
La sobreactuación de los candidatos ha invadido el escenario electoral, sostiene el analista político Aníbal Urios. Y eso, según el director de DC Consultores, se observa cada vez que un dirigente va a un barrio y se da de frente con la disociación que existe entre su expectativa y la agenda que la sociedad reclama. “Gran parte de los políticos salen a la calle sólo antes de las elecciones y hoy la sociedad le pasa factura de que con eso no alcanza”, indica en una charla con LA GACETA.
Urios sostiene que la clase dirigente argentina debería aggiornar el modelo colombiano del ex presidente Álvaro Uribe que, tras asumir, cada semana llevaba parte de su gabinete a una ciudad o a un pueblo para que sus funcionarios locales y la propia gente hable directamente con ellos.
“En Argentina, los dirigentes caminan por calles de tierra, y el vecino se da cuenta de que eso deberían haberlo hecho siempre; le reclaman que las asfalten y no hay respuesta o, en el peor de los casos, le dicen votame y lo hago. Pasan cuatro años y la calle sigue siendo de tierra”, relata. El analista sostiene que, aún cuando se renuevan las caras, la política sigue actuando con los viejos manuales y no seduce a la sociedad, mucho menos le dicen qué hacer cuando le plantean que hay más niveles de inseguridad, que la inflación le destruye el poder adquisitivo o que no ven un futuro para su país. “En mi consultora tengo un lema que solemos leer cada vez que entramos: vence quien convence. Y para convencer tenés que conocer. Entonces digo que no lo vas a convencer recorriendo la misma calle que ellos caminan todos los días, sino llevándole una solución o una verdadera promesa de que su situación va a cambiar”, acota. Urios puntualiza que, hoy por hoy, “los candidatos no salen de los modelos estructurados de campaña, porque no hay nada creativo que los conecte con el electorado”.
“Con este tipo de estrategias, lo que debería emocionar al electorado, termina indignándolo. No se trata de hablar con ellos dos meses antes de una elección y no practicar un contacto directo durante los cuatro años de mandato”, finaliza.







