La marea de camisetas celestes y blancas que invade las calles de Atlanta tiene un detalle que llama la atención. No todos los que las visten nacieron en Argentina. Muchos llegaron desde distintos rincones del mundo con un mismo objetivo: ver a Lionel Messi. Entre ellos estaban Roberto y su hijo, Robertico, una historia que resume como pocas el alcance global del capitán argentino.
Ellos viven en Washington, Estados Unidos, pero sus raíces son peruanas. Sin embargo, el color que eligieron para vivir el Mundial fue el de la Selección argentina. "Argentina va a ganar el Mundial", dice Roberto apenas comienza la charla con LA GACETA. No lo expresa como una provocación ni como un pronóstico futbolero. Lo hace con la convicción de quien encontró en Messi un motivo para emocionarse.
Laguna de Robles, donde el Mundial se vive entre radios, televisores y caminos de tierraSu hijo, vestido con la camiseta argentina, no duda cuando le preguntan por qué eligió esos colores. La respuesta llega a través de su padre: "Porque realmente le gusta. Messi es su ídolo".
Mientras un pueblo tucumano buscaba una pantalla para ver a Argentina, Abel Díaz eligió cerrar los ojos y escuchar el Mundial por radioLa historia familiar explica ese fanatismo. Roberto cuenta que todo comenzó hace cuatro años, cuando Robertico vio a Messi levantar la Copa del Mundo. Desde entonces, el fútbol pasó a ocupar un lugar central en su vida.
"Messi es todo. Mi hijo comenzó a amar este deporte viéndolo ganar el Mundial. Ahora le encanta jugar al fútbol y cada vez que podemos tratamos de viajar para verlo, ya sea en Miami, en Washington o en cualquier ciudad donde juegue", relata.
Para ellos, el viaje a Atlanta fue una escala obligada. Querían estar presentes en un partido que consideraban histórico y vivir, aunque fuera por unas horas, la experiencia mundialista junto al mejor futbolista del planeta.
Roberto reconoce que hubo momentos de angustia durante el encuentro, cuando parecía que el sueño argentino podía terminar antes de tiempo. "Hubo mucha tristeza, pero sabíamos que Messi y el equipo podían hacerlo. Y lo hicieron", resume.
Aunque este es su tercer Mundial, asegura que nunca había vivido uno con tanta intensidad. "Es el mejor de todos porque puedo disfrutarlo con mi hijo", afirma.
La emoción también se trasladó al pequeño Robertico. Cuando le preguntaron qué le diría a Messi si pudiera hablar con él, primero se quedó en silencio, visiblemente conmovido. Después imaginó una conversación con su ídolo y confesó que le preguntaría cómo se sintió la primera vez que entró a un estadio.
Video: el tenso cruce entre Lionel Scaloni y Hossam Hassan tras el Argentina-Egipto por el Mundial 2026El momento reflejó el vínculo que miles de chicos de distintas nacionalidades construyeron con el rosarino, mucho más allá de las fronteras argentinas.
Antes de despedirse, Roberto dejó un mensaje que resume el espíritu con el que vivieron la jornada. "Los argentinos son excelentes. Nos recibieron muy bien. Vamos, Argentina".