Con cirugía curaron a una joven que sufría epilepsia

Se pueden operar algunos casos que no responden al tratamiento con drogas. Primera intervención de este tipo en un hospital público de Tucumán. Se benefició la melliza Maira Figueroa, de 16 años.

CONTENTOS. El matrimonio Figueroa junto al neurocirujano Alvaro Campero, que operó a su hija Maira. LA GACETA/JOSE NUNO CONTENTOS. El matrimonio Figueroa junto al neurocirujano Alvaro Campero, que operó a su hija Maira. LA GACETA/JOSE NUNO
22 Diciembre 2009
La mayoría de los pacientes epilépticos puede desarrollar una vida normal con un tratamiento adecuado, y los pacientes que presentan crisis refractarias (no responden a ninguna terapia con drogas) tienen la posibilidad de solucionar el trastorno con cirugía. El neurocirujano Alvaro Campero fue pionero en Tucumán en aplicar la técnica quirúrgica en 2008. Ya realizó con éxito tres operaciones (dos en el sector privado y una en el sector público).
La tercera intervención la efectuó hace ocho meses en el Centro de Salud, y se benefició  una joven de 16 años de Los Gutiérrez, Cruz Alta. "Es la primera cirugía de epilepsia refractaria que se hizo en un hospital público del NOA. Esto fue posible gracias a la tecnología de punta que tiene el hospital y a que todos los estudios de diagnóstico por imágenes ya se efectúan en nuestra provincia, sin necesidad de que los pacientes viajen a Buenos Aires", explicó Campero a LA GACETA.
Nuestro diario también conversó con los padres de la joven operada, el albañil José Luis Figueroa y Elba Rosa Valor. La mujer contó que tienen cinco hijos, entre ellos mellizas. Maira, una de ellas, tenía 5 años y estaba jugando cuando sufrió la primera convulsión. En el Hospital de Niños le diagnosticaron epilepsia y desde entonces recibió distintos tratamientos con dos y tres drogas, pero ninguno logró controlar los ataques.
"A medida que crecía se multiplicaban las crisis. Maira fue cambiando, se volvió tímida, tenía miedo de descomponerse en cualquier parte, terminó la primaria y no quiso seguir estudiando. Después de la cirugía nunca más tuvo crisis pero todavía no se da mucho con la gente, y por eso no vino a esta entrevista", aclaró Elba.
El matrimonio Figueroa elogió la atención en el Centro de Salud y la dedicación del doctor Campero y el equipo que lo acompaña. "No nos costó ni un solo centavo la operación. Antes gastábamos $ 1.600 por mes en drogas que no le hacían efecto. Hace ocho meses que nuestra hija comenzó una vida nueva y el próximo año empezará el secundario", dijo el padre.

En Tucumán
La epilepsia es un trastorno de la actividad eléctrica del cerebro que provoca crisis repetidas y variables. La patología afecta del 0,5 al 1% de la población mundial, o sea que en Tucumán habría entre 10.000 y 15.000 personas que sufren el trastorno.
"El 20% de ese grupo (unos 3.000 afectados) no responde a ningún tratamiento con dos o tres drogas combinadas (toman la medicación pero siguen las convulsiones). Son las llamadas epilepsias refractarias, y sólo una cuarta parte de esa cifra (unos 700 enfermos) puede curarse con cirugía. Este fue el caso de Maira Figueroa", subrayó Campero.

Qué hacer ante una crisis epiléptica
- Mantenerse sereno.
- Cuidar que el paciente no se golpee.
- Apoyarle la cabeza sobre algo blando y aflojarle la ropa.
- No forzarle la apertura de la boca con algún elemento y mucho menos con los dedos.
- Si mantiene la boca abierta colocarle un pañuelo suave para evitar que se muerda la lengua.
- No sujetar los movimientos del paciente.
- Llamar al médico o el servicio de emergencia.
- No darle nada para beber ni oler, no hacer respiración boca a boca ni golpear el pecho del paciente.

Cómo se diagnostica la enfermedad
- Se define la presencia de crisis epilépticas repetidas mediante la clínica y el interrogatorio al paciente o a sus familiares.
- Con exámenes neurológicos y estudios por imágenes se detectan las lesiones y su localización en el cerebro.
- Los análisis clínicos sirven para descartar causas metabólicas que produzcan el cuadro: anemias, hipoglucemia o infecciones.
- El electroencefalograma es de mucha ayuda para el diagnóstico. Puede salir normal o alterado, pero no descarta ni confirma la epilepsia.
- Conviene realizar una resonancia magnética, aunque una tomografía ayuda a descartar la mayoría de las causas secundarias del mal.

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