Una obra sin una fecha cierta de finalización

18 Marzo 2023

Pasaron cinco meses desde que se iniciaron las obras de remoción de ese embudo de botella que era la rotonda ubicada en la intersección de las avenidas Belgrano-Perón y Camino del Perú y, a pesar de que aún estamos dentro de los plazos estipulados, todavía no hay fecha exacta del final de los trabajos. Desde fines de octubre se realizaron trabajos para quitar la estructura, la instalación de un complejo semaforizado, además de obras complementarias de desagües pluviales, cañerías e iluminación. Si bien los sentidos de circulación este - oeste y viceversa nunca se cortaron, desde el principio el tránsito norte - sur y viceversa se vio interrumpido, provocando múltiples inconvenientes.

La obra, llevada a cabo en forma conjunta por las municipalidades de San Miguel de Tucumán y de Yerba Buena, además de la Dirección Provincial de Vialidad con una inversión de $ 80 millones, sin dudas traerá aparejados beneficios para quienes por allí circulan. El hecho de tener una rotonda con semáforos con ingresos y egresos muy angostos, sumados al enorme movimiento vehicular de la zona había convertido a la intersección en un infierno en el que a veces se debía esperar hasta tres semáforos para poder sortearla.

En ese sentido, el subsecretario de Tránsito y Transporte, Enrique Romero, había realizado una presentación sobre el impacto de la construcción. “La eliminación de la rotonda va a mejorar un 45% la fluidez del tránsito”, dijo en ese momento. El proyecto indica que todas las calzadas del cruce tendrán tres trochas (ya se hicieron tareas en ensanche en el sector este de la ruta 315) e isletas para el giro libre a la derecha. El tránsito será ordenado por un complejo semaforizado que contempla una luz de giro a la izquierda. También se incluirá señalización horizontal y vertical, y la construcción de veredas peatonales y rampas para personas con discapacidades. Hoy, además, los accesos antes de llegar adonde estaba la rotonda están rotos, hay muchísimo pozos y sobre todo desde calle Italia hasta avenida Belgrano no está ni pintada la línea que separa los carriles de circulación, lo que provoca peligrosas maniobras de los conductores que van o vienen.

Sin embargo, esto no parece ser la solución final ni mucho menos para las complicaciones diarias que conlleva transitar el Camino del Perú desde la rotonda hasta Tafí Viejo y viceversa. De acuerdo a un informe de la Municipalidad capitalina, en horarios pico circulan entre 3.500 y 3.800 vehículos por hora en el cruce de Camino del Perú, Belgrano y Perón.

Esta saturación vehicular se da en horas de la mañana en el movimiento del norte; en horas del mediodía en movimiento del oeste; y por la tarde en el movimiento del este, repitiéndose esta situación en horas de la tarde-noche, pero no en forma tan intensa. La trocha que recorre el tramo norte sur es extremadamente angosta, y es utilizada por camiones, tres líneas de colectivo, transportes de obreros del limón, autos y camionetas particulares y muchísimas motos y bicicletas. La explosión urbanística que sufrió esa zona no se vio acompañada por obras de accesos, lo que torna la circulación no sólo caótica, sino que además se vuelve peligrosa.

En ese trayecto hay además cinco colegios y escuelas, fábricas y locales comerciales a ambas manos de la ruta 315. Los proyectos para dotar de vías alternativas para llegar hasta Villa Carmela o Tafí Viejo, como la ampliación y pavimentación de la avenida Fanzolato en Yerba Buena hasta aquí quedaron truncos y se hace indispensable encontrar una respuesta a este problema. Bienvenida la solución del atasco de tránsito en el lugar en el que estaba la rotonda, pero la circulación por una de las principales rutas del noroeste de la ciudad está lejos de solucionarse.

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