Extirparon con éxito un delicado tumor cerebral

La paciente recuperó el habla y el movimiento. "Este tipo de operación es una de las más complejas dentro de nuestra especialidad", dijeron los neurocirujanos.

REHABILITADA. Mariana, junto a los neurocirujanos que la operaron. LA GACETA / ANTONIO FERRONI REHABILITADA. Mariana, junto a los neurocirujanos que la operaron. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
27 Diciembre 2005
Mariana de la Torre, de 23 años, que reside en Bella Vista, estuvo casi dos años deambulando por diferentes consultorios médicos, debido a que lentamente iba perdiendo fuerza y movilidad en los brazos y en las piernas; tragaba con dificultad los alimentos y últimamente ya tenía problemas hasta para hablar. Realizó sin éxito diversos tratamientos para combatir su problema de salud, pero no le hacían efecto, y sentía que empeoraba. Hasta que un día su esposo, Franco la Torre, de 25 años, decidió consultar en el servicio de Neurología del Centro de Salud Zenón J. Santillán.
En ese hospital, tras una serie de estudios, los neurólogos Gaspar Herrera y Jorge Saccone le dieron el diagnóstico definitivo. Mariana tenía un tumor en el cerebro, del tamaño de una nuez, localizado en una zona muy complicada: en la base del cráneo y delante del tronco cerebral, y era el motivo de los trastornos que estaba padeciendo. Le dijeron que la única solución para su problema era la resección del tumor, mediante una cirugía de alta complejidad.
El 20 de diciembre, los neurocirujanos Alvaro Campero, de 33 años, y Conrado Rivadeneira, de 36, le extrajeron el tumor durante una exitosa intervención quirúrgica que les demandó 12 horas de labor.
"La masa tumoral era benigna; pero, por su localización -en un lugar tan complejo dentro del cerebro-, era maligno. A medida que crecía, le iba afectando la motilidad y le iba generando problemas para deglutir y para hablar", detallaron Campero y Rivadeneira a LA GACETA.
Mariana recibió a nuestro diario caminando feliz junto a su esposo. "Apenas me pasó la anestesia, empecé a mover los brazos y una pierna. Llegué arrastrando la pierna izquierda. Ahora me siento muy bien, y no veo la hora de volver a casa para ver a mi hijo Ezequiel, que tiene tres años y está con sus abuelas", dijo.
Campero y Rivadeneira también están contentos. "Este tipo de operación -expresaron- es una de las más complejas dentro de nuestra especialidad. La cirugía fue un éxito. Mariana evolucionó muy bien y el jueves, a más tardar, le daremos el alta".



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