¿El precio que pagan los consumidores argentinos cuando compran carne bovina es alto o bajo respecto de los que se abona en otros países de la región? El Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral) de la Fundación Mediterránea plantea este interrogante a partir de la aceleración de la inflación por el que viene reajustándose el valor de los principales cortes que se consumen en el país. Además, se toman en cuenta las intervenciones sobre el comercio exterior (derechos de exportación, cortes que no se pueden exportar, etc.), con el objetivo de contener los precios internos de la carne. Y también por los recientes anuncios del ministro de Economía de la Nación, Sergio Massa, de importar alimentos sin aranceles a los efectos de contener los precios internos.
El diagnóstico del Ieral detalla la comparación por países vecinos para establecer un precio estimado para el consumidor final.
• En la comparación entre Uruguay y Argentina, basada en 12 cortes de carne y valores para abril, se encuentra que el precio medio de esta canasta era de U$S9,40 el kilo en Uruguay y de U$S8,3 el kilo en Argentina (en ambos casos a tipo de cambio oficial), es decir, en promedio, la carne en argentina era 12% más barata que en Uruguay. Esta brecha era menor a la observada en los últimos meses de 2022, cuando se aproximaba al 30% (a favor de Argentina), pero debe advertirse también que, durante otros momentos de un pasado no tan lejano, la carne en Argentina era más cara que en Uruguay (por caso, +18% en 2015 y +8% en 2016).
• En la comparación entre Chile y Argentina, basada en precios de 13 cortes de carne bovina, el precio medio de esta canasta era de U$S 12,40 el kilo en el país vecino, mientras que de U$S 9,80 el kilo en Argentina. Para el mes de referencia, la carne bovina era un 21% más barata en Argentina que en Chile. Aquí también se observa que la brecha era menor a la observada a inicios del presente año, cuando había llegado al 39%, siempre a favor de Argentina.
• Para un relevamiento más amplio, se incorporó a Brasil. Así, por ejemplo, en tiendas on line de supermercados de Chile, Uruguay y Brasil, efectuado en la tercera semana de este mes, se llega a la conclusión de que el precio de una canasta de ocho cortes de calidad media/alta era de $2.687 por kilo en la Argentina, de $2.545 por kilo en Brasil, de $3.174 en Uruguay y de $3.555 en Chile. Estos precios en tiendas on line de supermercados revelan que el país sigue teniendo una carne bovina más barata que en Uruguay y Chile y que se ubica un 5%-6% por encima de los precios de Brasil, país que, vale la pena volver a recordar, es líder exportador y probablemente sea el de mayor competitividad (menores costos) en materia de precios de hacienda y carne bovina a nivel mundial. Si bien se trata de precios consumidor, nótese que la brecha de valores con Brasil es tan reducida, que una eventual importación de cortes desde ese origen, considerando los costos logísticos de poner esa mercadería en el país, tendría muy poco efecto, de tener alguno, sobre los precios internos del producto, plantea el trabajo realizado por los economistas .
La medición se realizó en 16 supermercados y más de 150 precios de cortes de carne bovina de los cuatro países. Ajustados por inflación, los precios en supermercados de mayo están por debajo de los observados en los últimos dos años, fenómeno que se observa tanto en Argentina como en Brasil, particularmente en este último país. “Un factor que está percutiendo y explicando los bajos precios del país vecino son sus envíos al exterior”, observan los analistas. En el primer cuatrimestre, las exportaciones de carne bovina de Brasil han caído un 30% en valor, con un ajuste del 16% de los volúmenes y de otro porcentaje similar en el precio medio de exportación. Como puede inferirse, un mayor flujo de carne hacia el mercado interno y un menor costo de oportunidad asociado a un precio internacional más bajo, están seguramente conteniendo los precios internos del mercado brasileño. En el caso de la Argentina, los precios a nivel consumidor de abril se ubicaron 80% por encima de igual mes de 2022, una variación nominal que luce muy alta pero que en términos de la inflación local (109% para el mismo período) implica un ajuste en términos reales del 15%, es decir un importante abaratamiento del precio del producto, remarca el diagnóstico privado. Hay factores externos e internos que influyen en esta pérdida de valor. En lo que hace al contexto externo, acota el Ieral, sucede lo mismo que se menciona para Brasil, la baja en los precios internacionales de la carne bovina respecto del año previo, el precio promedio de la tonelada exportada este año se ubica 27% por debajo del precio observado en el primer cuatrimestre de 2022. En cuanto a los factores locales, por el lado de la oferta, la sequía y la falta de suficiente alimento para los animales, ha obligado a muchos establecimientos a acelerar e incrementar descartes y envíos a faena (con un 50,3% de hembras en abril, 3 puntos porcentuales más respecto de mismo mes de 2022), y, por el lado de la demanda, se tiene un escenario macroeconómico complejo para el consumo, que combina caída del poder adquisitivo de los ingresos de segmentos sociales varios (asalariados, jubilados, cuentapropistas de baja productividad, etc.) y un muy bajo nivel de confianza respecto del futuro económico. “Bajo este escenario, que combina una mayor oferta de carne con precios internacionales más bajos y una demanda interna contenida, parece difícil que los precios de la carne puedan recuperarse, en términos reales, durante los próximos meses. Una buena noticia para el consumidor, no tan buena para el productor de hacienda y carne”, explican los economistas.








