Cartas de lectores: “Tortura”

16 Junio 2023

Quizás sea la palabra que mejor refleje la jornada electoral del pasado domingo, aunque no la única. Como partícipe fiscalizador de la misma, sufrimos en carne propia el vergonzoso e interminable desarrollo de los comicios. Mi tarea en la Escuela Técnica n° 1 de Monteros seguramente es el botón de muestra de lo ocurrido en casi todos los lugares de votación. El horario de inicio (8 hs), se retrasó casi dos horas por falta de autoridades de mesa y por el preparado de las aulas y urnas. en muchas solamente vinieron en las bolsas entregadas por el correo las boletas del oficialismo, cuando debían estar las de todos los partidos. En poco tiempo, el reducido espacio de la escuela se vio desbordado por los casi 5.000 electores que debían votar allí. Con casi 10 fiscales por mesa, casi todas en la planta alta, el amontonamiento y la circulación eran imposibles. La mañana se hizo corta y la espera para votar, con mucha suerte, era de un par de horas. Muchas personas, de avanzada edad o discapacitadas, debían esperar en la planta baja que trajeran las urnas de sus mesas para poder votar. Esto, obviamente, retrasaba la espera de todos. Aparte, también se debía esperar ante cada entrada a las aulas para que los fiscales verificaran la existencia de los votos, que “desaparecían” mágicamente o estaban “escondidos” abajo de los votos oficialistas. Un leve respiro después del mediodía solamente hizo ilusionar que las cosas mejorarían. El aluvión humano resurgió nuevamente y terminó con el corto refrigerio de las autoridades y fiscales de mesa, que con muchísima suerte habrían ido al baño aunque sea una vez. El horario de cierre de los locales (18 hs), mostraba todavía adentro una multitud, cuando ya había comenzado a bajar la temperatura. Para entonces, los pequeños baños escolares ya habían colapsado ante la multitud. Nuestra jornada laboral recién había cumplido 12 horas… y faltaba lo peor. Con la paciencia al límite, comenzaron los insultos y gritos de la gente que estaba esperando por más de tres horas. Sólo un par de mesas terminaron poco después de las 19 hs. y entraron para comenzar la tarea más relevante: el conteo final. El resto, con suerte, un par de horas después. Las últimas “escapadas” al baño se hicieron para, después, realizar una tarea de mínimo… ¡Cuatro horas! Cada mesa tenía un padrón de 300 o más votantes, para ser contados uno por uno, cuando ya las energías estaban agotadas. Y aquí se vio la deficiente capacitación brindada para tan trascendental tarea, que junto a la inexperiencia de la mayoría, dificultaron la certificación de la voluntad popular. En la mesa que fiscalicé, afortunadamente, la practicidad de la presidente y la vocal terminaron con la tarea casi después de las 23 hs, al borde de la extenuación. Las demás mesas todavía seguían con el conteo a duras penas. El llenado de la documentación final también era desconocido para muchas autoridades, que no sabían cómo hacerlos. La medianoche vio concluir la tarea a poco más de la mitad… ¡Las últimas mesas terminaron casi a las 3 hs del lunes! A la fecha, todavía estamos descifrando lo que las urnas contienen… Si esto no es el parque jurásico de la democracia… ¿Qué es?

Ricardo A. Rearte                           

Ricardorearte333@gmail.com

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