Los fabricantes del buen humor

Crear personajes con los que el espectador se identifica de inmediato es una tarea ciclópea. Sobre todo si se tiene en cuenta que esas interpretaciones apuntan a generar la risa espontánea del público.

18 Nov 2007

Crear personajes con los que los espectadores se identifican inmediatamente, no es tarea sencilla; quién no recordará a la típica maestra rural o urbana; o al borracho con sus “salidas” humorísticas; trabajar sobre ciertos estereotipos, es una fórmula que siempre triunfa. Los personajes cotidianos,  a los que todos conocemos, son la materia prima de los humoristas.
Pero es distinto el trabajo a la hora de imitar, porque lo que impacta al público es el grado de verosimilitud con el imitado. Un gesto, una mirada o un movimiento pueden, a veces, ser suficientes para representar al personaje en cuestión; pero la voz, las voces, son, a su turno, elementos fundamentales para lograr la identificación mencionada. momento que, casi inexorablemente, desencadena las risas y los aplausos.
El trío Midachi, Miguel Cherutti o Nito Artaza son campeones a la hora de hacer este trabajo; son profesionales de la imitación.
Y como ellos lo han confesado en innumerables oportunidades, está claro que hay músicos, actores o políticos que, por su propia naturaleza, son más fáciles para “sacar”, y otros, más complicados.
En Tucumán son pocos los imitadores, por lo menos aquellos que han hecho de este don, su oficio.

Dignas de imitar
“La gente es fuente de teatralidad, y en especial la mujer: todas son dignas de imitar”, afirma Manuel Villarrubia Norri que lleva ya más de 10 años paseando sus trabajos por boliches, pubs, salas teatrales y fiestas privadas.
Villarrubia Norri no sólo imita a algunas de las divas argentinas sino que las caracteriza; es decir, con pelucas y maquillajes logra un gran parecido con Moria Casán, Susana Giménez o Mirtha Legrand. “La televisión tiene un poder increíble ya que se convierte en parte de tu casas; son familiares. Esto lo pude comprobar cuando conocí personalmente a Susana Giménez: allí me encontré con perfiles, perfumes y escalas diferentes al que yo conocía, y su forma de hablar, tan aporteñada, me shockeó. De ella saqué para imitar su desparpajo y superación, y su leit motiv “jugar a que soy top”. “Con Moria, continúa el actor, “observé su verborragia y glosario, cada día más cuidado: su impostación me llevó a jugar. Ví que siempre su cinto lo ubica en la cintura alta, porque a todo le pone el cinto arriba del pupo. Observé también sus “s” y su modulación cuando habla, como si siempre tuviera caramelos masticables en la boca”. “Y la elegancia de “Chiquita” Legrand, su fluidez para decir lo que hay que decir en situaciones incómodas, es lo que advertí para componer este personaje”, añade.
“Me llevaron años de observación. Creo que cualquier persona que ejercite su capacidad de observación puede lograrlo, pero en general, la gente vive a mil, sin registrar nada”, reflexiona Villarrubia Norri, quien prepara ahora la imitación de Johnny Deep en la película “Charlie y la fábrica de chocolate”. “Soy muy observador y me río mucho de la gente, pero me río mucho más de mí, antes que nada, quien recuerda que hace imitaciones desde niño: “empecé con mi mamá y mi papá, seguí con la seño de primer grado, llegué a los Kiss, pero pasando también por Rafaella Carrá, Rolo Puente y Florencia Flor”.



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