El golpe del 76

06 Marzo 2023

Estamos ante un nuevo aniversario del golpe de 1976. Es un aniversario que nos recuerda un momento muy triste de nuestra historia. Si tuviéramos que precisar una circunstancia central de ese golpe, diríamos que fue por la falta de fe en la democracia lo que lo provocó. Carecían de esta fe los guerrilleros de todo signo ideológico, cuyas acciones fueron en buena medida el motivo que las Fuerzas Armadas esgrimieron para justificar el derrocamiento del gobierno constitucional. Las organizaciones subversivas creían en la violencia como motor de la política. Hacían un culto de la muerte heroica y enseñaban a obedecer ciegamente a su dirigencia en aras de una disciplina rígida e irracional. Todo ello indica que los guerrilleros repudiaban la democracia como un prejuicio y jamás lo proclamaron como objetivo para el país. Para ellos la “patria socialista” llenaba sus propósitos programáticos, sin explicar en qué consistiría, que participación tendría en ella el pueblo o por cuáles conductos se expresaría. Menos fe en la democracia tenían las Fuerzas Armadas, que en 1976 todavía cargaban con su larga tradición de autoritarismo y desprecio por la política. ¿Por qué esta falta de fe en la democracia que campeaba en los actores de aquel drama? Existían formas desquiciantes y aberrantes que habían aparecido en el escenario político gobernativo en los años previos a 1976. Tomar el período de María Estela Martínez de Perón como un modelo de esa democracia es un abuso, ya que el desmadre del organismo social era tan enorme que mal se podría calificar de democrático aquel lamentable período. Los hechos demostraron que, con todas las fallas y corruptelas que pueden mancharla, la democracia es el único marco que permite emprendimientos trascendentes, el único que hace posible vivir sin miedo, sin encogimiento de espíritu. El único sistema que nos brinda la posibilidad de participar en un viaje común, cuando hacemos cosas tan sencillas como escribir una carta a los diarios quejándonos de algo, cuando salimos a la calle a vociferar a favor o en contra de algo. O cuando votamos.

Luis Salvador Gallucci    

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