06 Octubre 2009 Seguir en 
TEGUCIGALPA. El presidente interino de Honduras, Roberto Micheletti, levantó ayer el estado de sitio que suprimió hace una semana las libertades civiles. Además, por primera vez admitió que la expulsión del mandatario constitucional, Manuel Zelaya, el 28 de junio, fue un error y que los responsables, que no identificó, deberán responder por esto ante la Justicia.
Hasta ahora, el Gobierno de facto había alegado que el derrocamiento de Zelaya se debió a una decisión de la Corte Suprema de Justicia, basada en supuestos delitos contra el orden constitucional. A su vez, el jefe de las fuerzas Armadas, general Romeo Vásquez, dijo que la expulsión de Zelaya a punta de pistola fue producto de una orden emanada por el poder civil. "Si hubiese sido decisión mía estaría yo gobernando el país", argumentó. De modo que resta determinar el o los responsables de la salida forzada de Zelaya, como prometió Micheletti.
La derogación del decreto que establecía el estado de sitio por 45 días era una de las condiciones exigidas por el presidente depuesto para que sea creíble el diálogo entre las partes, con la participación de representantes de la OEA que llegarán mañana a Tegucigalpa. El anuncio fue formulado ayer por Micheletti, en rueda de prensa conjunta con la senadora republicana de EEUU, Ileana Ros-Lehtinen, que visita Honduras para apoyar la gestión del gobernante. El decreto era cuestionado por diversos sectores de Honduras, entre ellos los cuatro candidatos a la presidencia que participan de las elecciones generales previstas para el 29 de noviembre.
Reunión secreta
La decisión de levantar el estado de sitio se produce luego de una reunión secreta de Micheletti con el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, en la base militar estadounidense de Palmerola, a 80 kilómetros de Tegucigalpa, hace 10 días. Micheletti dijo ayer que la crisis política podría ser resuelta esta semana y que está dispuesto a renunciar, pero no a aceptar la restitución de Zelaya. El titular del régimen de facto indicó que la solución más viable a la crisis sería a través de una tercera vía, en la que él renunciaría al poder y Zelaya se olvidaría de su restitución. Este dijo ayer que sólo su regreso al poder garantizará las elecciones y una transición pacífica. (Télam-Especial)
Hasta ahora, el Gobierno de facto había alegado que el derrocamiento de Zelaya se debió a una decisión de la Corte Suprema de Justicia, basada en supuestos delitos contra el orden constitucional. A su vez, el jefe de las fuerzas Armadas, general Romeo Vásquez, dijo que la expulsión de Zelaya a punta de pistola fue producto de una orden emanada por el poder civil. "Si hubiese sido decisión mía estaría yo gobernando el país", argumentó. De modo que resta determinar el o los responsables de la salida forzada de Zelaya, como prometió Micheletti.
La derogación del decreto que establecía el estado de sitio por 45 días era una de las condiciones exigidas por el presidente depuesto para que sea creíble el diálogo entre las partes, con la participación de representantes de la OEA que llegarán mañana a Tegucigalpa. El anuncio fue formulado ayer por Micheletti, en rueda de prensa conjunta con la senadora republicana de EEUU, Ileana Ros-Lehtinen, que visita Honduras para apoyar la gestión del gobernante. El decreto era cuestionado por diversos sectores de Honduras, entre ellos los cuatro candidatos a la presidencia que participan de las elecciones generales previstas para el 29 de noviembre.
Reunión secreta
La decisión de levantar el estado de sitio se produce luego de una reunión secreta de Micheletti con el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, en la base militar estadounidense de Palmerola, a 80 kilómetros de Tegucigalpa, hace 10 días. Micheletti dijo ayer que la crisis política podría ser resuelta esta semana y que está dispuesto a renunciar, pero no a aceptar la restitución de Zelaya. El titular del régimen de facto indicó que la solución más viable a la crisis sería a través de una tercera vía, en la que él renunciaría al poder y Zelaya se olvidaría de su restitución. Este dijo ayer que sólo su regreso al poder garantizará las elecciones y una transición pacífica. (Télam-Especial)







