31 Enero 2010 Seguir en 
Teléfonos que no paran de sonar, gente entrando y saliendo de la oficina para consultar y comentar detalles de lo que se viene. El hombre no deja de anotar datos y se alegra de lo novedoso. De repente, se conmueve al ver ingresar con una bolsa llena de cotillón a Beatriz, una integrante del corso "Fantasía". Saca las lentejuelas y los brillos a relucir sobre el escritorio. En la oficina se respira ahora aroma a carnaval.
Y es que claro, se están ajustando los últimos detalles para el inicio de un evento que durante todos los fines de semana de febrero mantendrá atentos a niños, jóvenes y adultos con un fin único: la diversión y la fiesta que sólo brindan los carnavales tucumanos.
En su oficina, Francisco Amable Díaz comenta que este año hay otro objetivo igual o más importante que el de la diversión: la inclusión de los más discriminados y excluidos de la sociedad, los discapacitados, adictos y huérfanos. "La idea es integrarlos, incluirlos mediante una competencia y esparcimiento de los corsos para sacarlos de los vicios (en el caso de los adictos) o afecciones que viven día a día. Durante el evento ellos tendrán reconocimientos y distinciones especiales, ninguno quedará afuera", dijo el subdirector de Inclusión Social de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán y presidente de la Federación Tucumana de Organizadores de Corsos, Eventos Artísticos y culturales.
"Este año el lema es 'Por un carnaval en familia', ya que simboliza la idea principal que tenemos en lo que a organización y expectativas se refiere. Los corsos nuestros son libres y gratuitos, a diferencia de los del interior en los que se paga, ya que no queremos dejar nadie afuera, si no, que todos puedan disfrutar de la fiesta que proponemos", argumentó el funcionario.
Las comparsas preparan su show, sus trajes, su música; las batucadas y las murgas también ensayan para llegar al carnaval con el mejor despliegue en busca del objeto más preciado: el trofeo.
Por otro lado, la elección de la reina es un tema que no se puede soslayarse. "Este año tratamos de hacer esta elección algo más democrática, cada corso tendrá su reina, y todas serán finalistas", informó Díaz.
El funcionario comenta consciente que, al tratarse de eventos tan concurridos, suelen ocurrir entredichos y peleas entre los participantes, por lo que hace un tiempo la federación creó un reglamento al cual debe ajustarse el que decide participar. "Hay una comisión de disciplina que sanciona al que incumple de manera desmedida el reglamento. Es tarea de la comisión, analizar semana a semana lo ocurrido durante el carnaval, para comentar lo sucedido y las fallas que se cometieron para no repetirlas", señaló.
Por otro lado, Amable, como suelen llamarlo sus más cercanos dio a conocer que para el carnaval se prepara hasta el vendedor ambulante. "Ellos aprovechan estas fiestas para salir a vender desde cotillón hasta choripán. Son los primeros en instalarse en los barrios. Saben que por ahí pasarán miles de personas que les comprarán todo lo que ellos ofrecen", finalizó Díaz.
Y es que claro, se están ajustando los últimos detalles para el inicio de un evento que durante todos los fines de semana de febrero mantendrá atentos a niños, jóvenes y adultos con un fin único: la diversión y la fiesta que sólo brindan los carnavales tucumanos.
En su oficina, Francisco Amable Díaz comenta que este año hay otro objetivo igual o más importante que el de la diversión: la inclusión de los más discriminados y excluidos de la sociedad, los discapacitados, adictos y huérfanos. "La idea es integrarlos, incluirlos mediante una competencia y esparcimiento de los corsos para sacarlos de los vicios (en el caso de los adictos) o afecciones que viven día a día. Durante el evento ellos tendrán reconocimientos y distinciones especiales, ninguno quedará afuera", dijo el subdirector de Inclusión Social de la Municipalidad de San Miguel de Tucumán y presidente de la Federación Tucumana de Organizadores de Corsos, Eventos Artísticos y culturales.
"Este año el lema es 'Por un carnaval en familia', ya que simboliza la idea principal que tenemos en lo que a organización y expectativas se refiere. Los corsos nuestros son libres y gratuitos, a diferencia de los del interior en los que se paga, ya que no queremos dejar nadie afuera, si no, que todos puedan disfrutar de la fiesta que proponemos", argumentó el funcionario.
Las comparsas preparan su show, sus trajes, su música; las batucadas y las murgas también ensayan para llegar al carnaval con el mejor despliegue en busca del objeto más preciado: el trofeo.
Por otro lado, la elección de la reina es un tema que no se puede soslayarse. "Este año tratamos de hacer esta elección algo más democrática, cada corso tendrá su reina, y todas serán finalistas", informó Díaz.
El funcionario comenta consciente que, al tratarse de eventos tan concurridos, suelen ocurrir entredichos y peleas entre los participantes, por lo que hace un tiempo la federación creó un reglamento al cual debe ajustarse el que decide participar. "Hay una comisión de disciplina que sanciona al que incumple de manera desmedida el reglamento. Es tarea de la comisión, analizar semana a semana lo ocurrido durante el carnaval, para comentar lo sucedido y las fallas que se cometieron para no repetirlas", señaló.
Por otro lado, Amable, como suelen llamarlo sus más cercanos dio a conocer que para el carnaval se prepara hasta el vendedor ambulante. "Ellos aprovechan estas fiestas para salir a vender desde cotillón hasta choripán. Son los primeros en instalarse en los barrios. Saben que por ahí pasarán miles de personas que les comprarán todo lo que ellos ofrecen", finalizó Díaz.
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