A 20 años del crimen de Ángela Beatriz Argañaraz, las condenadas se encuentran en libertad condicional y a días de cumplir la pena que les fue impuesta en diciembre de 2009. Sin embargo, a lo largo de estos años fueron protagonistas de distintas polémicas.

Durante años mantuvieron una relación de pareja, aunque nunca la hicieron pública. Sabían que serían condenadas por una sociedad prejuiciosa que, por entonces, no aceptaba este tipo de vínculos. En 2013, tras la sanción de la Ley de Matrimonio Igualitario, Susana Acosta y Nélida Fernández se casaron en una ceremonia íntima realizada en el interior del penal.

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Dos años después, tal como lo permiten las normas vigentes, Fernández inició los trámites para cambiar su identidad de género. Desde 2015 dejó de llamarse Nélida y, legalmente, su nombre es Marcos Daniel Fernández.

Esta situación generó una enorme polémica. Con el cambio registral, debería haber sido trasladado al penal de Villa Urquiza, destinado a varones. Sin embargo, al no existir un espacio específico para personas trans masculinas, continuó alojado en la cárcel de mujeres. “A veces se sancionan leyes sin tener en cuenta muchas cuestiones, como en este caso la infraestructura. Hasta el día de hoy, la comunidad LGBT no cuenta con un espacio específico dentro del sistema carcelario”, indicó un funcionario judicial.

“Sí hubo un ensañamiento legal contra mis defendidas”, sostuvo Gustavo Morales al referirse al derrotero que atravesaron Fernández y Acosta durante el cumplimiento de la condena. Desde agosto de 2016 estaban en condiciones de acceder a salidas transitorias, pero nunca lo consiguieron. Expertos sostuvieron que, posiblemente, esa fue una manera de presionarlas para que revelaran dónde se encontraba el cuerpo de la docente asesinada.

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La libertad condicional de la que gozan finalizará esta semana, cuando se les dé por cumplida la pena de 20 años. Actualmente viven en su casa de El Cadillal, cerca de su hija y de, al menos, uno de sus nietos.

José Luis Fernández, el hermano de Marcos que fue sobreseído durante el juicio, continúa con su actividad comercial. Mientras tanto, Liliana Argañaraz sigue encabezando la búsqueda de su hermana “Betty”.