Al Gobierno sólo le queda aguantar el temporal cambiario

Al Gobierno sólo le queda aguantar el temporal cambiario

El dólar informal, el de acceso más directo para el ahorrista, vuela hacia los $ 440 por unidad, mientras se profundiza la desconfianza sobre la conducta del oficialismo.

IMAGEN ILUSTRATIVA IMAGEN ILUSTRATIVA

Más allá de mostrar una imagen de distensión, la foto de Olivos no calmó ni a los operadores cambiarios ni al ámbito político. El dólar informal, el de acceso más directo para el ahorrista, vuela hacia los $ 440 por unidad, mientras se profundiza la incertidumbre y la desconfianza sobre la conducta del Gobierno y su falta de plan de estabilización económica. 

La postal entre el presidente Alberto Fernández y su ministro de Economía, Sergio Massa, ambos distendidos, sólo intentó mandar una señal al mercado de que no habrá cambios y que el líder del Frente Renovador seguirá en el gabinete. “No hay plan; no hay liderazgo; el Frente de Todos no tiene candidatos porque saben que pierden a partir de este derrotero económico del país”, dice a LA GACETA el analista Sergio Berensztein

El escenario no es el mejor de todos para enfrentar una PASO en agosto y una presidencial en octubre: el Gobierno llega a esas elecciones sin anclas fiscal ni monetaria y en un momento en el que el FMI está contribuyendo con la Casa Rosada para que el desorden no sea mayor y el país no se estrelle contra otra crisis de características profundas. 

Según Berensztein no es que el dólar esté caro, más allá de que las pizarras hayan marcado hasta $ 440 para el informal, “sino que el peso se destruye día tras día, en la medida que el Gobierno siga emitiendo más moneda en un año electoral. 

Mientras tanto, la incertidumbre crece, el Gobierno no consigue afianzar las reservas del Banco Central; las empresas producen menos por falta de capital; hay sectores que no pueden fabricar porque no cuentan con insumos o no tienen espalda financiera y, con menos actividad, el consumo se plancha. En ese contexto, “a Massa sólo le queda profundizar su Plan llegar como se pueda”, puntualiza el consultor.

Antonio Aracre ha sido una figura menor en la estructura oficial, más allá de su designación como jefe de asesores presidenciales. Sus iniciativas de devaluar un 30% o aplicar un desdoblamiento cambiario no hicieron más que causar reacciones negativas en el mercado. Eso se tradujo en la suba del dólar, en la caída de las acciones de empresas y en un reacomodamiento al alza del Riesgo País, además de la suspensión en la liquidación de divisas por parte de los agroexportadores a partir del “dólar agro”. La sangría en las reservas continuaron.

El sociólogo e investigador Marcos Novaro señala a LA GACETA que no es a través de Alberto Fernández por donde pasa la gobernabilidad del país, sino en el entendimiento de Massa con la vicepresidente Cristina Fernández de Kirchner, “el núcleo institucional que ha quedado en pie dentro del Frente de Todos, donde el albertismo sólo le pone ruidos. A su criterio, el “episodio Aracre” fue irresponsable de principio a fin y se coló en la interna del peronismo. 

“El riesgo que se corre es que cualquier aventurero quiere pescar en ruido revuelto para ascender”, indica Novaro. Cristina no habla, pero está obligada a sostener a Massa en Economía como en su momento lo hizo con Axel Kicillof y hasta con Martín Guzmán. El sociólogo, en este sentido, afirma que la vicepresidenta de la Nación le creyó al tigrense cuando dijo que apostaba a una inflación en el 4% para este mes, la enésima desilusión en torno de los conductores del Palacio de Hacienda a los cuales apostó una ficha. 

“Hubo un problema de pronósticos fallidos. Se compraron mutuamente que se iba a controlar la situación macroeconómica y, de ese modo, Massa se convertiría en un sucesor para Alberto Fernández, capaz de realizar una elección digna, con una oposición que también tiene sus dificultades en el armado de figuras presidenciables. Ahora que la catástrofe, no el estallido, está más cerca, ¿cómo se sostiene la actual gestión en caso de que le vaya mal en las PASO?”, plantea Novaro.

Frente a ese escenario, el sociólogo considera que Cristina está obligada a sostener al ministro de Economía, pese al deterioro de la actividad económica. “Puede haber un giro más populista con un  Plan Platita ante la aceleración inflacionaria o mostrar señales más duras de ajuste para calmar más rápidamente al dólar y, así, mantener cierto orden monetario”, observa. Esto último implicaría, entre otras medidas, descongelar más las tarifas, pero los efectos electorales de esa y de otras acciones de contención del gasto pueden tener consecuencias en las urnas, según la evaluación oficial.

En medio de tanto ruido en los mercados, al Gobierno no le queda otro camino que aguantar el temporal cambiario y, en los círculos oficialistas, señalan que la señal de alarma se encenderá con más intensidad si es que el dólar supera los $ 450.

Gustavo Córdoba, director de Zuban Córdoba y Asociados, indica a nuestro diario que los políticos están completamente desorientados. “Desde hace tiempo vengo advirtiendo un escenario de voto castigo all inclusive para toda la dirigencia política, porque la sociedad argentina se cansó de ella”, puntualiza. 

El analista cordobés cree que en esa dinámica se explica el fenómeno Javier Milei. “A la gente le importa poco o nada las consecuencias de darle su voto al libertario y eso se refleja en las encuestas que se realizan periódicamente. Ahora bien, me pregunto, ¿qué pasaría si en las PASO Milei resulta el más votado?¿Cómo lo frenás después? Porque de allí a ganar en primera vuelta le quedaría un paso”, conjetura el analista político.

Este año, advierte Córdoba, está en juego la madurez del sistema político argentino en un año en el que se celebran 40 años ininterrumpidos de democracia. “Si se siguen peleando y fragmentando será un reflejo de que no se aprendió nada”, acota. “El oficialismo se maneja con el rumor y eso es peligroso para la institucionalidad y para la economía. Ante la emergencia, Juntos por el Cambio no agarra el martillo y rompe el vidrio para salir a buscar soluciones unificadas a los problemas internos. Así, ninguno de los espacios mayoritarios forman un eje de poder capaz de sacar al país de esta crisis”, finaliza el consultor.

Comentarios