
La posibilidad de vivir del deporte es corta. Quienes lo practican de manera profesional, fundamentalmente al fútbol, saben que necesitan un salvoconducto para seguir adelante con sus vidas, una vez que sus carreras terminan. Es en ese marco en el que el estudio adquiere carácter de fundamental, aunque a lo largo de los años al tema no le dieron prioridad, ni atención ni mucho menos tratamiento. Esa situación parece estar a punto de cambiar, o al menos está la intención, lo cual ya representa un paso adelante.
Entre los fervores que genera la competencia, fruto de las todavía vigentes mieles por la obtención del Mundial de Qatar y la reanudación de los campeonatos domésticos, surgió una iniciativa para seguir de cerca. La Asociación de Fútbol Argentino firmó un convenio con el Ministerio de Educación de la Nación para implementar la obligatoriedad de la educación de todos los futbolistas. Y como un extra, impulsar que el fútbol femenino sea incluido en el plan de estudios de educación física en todas las escuelas del país.
El convenio también abarca el dictado de cursos de oficios para favorecer la inserción laboral de los deportistas. Se habla de capacitaciones en electricidad, carpintería, mantenimiento de campos de juegos y estadios, utilería, community manager, y análisis y edición de videos.
Que quienes estudian terminen los distintos ciclos escolares es una obligación del Estado, de las familias y, a partir de la iniciativa, lo será también de los clubes.
Hay un caso reciente, el que protagonizó Cristian “Cuti” Romero, que bien puede ser tomado como un recurso motivacional. El integrante del seleccionado campeón del mundo dijo que, cuando le tocó ir a jugar al exterior, se dio cuenta de que debía terminar los estudios, y que por ello lo está llevando a cabo.
No se puede obviar que son numerosos los casos de instituciones que en la Argentina tienen incorporada la educación a la lista de sus actividades cotidianas. En Tucumán, Atlético lleva adelante desde hace varios años un programa para que jugadores de distintas categorías y divisiones puedan completar el secundario. Y San Martín tiene un proyecto para que el club pueda tener una propia escuela. Sin embargo, aunque hay iniciativas vigentes, estas todavía no abarcan a todos. La idea del convenio firmado por la AFA y Educación de la Nación es justamente zanjar esa situación.
El convenio tiene por objeto principal ejecutar acciones para incentivar, impulsar y brindar el acompañamiento pedagógico para promover el cierre de la etapa educativa. También el fortalecimiento en las trayectorias escolares de quienes juegan al fútbol en la Argentina, sean hombres o mujeres.
Partiendo de la base de que el fútbol es salud, socialización, y también cultura, lo que asoma es un convenio integrador y necesario. Y si a ello se le suma el plan de promover que el fútbol femenino siga desarrollándose para alcanzar un desarrollo integral, no solo en lo futbolístico, sino también en lo humano, estamos ante la presencia de una iniciativa plausible.
Preparación para el juego, pero por sobre todo para la vida. Esa es la cuestión. La educación es una herramienta, un gran valor a la que todos debemos defender y contribuir.







