"La danza es un teatro"

El coréografo Oscar Araiz contó detalles de la superproducción "Sueño de una noche de verano" , que contará con la participación de más de 160 personas y se estrenará el viernes.

POSICION. El coreógrafo se opone a las etiquetas. LA GACETA / JOSE NUNO
POSICION. El coreógrafo se opone a las etiquetas. LA GACETA / JOSE NUNO
14 Mayo 2008
"La danza es un teatro, en todas sus formas y estilos". La definición categórica de Oscar Aráiz responde la pregunta acerca de por qué utiliza bailarines para la puesta teatral de "Sueño de una noche de verano". La famosa comedia de enredos de Shakespeare se estrenará el viernes a las 22 en el teatro San Martín, y tendrá como protagonistas a las voces femeninas del Coro Estable, la Orquesta Estable y los elencos del Ballet Estable y del Contemporáneo de la Provincia, bajo la batuta de Roberto Buffo.
Aráiz, uno de los coreógrafos más destacados del país, cree que la discusión sobre danza-teatro no responde más que a la necesidad de "etiquetar para poder entender"; "porque se encasilla desde lo racional, y no se entiende que en el teatro uno se apropia de las obras a través de las emociones y de los sentimientos, donde no todo pasa por el filtro de la razón", asegura. Desde ya, si la danza es teatro, el coreógrafo es un director; y, entonces, las exigencias planteadas a los intérpretes son mucho mayores, ya que deben poder bailar y actuar. "Creo que en la formación de la danza clásica muchas veces se olvidan de estos problemas", dijo.
Para la comedia de Shakespeare, Aráiz trabajó con la música de Felix Mendelssohn (la puesta se estrenó en 1979 en el teatro Colón). "Como siempre hago, mezclo y fundo estilos de acuerdo a mis propias búsquedas y a las necesidades de la obra. En este caso recurrí a elementos clásicos y de la danza contemporánea, y tiene mucha importancia el hecho teatral; sobre todo porque yo encuadro la danza dentro del teatro. El teatro es el gran marco de la danza, aun de la más técnica y académica", le asegura Aráiz a LA GACETA.
El coreógrafo afirmó que fue extraño trabajar con dos ballets, como el clásico y el contemporáneo, "pero dio buenos resultados; es como que llegaron a contagiarse entre ellos, y creo que fue muy positivo, por aquello de romper las etiquetas".
La gente que vaya a ver la obra se va a encontrar con la comedia de Shakespeare con música escrita por Félix Mendelssohn. En este punto Aráiz explica: "Lo que yo hice fue tomar esta música para llevar al movimiento el clima y las atmósferas de intrigas, misterios y pasiones que viven los personajes. Está muy claro dentro de la obra que hay como un mundo diurno, de los personajes terrenos, y un mundo de la noche, que son como más misteriosos, oscuros, no solamente en sus aspectos, sino también en sus sentimientos", añade.
Junto a Aráiz trabajó la artista plástica de reconocida trayectoria Renata Schussheim, autora de un vestuario original que por su excelencia, se constituye en un párrafo destacado de esta puesta. La puesta se trata de una superproducción en la que intervienen más de 160 personas, entre artistas y técnicos.
Además de crear y dirigir el Ballet del Teatro San Martín, y de dirigir distintas obras para el Ballet del Teatro Colón, y otras compañías, Oscar Aráiz colaboró en diferentes puestas en el exterior, entre otras, en el Opera de París, Berlín, Estocolmo, Roma y Sao Paulo.

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