Realizaron en Concepción la primera cirugía con injerto óseo

Los médicos reconstruyeron el maxilar usando hueso del peroné del propio paciente. "Cuando hay ganas de trabajar se pueden resolver muchos problemas en Tucumán", dijo uno de los cirujanos.

NUEVA GENERACION. Vallejo (izquierda) y Campero aseguran que el trabajo en equipo es más rápido y efectivo. LA GACETA / ANALIA JARAMILLO NUEVA GENERACION. Vallejo (izquierda) y Campero aseguran que el trabajo en equipo es más rápido y efectivo. LA GACETA / ANALIA JARAMILLO
21 Mayo 2010
Juan Manuel Moreno, de 51 años y vecino de la localidad de Amberes, llegó a la consulta médica por un insoportable dolor en el maxilar inferior que le impedía comer y hablar. Los estudios por imágenes revelaron que tenía un tumor que le abarcaba casi la mitad de la mandíbula inferior y, como este tipo de lesión carcome las paredes del hueso, el maxilar se le había fracturado.

La biopsia que le hicieron para descartar metástasis determinó que el tumor era benigno. Este diagnóstico motivó a trabajar en forma interdisciplinaria a tres médicos tucumanos de distintas ramas de la medicina: Pablo Vallejo, cirujano de cabeza, cuello y maxilofacial, del Hospital Miguel Belascuain de Concepción; Alvaro Campero, neurocirujano del Hospital Padilla, y Juan Stoyanoff, cirujano plástico del Centro de Salud.

Trabajo planificado
Los tres planificaron y programaron la cirugía que requería injerto óseo del propio paciente, ya que era imposible que la lesión se curara de manera natural. Así fue que, por primera vez en la provincia y en el hospital público de Concepción, un equipo de médicos tucumanos concretó la compleja intervención quirúrgica.

"Trabajar en forma interdisciplinaria era lo más efectivo y rápido, ya que teníamos que reemplazar la mitad izquierda de la mandíbula inferior con un segmento de 14 centímetros de su peroné (hueso de la pierna.) Cada uno de nosotros trabajó en lo suyo", detalló Vallejo, que vino a LA GACETA en compañía de Campero. Ambos destacaron la colaboración de Mauricio López Alonso (cirujano general), de Germán Prola (cirujano de cabeza y cuello) y de cardiólogos, anestesiólogos e instrumentistas que integraron el equipo de alrededor de 12 personas.

Rapidez y efectividad
Este tipo de operación suele durar unas 12 horas. Según los médicos, la sincronización en las tareas casi simultáneas que realizó el equipo tucumano permitió concluirla en siete horas.

"El paciente se recuperará desde el punto de vista estético y -lo más importante- recobrará la función masticatoria y oral. Dentro de un año el injerto óseo -que fue fijado con una placa de titanio (gráfico)- se transformará en mandíbula", advirtió Vallejo.

Por la envergadura de la intervención, Moreno se recupera en terapia intensiva, está entubado y a través de una sonda se alimenta con nutrientes líquidos. Dentro de unos 15 días se le podrá administrar comida en forma de papillas, de acuerdo a la prescripción del servicio de Nutrición del hospital. Los especialistas estiman que dentro de dos meses -cuando se complete la oseointegración del injerto- Moreno comenzará a recibir alimentos sólidos. La pierna de donde le extrajeron un fragmento del peroné está enyesada y calculan que dentro de 10 días comenzará a pisar, ya que la tibia -y no el peroné- soporta el peso del cuerpo.

Primó la solidaridad
Todo el personal del Belascuain puso el hombro para que se lleve a cabo la cirugía. Campero remarcó que el hospital del sur cuenta con adecuada infraestructura, equipamiento y un microscopio de calidad.

"Lo importante es que Tucumán tiene recursos humanos con sólida formación en el campo de la medicina -enfatizó Campero- y que cuando hay predisposición y ganas de trabajar en forma multidisciplinaria se pueden resolver problemas de salud en la red del Siprosa, que asiste a pacientes sin obra social, como Moreno".

Vallejo añadió que ya no es necesario trasladarse a Buenos Aires o traer especialistas de esa provincia (como se hizo en dos oportunidades el año pasado) para resolver lesiones de esta naturaleza.

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