
La lógica del apoyo a un deportista indica que hay que dotarlo de un lugar y de un ámbito para entrenarse en condiciones óptimas. También que cuente con la asistencia de especialistas. Incluso la inserción en distintas competencias forma parte del acompañamiento hacia quienes se dedican a la práctica de cualquier disciplina. Esto, sostenido en un necesario aporte económico proveniente del Estado o del sector privado. Pero, en los hechos, los claroscuros se hacen presentes una y otra vez. Tucumán no escapa a la muy dura realidad que ataca al deporte en gran parte del país.
En el marco del torneo ITF W25 en Lawn Tennis, declaraciones de la juvenil tenista tucumana Emilse Ruiz vertidas a LA GACETA dieron cuenta de lo escaso o del nulo acompañamiento que se brinda en la provincia a quienes procuran hacer su camino en el deporte.
“Nunca tuve el apoyo acá, así que por eso me voy. Allá (por EE.UU.) seguro lo voy a tener, es donde voy a despegar y podré sacar mi mejor tenis”, dijo entre lágrimas y tristeza la jugadora de 18 años, que obtuvo una beca deportiva en California. Sus palabras fueron más allá: “desde que soy chiquita con mi mamá golpeamos puertas (…) y nunca tuve respuestas. Nunca quise decirlo porque no quería quedar mal. (…) No tengo recursos, ni tengo entrenador para poder jugar seguido”.
Queda claro que el panorama que brindó Ruiz no sorprende a nadie porque se trata de una realidad endémica del deporte provincial. Pero sí preocupa y obliga a ocuparse. Aunque la frase suene a cliché, es decir, a lugar común, idea o expresión demasiado repetida, el tema necesita respuestas de quienes tienen la posibilidad y la obligación de darlas.
Tener un hijo deportista no es algo sencillo de resolver. Más aún cuando a temprana edad comienza a destacarse, cuando el “sistema” de ayudas no lo toma en cuenta y su nivel exige cada vez más roce.
Hay una necesidad impostergable: que el deportista tenga apoyo desde su iniciación, más allá del que reciben de sus familias. Como el que brindan en otras etapas los clubes y, eventual y ocasionalmente, las asociaciones o federaciones. Todo sea en función del incentivo o la motivación para que puedan jugar un torneo, para que viajen y sientan lo que es una competencia.
Hace algún tiempo, el dirigente cordobés Medardo Ligorria, deslizó una idea interesante, al menos para ser analizada y considerada. Para el ex basquetbolista, comunas y municipios deberían apuntar a la iniciación deportiva; la Provincia, al desarrollo y al deporte federado; y la Nación, a las representaciones nacionales.
En línea con la importancia de seguir con un proceso como el que propone Ligorria estuvo también lo expresado por Hernán Gumy, un ex profesional del tenis que hoy se dedica a la formación. Al respecto, dijo que en años recientes y a partir del seguimiento, los jugadores mejoraron mucho en kinesiología y la preparación física. Sostuvo que todos juegan muy parejo, que son más atléticos y más rápidos.
Qué mejores opiniones que las vertidas para entender con contundencia los beneficios de brindar apoyo a los deportistas desde su formación y no regodearse con ellos solamente cuando, ocasionalmente, llegan a éxito.







