FUTURO. Desarrollan tecnología para que el consumo de proteínas vegetales.

“Apenas el Ministerio de Educación de la provincia nos formula la demanda de proveer alimento fortificado a los comedores escolares, comenzamos a tratar con entusiasmo el tema en el Consejo Directivo del Conicet, que reúne en la misma mesa a representantes de todos los institutos. Así pudimos corroborar una vez más el potencial que tenemos para el desarrollo de este primer producto y otros afines. Productos comestibles que faciliten el consumo directo de la proteína vegetal y otros nutrientes que podemos extraer de nuestros granos, en principio de la soja que producimos acá, en la región”, indicó Atilio Castagnaro, director del CTT, Regional NOA del Conicet.
A la iniciativa inmediata del Cerela -a cargo entonces de Adriana Pérez Chaia-, sede del desarrollo experimental del producto básico (la harina) fueron sumándose otras de diversos institutos y con ello, otras alternativas del mismo tipo, detalló el científico.
Nuevas ideas
“Hoy tenemos, en total, además del Cerela, otros siete institutos participantes en la generación de nuevas ideas. Entre estos, el Inbiofal (Instituto de Biotecnología Farmacéutica y Alimentaria), abocado al desarrollo de un mate cocido al que se le habrán eliminado los factores químicos que entorpecen -en los niños especialmente- la absorción humana del hierro; el Cibaal (Centro de Investigación en Biofísica Aplicada y Alimentos), que depende la Universidad Nacional de Santiago del Estero; y el Conicet, diseñando un batido en base a la harina con las características deseadas; el Insibio y el Infinoa (institutos de Investigaciones Biológicas y de Física, también de doble dependencia Conicet-UNT, con la idea de generar productos similares a partir de otros granos”, enumeró. “Hay entusiasmo y hay potencial. Los fondos comprometidos están llegando. Todo parece indicar que vamos con esto por buen camino”, concluyó.







