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Lunes 12 de Mayo de 2008
Espectáculos
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A PLENO. Mónica Posse, cerca del final del show, volvió a cambiarse de ropa, y apareció con un vestido ajustado y transparente para seguir cantando.LA GACETA / ANTONIO FERRONI
Eva Cruz bajó desde su casita, arriba del Pichao, y llegó a la capital tucumana acompañada por algunas chicas de la Comunidad de Amaicha del Valle. Subió al escenario del teatro Alberdi con su caja y fue recibida por Mónica Posse con lágrimas en los ojos, mientras los 27 integrantes del Coro de Niños y Jóvenes de la UNT, y algunos invitados más, empezaban a entonar “Pachamama”, un rezo cantado en varios idiomas.
“Gracias por valorar y reconocer nuestra cultura”, dijo la joven Andrea, en representación de la Pachamama, que sólo quería cantar sus coplas.
Fue el momento más fuerte del recital de dos horas que brindó Mónica en Tucumán, que fue grabado en imagen y sonido para la edición de un CD y un DVD. Por eso, la selección de temas estuvo centrada sobre todo en los temas que instalaron con fuerza a la cantante en la escena musical de los 80.
El público, heterogéneo en edades, estilos e historias, justificó la decisión de que sea Tucumán donde haya grabado el último trabajo de Mónica. Las palmas, los coros y el baile desde las butacas, con los brazos en alto en un vaivén permanente, así lo demostraron.
Con un ajustado top negro, y pantalones amplios del mismo color, Mónica arrancó con “Por qué tiene esa chica la cara tan seria”, y antes de saludar al público, cantó “Hermano mío”, canción que le dedicó a Julio López (militante de derechos humanos desaparecido el 17 de setiembre de 2006). El show fue muy conversado, y Mónica explicó y recordó cosas constantemente, como también pregonó su visión de un mundo regido por el amor y la conciencia, en contraposición con el consumismo, la muerte y la mentira.
Cantó “El jardín prohibido”, junto al joven tucumano Leonardo Vides, ganador de un casting que se hizo para la ocasión.
Acompañada por una banda súper ajustada y precisa, Mónica se cambió y apareció en escena con un vestido terracota, con strass en la pechera, y descalza. Así interpretó “Ya me voy dando vueltas”, con Alejandro Ruiz, otro tucumano.
Ella, luego, bajó a la platea, se abrazó con efusividad con quienes se le acercaron mientras hablaba, y siguió. Tras una fuerte y teatralizada versión de “Pisadas”, llegó el turno de “Pachamama”, a la que se se sumaron Adriana Tula y Maximiliano Giraud, otro ganador del casting, y continuó con “Lléname de luz el alma”, “Reina madre” y el cierre, a pedido del público, fue con “Tiempos de cambio”.