LOS JUICIOS DE NUREMBERG. Zolo afirma que los procesos a los jerarcas nazis no respetaron el derecho a una defensa imparcial. Pero las víctimas del Holocausto tampoco pudieron escudarse en el debido proceso legal.
07 Octubre 2007 Seguir en 

Danilo Zolo, profesor de Filosofía del Derecho de la universidad italiana de Florencia, aborda con polémicos argumentos el comportamiento de los organismos supranacionales en las últimas décadas. El estudioso, de origen yugoslavo, afirma que las potencias vencedoras impusieron sus reglas a los vencidos. Los juicios de Nuremberg y de Tokio, donde fueron castigados los jerarcas de la Alemania de Hitler y del Japón imperialista, son paradigmas del aserto.
El hilo conductor de su rechazo a esos procesos es de carácter jurídico: alega que no se respetó el derecho a una defensa imparcial. Los miles de víctimas del Holocausto, según se ha probado de manera contundente, no pudieron escudarse en las garantías del debido proceso. A ellas se las condenó sin piedad alguna. Que Zolo apele a la autoridad de un jurista de la talla de Hans Kelsen para pretender descalificar los juicios de Nuremberg y de Tokio no invalida el profundo significado de sentencias dictadas como cierre de una tragedia. Lamentablemente, ellas no acabaron con los genocidios, ni con los crímenes contra la humanidad. Es, sin embargo, rigurosamente cierto que mientras duró la Guerra Fría, la extinta Unión Soviética y los Estados Unidos usufructuaron las ventajas del status quo.
Tras el colapso de la URSS, Estados Unidos se transformó en el "imperio global", definición acuñada por Zolo para designar la creciente hegemonía política y económica de esa potencia en el mundo, y en la que influye el pensamiento de Carl Schmitt. Es la época del "intervencionismo humanitario", en la que prevalece la acción de los órganos internacionales sobre la soberanía de los Estados, con la quiebra del esquema westfaliano surgido luego de las guerras religiosas en Europa.
Emerge también el concepto de guerra total contra el terrorismo, en el que cree ver la resurrección de la teoría de la guerra justa. La invasión a Irak obedece a la apropiación del petróleo, percepción que comparte con Alan Greenspan, ex zar de la Reserva Federal de Estados Unidos. Zolo profetizó acertadamente que la muerte de Saddam Husseim no pacificaría Irak, tras un juicio que siguió "el modelo?? de Nuremberg. El ensayo de Zolo, discutible en algunos planteos, sobresale por la riqueza de su información.
© LA GACETA
El hilo conductor de su rechazo a esos procesos es de carácter jurídico: alega que no se respetó el derecho a una defensa imparcial. Los miles de víctimas del Holocausto, según se ha probado de manera contundente, no pudieron escudarse en las garantías del debido proceso. A ellas se las condenó sin piedad alguna. Que Zolo apele a la autoridad de un jurista de la talla de Hans Kelsen para pretender descalificar los juicios de Nuremberg y de Tokio no invalida el profundo significado de sentencias dictadas como cierre de una tragedia. Lamentablemente, ellas no acabaron con los genocidios, ni con los crímenes contra la humanidad. Es, sin embargo, rigurosamente cierto que mientras duró la Guerra Fría, la extinta Unión Soviética y los Estados Unidos usufructuaron las ventajas del status quo.
Tras el colapso de la URSS, Estados Unidos se transformó en el "imperio global", definición acuñada por Zolo para designar la creciente hegemonía política y económica de esa potencia en el mundo, y en la que influye el pensamiento de Carl Schmitt. Es la época del "intervencionismo humanitario", en la que prevalece la acción de los órganos internacionales sobre la soberanía de los Estados, con la quiebra del esquema westfaliano surgido luego de las guerras religiosas en Europa.
Emerge también el concepto de guerra total contra el terrorismo, en el que cree ver la resurrección de la teoría de la guerra justa. La invasión a Irak obedece a la apropiación del petróleo, percepción que comparte con Alan Greenspan, ex zar de la Reserva Federal de Estados Unidos. Zolo profetizó acertadamente que la muerte de Saddam Husseim no pacificaría Irak, tras un juicio que siguió "el modelo?? de Nuremberg. El ensayo de Zolo, discutible en algunos planteos, sobresale por la riqueza de su información.
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