Largo viaje de estudiante

Por Carlos Páez de la Torre (h) - Redacción LA GACETA.

FAMOSO ESTABLECIMIENTO. Fachada del Colegio de Concepción del Uruguay, fundado por Justo José de Urquiza, en una foto de comienzos del siglo XX. LA GACETA
FAMOSO ESTABLECIMIENTO. Fachada del Colegio de Concepción del Uruguay, fundado por Justo José de Urquiza, en una foto de comienzos del siglo XX. LA GACETA
21 Febrero 2009

El doctor Luis F. Aráoz (1844-1925) fue uno de los tantos tucumanos -como el luego presidente Julio A. Roca, o el luego gobernador Lucas Córdoba- que se educaron en el Colegio de Concepción del Uruguay, en la provincia de Entre Ríos. El establecimiento, fundado por el general Justo José de Urquiza, se consideraba en esos momentos el mejor del país.
En uno de los artículos de Aráoz compilados en el libro "Del tiempo viejo", el autor recuerda que, durante su adolescencia, en la tienda donde trabajaba como dependiente, escuchaba admirativos comentarios sobre el Colegio. "Su fama se difundía cada día más, pues se trataba de un instituto de internado y educación, todo gratuito: casa, alimento, asistencia médica, ropa los que no podían proporcionársela, libros y demás útiles de enseñanza". El rector era "de tipo ideal e incomparable": el doctor Alberto Larroque, "secundado por varios profesores, muchos sabios franceses emigrados o expulsados con motivo del golpe de Estado de Napoleón III". Larroque daba a los alumnos un cuidado "verdaderamente paternal". Los padres de familia solamente tenían que preocuparse por costear los gastos de viaje; "y en cuanto a las becas, eran solicitadas al fundador del Colegio, general Urquiza, que nunca las negaba".
En 1856, el doctor Pedro Antonio Pardo escribió desde Paraná para avisar que Urquiza había concedido la beca para el joven Luis F. Aráoz. A su padre, don Jesús María Aráoz, le costó dejarlo partir, aunque al fin accedió. "Pero mi madre -cuenta- aún temerosa de que se presentara alguna otra vacilación o inconveniente, me mandó bien temprano a la casa de donde debía salir la mensajería (la Casa de la Independencia). Inmediatamente el equipaje, compuesto de un ligero colchón con las frazadas necesarias y un pequeño baúl, fue acomodado en el carro de equipajes, que hacía parte del convoy".
Así, el 11 de abril de 1857, Aráoz partió, luego de abrazar a sus padres, en la diligencia llamada "El Progreso", con capacidad para 17 pasajeros, rumbo a Concepción del Uruguay. Las etapas fueron Tucumán-Córdoba, Córdoba-Rosario, Rosario-Paraná y Paraná-Concepción del Uruguay. Llegaron a este último destino el 6 de junio.

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