", reconoció Sassi Colombres, que además es presidente de la Asociación Tucumana de Jugadores de Pato.
"Estuvo muy parejo, tanto que todo se definió el ultimo día. Nuestros caballos anduvieron bien y para eso fue muy importante el movimiento de afuera, la gente que nos colaboró, hasta el veterinario", contó Joaquín y reveló que la preparación para participar en los valles se hizo durante tres meses antes, probando los caballos para dejarlos en perfectas condiciones. También hizo hincapié en el gran nivel que se vio tanto en el resto de los equipos como en el de la caballada. "Cada año sube el nivel del torneo, los jugadores mejoran y así va creciendo el deporte, que es algo muy importante", opinó.
Quien concordó con tales palabras fue Rial. "Fue un torneo de muy alto nivel, uno de los mas duros físicamente hablando", explicó. Luego le da un giro a la nota. "La evolución del deporte es importante, pero lo mejor que le puede pasar a un jugador no es sólo eso, si no poder jugar entre amigos, disfrutar con todos ellos de un campeonato más", cuenta y su tono de satisfacción llega incluso por teléfono.
¿Qué hace el amiguero del otro lado?. "Estoy probando caballos, tengo una escuela en Jujuy y 20 alumnos a los que día a día trato de inculcarles el amor por este deporte. La idea es seguir apostando al pato e ir sumando gente, para que esto no sea sólo un juego, sino una forma de vida", desliza Gustavo y termina por opinar que torneos como el de Tafí del Valle sirven para posicionar al pato donde él piensa que debería estar, en lo más alto. Que su disciplina sea el deporte nacional lo avala en la creencia.
Siguiendo la línea de sus compañeros de equipo habló Lanfranco, el último ganador del Premio Olimpia de Plata en la disciplina. "Los partidos fueron muy duros y aunque no pudimos sacar mucha diferencia entre los equipos, lo que nosotros hicimos sirvió para ganar. Estoy muy contento por poder estar acá. Desde 2002 vengo y soy testigo del gran crecimiento que hubo en el pato, tanto en el nivel de juego, en los caballos y en la organización de los torneos", afirmó el joven, de pocas palabras.
"Estuvo muy parejo, tanto que todo se definió el ultimo día. Nuestros caballos anduvieron bien y para eso fue muy importante el movimiento de afuera, la gente que nos colaboró, hasta el veterinario", contó Joaquín y reveló que la preparación para participar en los valles se hizo durante tres meses antes, probando los caballos para dejarlos en perfectas condiciones. También hizo hincapié en el gran nivel que se vio tanto en el resto de los equipos como en el de la caballada. "Cada año sube el nivel del torneo, los jugadores mejoran y así va creciendo el deporte, que es algo muy importante", opinó.
Quien concordó con tales palabras fue Rial. "Fue un torneo de muy alto nivel, uno de los mas duros físicamente hablando", explicó. Luego le da un giro a la nota. "La evolución del deporte es importante, pero lo mejor que le puede pasar a un jugador no es sólo eso, si no poder jugar entre amigos, disfrutar con todos ellos de un campeonato más", cuenta y su tono de satisfacción llega incluso por teléfono.
¿Qué hace el amiguero del otro lado?. "Estoy probando caballos, tengo una escuela en Jujuy y 20 alumnos a los que día a día trato de inculcarles el amor por este deporte. La idea es seguir apostando al pato e ir sumando gente, para que esto no sea sólo un juego, sino una forma de vida", desliza Gustavo y termina por opinar que torneos como el de Tafí del Valle sirven para posicionar al pato donde él piensa que debería estar, en lo más alto. Que su disciplina sea el deporte nacional lo avala en la creencia.
Siguiendo la línea de sus compañeros de equipo habló Lanfranco, el último ganador del Premio Olimpia de Plata en la disciplina. "Los partidos fueron muy duros y aunque no pudimos sacar mucha diferencia entre los equipos, lo que nosotros hicimos sirvió para ganar. Estoy muy contento por poder estar acá. Desde 2002 vengo y soy testigo del gran crecimiento que hubo en el pato, tanto en el nivel de juego, en los caballos y en la organización de los torneos", afirmó el joven, de pocas palabras.
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