Donde existe una ermita no se acumula basura

En el radio urbano, los vecinos han construido en los últimos tiempos casi cien santuarios, que actúan como ordenadores barriales. Gente harta de los residuos, instaló la imagen de una Virgen. Ni los carreros arrojan desperdicios, "por respeto".

SANTO REMEDIO. En Jujuy y Magallanes, los vecinos también instalaron una gruta. El lugar está inmaculado y se convirtió en espacio de encuentro. LA GACETA / JOSE NUNO
SANTO REMEDIO. En Jujuy y Magallanes, los vecinos también instalaron una gruta. El lugar está inmaculado y se convirtió en espacio de encuentro. LA GACETA / JOSE NUNO
27 Noviembre 2009
La solución llegó de la manera menos pensada. Un milagro, dicen los vecinos. En una esquina de Villa Alem, la imagen de la virgen de La Merced se mantiene inmaculada, rodeada de flores y estampitas. Todos los que pasan por allí se persignan; muchos se detienen a rezar. El santuario le cambió el rostro a la zona y en tres días desapareció, como por arte de magia, un inmenso basural. No es el único caso. En más de 100 lugares de la ciudad aparecen ermitas con algo en común: las colocaron allí en busca de limpieza y tranquilidad.
Cansados de vivir entre montañas de desperdicios, habitantes de diferentes barrios empezaron limpiando esquinas y baldíos, pero a las pocas horas volvían a llenarse de basura. Luego descubrieron la fórmula: si instalaban una imagen de la Virgen nunca más la gente tiraba allí ni siquiera un papelito.
El caso de Villa Alem es estremecedor. Hace unos tres años los vecinos se horrorizaron ante la imagen de un bebé que había fallecido y  al que desde un auto lo arrojaron al basural clandestino ubicado en Bernabé Aráoz y Alsina. Dijeron basta. "Empezamos a reunirnos porque ya estábamos cansados de la mugre, los insectos y animales muertos. Lo de la criatura fue el colmo, afirmó Antonio Díaz. Alguien les sugirió que pusieran una gruta. "Pedimos ayuda a la iglesia de la zona y nos donaron la imagen. Cada vecino puso lo que podía, $ 1 o $ 2. Después llegaron otras ayudas: materiales y mano de obra", añadió Juan Carlos Paz.
Nunca más padecieron por los malos olores ni se vieron expuestos a enfermedades infecciosas. "La virgen borró del mapa a los carreros que tiraban allí los desechos", explicó Raúl Ruiz. Desde su carro a tracción a sangre, Manuel Isas responde con risas cuando se le consulta por qué ya no arroja los desperdicios en la zona. "Por respeto a la virgencita", reconoce minutos después.
Es difícil establecer cuándo y cómo el fenómeno empezó a extenderse por los barrios.Los vecinos copiaban la iniciativa casi por "contagio". Ocurrió, por ejemplo, en el barrio Belgrano. En los tres espacios verdes, separados por 100 o 200 metros, se levantaron santuarios. A la altura de Las Piedras al 3.400, en el centro de una plazoleta, una imagen de la virgen del Valle aparece adentro de una estructura de piedra. Los habitantes de la zona relatan que desde que el santuario llegó al espacio verde no sólo desaparecieron los desechos, sino que también bajaron los índices de robos.
Las familias de la zona de Jujuy y La Plata estaban hartas de luchar contra una inmensa montaña crónica de basura. Lo limpiaban y volvía a aparecer. Los que usan carritos tirados a caballo lo tenían registrado como lugar de depósito, recuerda Alejandro González. La Municipalidad capitalina intentó erradicar el vaciadero, que a veces ganaba media calzada de ancho y más de 50 metros de largo. Ni siquiera los inspectores pudieron hacer frente a los carreros.
Los vecinos decidieron tomar la delantera. Construyeron una gruta con la imagen de la virgen del Valle, plantaron árboles y armaron un inmenso cantero. Ahora el lugar está impecable, aunque hay días en que aparece un montículo de basura, según relató Aurora Correa.
"Evidentemente, las imágenes religiosas funcionan. Será por el respeto que les tienen", conjetura Víctor Cabello. En el barrio Atep II, los vecinos también lograron transformar un terreno que se usaba como basural para construir una gruta de la virgen de la Medalla Milagrosa. Las experiencias se multiplicaron en Lavaisse y Frías Silva, en Amador Lucero y Las Piedras, en San Lorenzo al 3.400 y en avenida Roca y Juan B. Terán, entre otros lugares.
En muchos casos, los habitantes de un barrio que deciden terminar con un basural construyendo una gruta piden ayuda a la iglesia más cercana, a la Municipalidad o algún político que tenga influencia en la zona. En algunas zonas el problema de los vaciaderos clandestinos no desaparece del todo. A veces ponen la Virgen en una punta y la basura se traslada a pocos metros.
La Municipalidad inició un plan para erradicar los basurales a cielo abierto, ya que una ley provincial le dio plazo para hacerlo hasta 2.013. También se incluyó la problemática en el programa Urbal III, que recibe fondos de la Unión Europea. Sin embargo, la tarea no parece fácil. Mientras las autoridades buscan cómo solucionar el asunto, en muchos barrios ya se organizaron y los resultados están a la vista: una imagen religiosa consigue lo que planes, multas e inspectores aún no han logrado.


Tamaño texto
Comentarios
Comentarios