
El actual llamado basural de El Mollar es efectivamente un basural, como lo son actualmente en las mayorías de las comunas y municipalidades de la provincia: Los Vásquez, Pacará Pintado, Concepción, Famaillá, etc... Por no decir, casi todos. Salvo escasas excepciones, con un tratamiento elemental. Al comienzo durante los primeros años la Planta de Tratamiento de El Mollar de los residuos sólidos urbanos de las comunas de El Mollar y Tafí del Valle, fue un modelo único en la provincia donde los residuos era seleccionados desde una cinta transportadora, atendida desde ambos lados por trabajadores calificados en la separación de materiales reciclables, orgánicos, escombros y residuos no utilizables. Los materiales reciclables como plásticos de diferente tipo, eran compactados en prensas y luego vendidos. De igual forma los vidrios. Los residuos orgánicos, dispuestos en celdas al aire libre para la formación de compostaje para abonos de la huerta propia de la Planta. Los materiales no utilizables, en escasas cantidades, eran enterrados en sitio no erosivo. ¿Por qué esta instalación, capaz de transformar materiales altamente contaminantes, en una planta generadora de empleo y un negocio autosustentable, se abandonó en un simple depósito de basura contaminante, justamente rechazado por toda la comunidad? Tan simple como lamentable: no era negocio para la comuna. He ahí el desinterés para mantenerlo. Es bien sabido que la recolección y el depósito de residuos urbanos es buen negocio para quien lo realiza como para quien lo contrata.
Luis R. Cuello
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