
La maquinaria electoral se ha puesto en marcha. Los pocos meses que transcurrirán hasta el día de las “elecciones” impulsarán las frases mentirosas de los candidatos, que lo único que buscan es subirse al tesoro del Estado y rapiñarlo. Nadie propone un programa de gobierno. Siguen prometiendo desde hace más de 20 años cuidar el futuro, el que no llega aún por desidia de los mismos promesantes. La mayoría de esos “candidatos” vienen desde largo tiempo haciendo sus propios negocios y los de los parientes y amigos. El pueblo siempre queda en la banquina. Esta cruel realidad me permite tratar de despertar en los votantes un mínimo compromiso ciudadano para que renovemos los enquistados y corruptos políticos y funcionarios que son los únicos que se comen “la torta”. Los votantes, a comer pan sin harina. Los personajes que se presentan (en especial del grupo “político” que gobierna Tucumán desde 1983) arman complicadas arquitecturas electorales utilizando incluso el fraude, para engañar una vez más a la gente común. Supieron imponer un sistema que llevó a “despersonalizar” a cada futuro votante haciéndole creer que son merecedores de la Doctrina Justicialista que hoy no practican ni son consecuentes con la misma. Esta desmoralización a la que sometieron a sus votantes les facilita apoderarse de su voto “por un puñado de monedas” y traicionarlos sin “ponerse colorados”, desvergonzadamente. Convoco al ciudadano votante a descubrir que su vida material y espiritual y las de las personas que lo rodean tienen un alto valor moral, tomando conciencia que su simple acto de emitir un voto lo puede llevar a permanecer en la pobreza e indigencia o, por el contrario, vislumbrar un futuro prometedor.
Luis Vides Almonacid







