El Gobierno nacional se prepara para recibir el lunes a la directora ejecutiva del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, en una visita que combina una fuerte carga política con la necesidad de revisar los números de un programa que muestra resultados mixtos. 

La agenda de la funcionaria incluye un encuentro clave con el ministro de Economía, Luis Caputo, una entrevista con el presidente Javier Milei en la Casa Rosada y un viaje a Neuquén para visitar el yacimiento Vaca Muerta.

Agenda estratégica: Kristalina Georgieva visitará la Argentina para reunirse con Milei y recorrer Vaca Muerta

Una agenda de alto perfil y el ajuste de metas

Aunque desde el organismo aclararon que no se trata de una misión formal de evaluación, la presencia de Georgieva en el país resalta el estrecho seguimiento sobre la Argentina, su principal deudor. 

Luis Caputo anunció que Kristalina Georgieva visitará la Argentina antes de fin de mes

El vínculo atraviesa una etapa de pragmatismo. Tras una primera revisión donde no se alcanzó la acumulación de reservas prevista, el Fondo aceptó reducir las exigencias, lo que permitió que el país se mantuviera dentro de los estándares formales del programa.

"Hay una relación de confianza": Luis Caputo y Kristalina Georgieva se reunieron en el FMI

En términos de superávit fiscal, el organismo también flexibilizó los objetivos, al bajar la meta de junio de $8,46 billones a $6,8 billones. Sin embargo, el Gobierno quedó por debajo de esta nueva marca por un margen de unos $574.000 millones. Se espera que el staff técnico brinde un "waiver" (dispensa) o dé por cumplido el objetivo, considerando que el desvío fue producto de demoras legislativas y administrativas externas al plan económico central.

Recesión y demoras impositivas

El principal dolor de cabeza para el Palacio Hacienda es el déficit de $1 billón registrado el mes pasado. El bache se originó principalmente en la postergación del Impuesto a las Ganancias, cuya implementación se vio empantanada por el ruido político que rodeó la salida de figuras del gabinete y la demora en la presentación de leyes clave en el Congreso. Si estos ingresos hubieran ingresado en junio, el superávit se habría alcanzado, aunque con un margen muy estrecho.

Más allá de lo administrativo, el FMI observa con preocupación la debilidad de la recaudación producto de la parálisis económica. Con la industria y el comercio en caída, la percepción de IVA y otros impuestos vinculados al consumo se ha resentido. A esto se suma un frente social complejo. Cerca de 6 millones de personas enfrentan dificultades para cancelar deudas con tarjetas de crédito, lo que actúa como un lastre para la recuperación del mercado interno y, por consiguiente, de los ingresos estatales.

El alivio de las reservas por el freno importador

Donde el programa exhibe sus mejores números es en el subsuelo del Banco Central. La autoridad monetaria, presidida por Santiago Bausili, superó con holgura la meta de acumulación de divisas: mientras el compromiso era sumar U$S3.500 millones para fines de junio, el BCRA logró captar U$S6.278 millones. Esta dinámica le permite al Gobierno encarar el segundo semestre con mayor aire financiero para enfrentar futuros vencimientos.

Sin embargo, este éxito en la acumulación de dólares tiene una "letra chica" que el Fondo analiza con cuidado. La capacidad de compra del Central -que promedia los U$S100 millones diarios- se sostiene en gran medida por el desplome de las importaciones.