
Lo que en un pasado parecía imposible, la medicina hoy lo hizo real. Ângela Ferreira logró quedar embarzada de su marido fallecido de cáncer hace cuatro años por medio de la inseminación artificial post mortem.
Ferreira fue una de las principales representantes del movimiento para conseguir que la inseminación post-mortem fuese legalizada en Portugal. “Hoy finalmente comparto con todos vosotros la tan deseada noticia. Fueron años de lucha para llegar aquí, el proceso fue largo y doloroso... ¡Pero finalmente lo conseguimos! Con una alegría enorme y el corazón lleno comparto que ahora baten dos corazones dentro de mí”, anunció en una publicación en su perfil de Instagram.
Luego de que su marido Hugo falleciera de cáncer en el 2019, la mujer comenzó la lucha legal a partir de un escrito que dejó su marido, donde deseaba que su mujer tuviese un hijo con el semen que criopreservó en vida. Pero este tipo de inseminación no era legal en Portugal.
Qué dice la ley de inseminación post- mortem
La historia de la pareja fue divulgada en 2020 en una serie documental de la cadena lusa TVI y consiguió movilizar a más de 100.000 personas para que firmasen una petición para que la propuesta sea discutida en el Parlamento.
Tras varios proyectos de diferentes partidos, y con un veto presidencial de por medio, la inseminación post-mortem entró finalmente en vigor en Portugal en noviembre de 2021.
La norma permite que una mujer sea inseminada con el material genético de su pareja fallecida “en los casos de proyectos parentales expresamente consentidos” y en un periodo de entre seis meses y tres años tras la muerte. Si el proceso culmina con el nacimiento de un bebé, es considerado hijo del fallecido a nivel legal.
En abril de 2021, el presidente de Portugal, el conservador Marcelo Rebelo de Sousa, vetó la ley que permite a una mujer ser inseminada con el material genético de su pareja fallecida, al considerar que no daba “seguridad jurídica” al bebé que pudiera nacer en cuestiones de herencia.
Además pidió que haya una mayor “seguridad jurídica”, exigiéndose que se establezca “por escrito” que hay “un proyecto parental” dentro de la pareja para proceder a esta inseminación cuando el donante ya ha fallecido.








