
Desde hace más de ocho años se están instalando reducidas viviendas precarias, pegaditas a las vías del ferrocarril (por donde pasan los trenes), por el costado oeste y hacia el norte, en la ciudad de Simoca. Esto es a la vera del histórico camino que unía Simoca con San Miguel de Tucumán. Por este camino (hoy una calle), durante más de u n siglo transitaron los sulkys y los carros cañeros; vinieron del sur y del norte, ferieros, novios, viajantes, comerciantes, políticos, empresarios, cañeros. Todo esto hasta que se construyó la ruta nacional 157. Hoy, actualmente, un medio centenar de familias se radicaron desde el cruce de la ruta provincial 325 (a Monteros) hasta muy cerca de Manuela Pedraza (antes “doce veinte” y/o Monteagudo viejo ). Aquí no hay futuro promisorio para nadie. Es imprescindible, señor Gobernador, que vengan y vean con los ojos y con el corazón. Que no nos tape la indiferencia. El Gobierno tiene áreas técnicas y sociales capacitadas para resolver con un proyecto simple y rápido. Tal vez, un loteo con apertura de calles, agua, alumbrado público. Las familias beneficiadas podrán construir sus casas como lo hace el hornero (nuestro pájaro nacional) de a poco, en “su” pedacito de tierra. Ese será su lugar digno para su techo, quizá un horno, un árbol y un patio. Creyentes o no, Dios nos mira. La conciencia nos mira. Esta calamitosa realidad no debe ser el espejo del cual se escapa. Al parecer, nadie defiende los derechos del Estado y tampoco se hace nada para socorrer, ayudar a los indigentes, familias pobres, sin recursos económicos. Evitemos el silencio esclavizante. No callamos ante una realidad calamitosa. Como nuestro gobierno lo hace en nombre del peronismo, es oportuno recordar esta frase máxima del Gral. Perón: “Nadie se realiza en una comunidad que no se realiza”. Ojalá estas líneas sirvan para lograr un objetivo de justicia, hoy tapiado por la indiferencia y la aparente ineptitud técnica y espiritual.
Lito Ledesma Fiad
Congreso esq. Mitre - Simoca







