"Es el arca que guarda nuestras libertades"

Dalla Vía, titular de la Asociación Argentina de Derecho Constitucional, insta a la ciudadanía a que se comprometa con los asuntos públicos. Los objetivos fijados por el Preámbulo siguen siendo las grandes metas del pueblo argentino. La Carta Magna tiene tanta actualidad que en ella, como consecuencia de la reforma de 1994, tienen cabida una docena de tratados internacionales sobre derechos humanos que cobran notable relevancia debido a nuestra historia reciente.

28 Mar 2010
1

DEFICIT. Dalla Vía lamenta que los problemas argentinos sean institucionales. LA GACETA / ARCHIVO

Alberto Dalla Vía, presidente de la Asociación Argentina de Derecho Constitucional, está convencido de que la difusión de los derechos, principios y garantías que consagra la Carta Magna, como es el objetivo de la iniciativa denominada "Chau indiferencia/Ahora la Constitución", constituye una campaña valiosísima e imprescindible. "Sin banderías políticas, la propuesta se hace a favor de todos y contribuye a una mejor calidad ciudadana, porque refuerza el compromiso con esa prenda de unión nacional o ’arca guardadora de nuestras más preciadas libertades’, como la calificó alguna vez a la Constitución la Corte Suprema de Justicia", afirma a LA GACETA.

El catedrático de la Universidad de Buenos Aires (UBA) comienza la charla telefónica con un lamento. "La Argentina tiene notables niveles de capacidad individual, desde (Lionel) Messi hasta científicos desperdigados por el mundo, pero nuestro déficit radica en materia de racionalidad colectiva, de organización social, en lo que muchos denominan anónima; es decir, la tendencia a que cada uno saque ventajas a expensas de otros, a hacerle favores a un amigo o a tratar de eludir los semáforos en rojo. Esto hasta está escrito en el Martín Fierro", se queja.

Entonces, de lo que se trata, según Dalla Vía, es de aprender a vivir en forma armónica, en beneficio de todos. "Si disponemos de un proyecto de vida en común ese es el de la Constitución, donde está plasmada nuestra historia, que nace en mayo de 1810. En ella están las pujas entre unitarios y federales, la afirmación del federalismo, la lucha por las libertades, la justicia social a través del artículo 14 bis, los derechos de tercera generación (los relacionados con el medio ambiente, y con usuarios y consumidores) y los tratados internacionales. Estos últimos cobran relevancia por las lamentables violaciones a los derechos humanos cometidas en nuestra historia reciente, pero no hacen más que reafirmar lo que ya estaba en la Constitución, cuyo ideario siempre fue muy amplio, a favor de la libertad y de la igualdad", argumenta.

El jurista refuerza el concepto de que la Carta Magna es fruto de nuestras vicisitudes históricas y ofrece pruebas. "Ella fue construida de a poco, artículo por artículo. Algunos son frutos de la Asamblea de 1813 o de las constituciones de 1819 o de 1826. Cuando uno lee el artículo 29, que pena como infames traidores a la patria a quienes concedan facultades extraordinarias o la suma del poder, advierte que eso tiene que ver con Juan Manuel de Rosas y con lo que pasó muchas veces en el país", esgrime.

Una cosa rara
A Dalla Vía le llama la atención algo que observa -con preocupación- en la actualidad. "Amén de los problemas económicos que persisten debido a situaciones de marginalidad y de pobreza, hoy no deja de asombrar que la mayor dificultad sea de naturaleza institucional, como se advierte en la puja entre los poderes políticos por las reservas del Banco Central. Todo esto tiene que ver con la forma en que cumplimos o dejamos de cumplir la Constitución", alerta.

Como consecuencia, el catedrático destaca que la campaña lanzada para distribuir ejemplares de la Constitución, de la que participa LA GACETA, sirve para fortalecer entre los ciudadanos el debilitado sentimiento constitucional. "La Constitución es un texto escrito, una hoja de papel, como alguien dijo alguna vez. Pero si fuera sólo eso, no lograríamos nada, porque con el papel no se cambia la realidad. Sí, si hay conciencia o una creencia generalizada en que el cumplimiento de esa norma nos hará crecer como nación y como sociedad. Los estadounidenses tienen gran fe en su Constitución y les ha ido bien con esa suerte de religiosidad cívica", subraya.

Dalla Vía formula una última reflexión. "En la Constitución están los grandes principios y los grandes títulos del derecho de los que se nutren las otras ramas. Pero, fundamentalmente, cuando uno recorre la historia constitucional toma conciencia de que ella es la lucha por la libertad, por la igualdad y por la limitación del poder. Entonces, uno no deja de conmoverse por esa herencia", remata.

Comentarios