En el Festival de Sundance el jurado se retiró de un estreno

La falta de subtitulado provocó la reacción de los especialistas. Conflicto en el segundo día.

El jueves se había iniciado una nueva edición del prestigioso Festival Sundance, un espacio de circulación y distribución de películas alternativo a Hollywood. Y el mismo viernes a la noche tuvo su primer conflicto, cuando el jurado se retiró de la función del film “Magazine Dreams”. ¿Qué había ocurrido? El lenguaje inclusivo quedó cancelado cuando el subtitulado para personas hipoacúsicas no funcionó.

Marlee Matlin, Jeremy O. Harris y Eliza Hittman se levantaron de sus butacas y salieron del estreno de la película que se proyectaba en competencia en el Festival de Cine de Sundance, porque la propia Matlin es sorda. Mientras, el público también protestaba.

Joana Vicente, directora ejecutiva del Instituto Sundance, dijo que el dispositivo de subtítulos había sido revisado antes de la proyección y que estaba funcionando, pero luego se interrumpió. “Nuestro equipo trabajó de inmediato para probarlo nuevamente para la próxima proyección y el dispositivo volvió a funcionar”, aseguró. “Nuestro objetivo es hacer que todas las experiencias (en persona y en línea) sean lo más accesibles posible para todos los participantes”, agregó. Pero reconoció que hay más por aprender: “Estamos comprometidos a mejorar las experiencias y la pertenencia de todos los asistentes al festival”.

El jurado a su vez envió una nota para fundamentar su actitud. “Todos viajamos a Utah para celebrar el cine independiente y a aquellos que dedicaron su vida a hacerlo. Sentarse en una habitación con otras personas que aman las películas y animarlas juntas genera emoción, y Sundance ha sido un lugar importante para que cada uno de nosotros lo haga a lo largo de nuestras variadas carreras. Para hacer que el cine sea accesible para todos, no solo para aquellos que más lo disfrutan. Como jurado, nuestra capacidad para celebrar el trabajo que todos ustedes han hecho al hacer estas películas se ha visto obstaculizada por el hecho de que no todos somos accesibles”, dice la carta.

Luego de dos años

El Festival de Sundance comenzó su nueva edición, la primera completamente física después de dos años de pandemia, con decenas de realizaciones independientes norteamericanas.

“Infinity Pool” de Brandon Cronenberg, hijo de David Cronenberg y autor de aquella inquietante “Possessor”, y también “Cat Person”, de Susanna Fogel, son de las más esperadas. Gael García Bernal se pondrá en la piel de Cassandro, el personaje creado por el primer luchador de wrestling abiertamente gay, Saúl Armendáriz. También se verá “Magazine Dreams”, nueva película de Elijah Bynum, sobre un fisicoculturista aficionado que quiere encontrar una conexión humana real y duradera.

Para el festival se seleccionan más de 200 películas, que son presentadas ante más de 50.000 espectadores. Algunas productoras como Netflix y Amazon están pegando fuerte últimamente, presentando sus mejores obras o llevando algunos estrenos al formato del streaming. El cine independiente ha ganado un lugar de prestigio a nivel internacional, del que nadie se quiere correr.

Desde 1978

Este encuentro se inauguró en 1978 bajo el nombre Utah Film Festival. Ese año contó con la figura del actor Robert Redford para atraer a los estudios y distribuidores. Hoy en día el Festival de Sundance está considerado como la cuna del cine independiente americano. A partir de 1985 abrió sus puertas a los trabajos internacionales. Incluso, se ha transformado en una atracción para las grandes estrellas de Hollywood que desfilan por los hoteles, las pistas de esqui y las salas de cine.

“CODA”, que ganó el Oscar a la Mejor Película en 2022, surgió en Utah, y se trata de la historia de una joven en cuya familia todos son sordos, precisamente. La actriz Emilia Jones, que en esta oportunidad protagoniza otro film se mostró sorprendida por lo que había sucedido.

Tiempo y dinero

Muchos cineastas han admitido que cuesta demasiado tiempo y dinero trabajar con el subtitulado abierto. Otras fuentes dicen que los compradores de películas se opusieron a las anotaciones que, según dijeron, limitarían el precio de venta de la película.

Desde el momento en que la revista especializada Vanity Fair informó del conflicto, la mayoría de las agencias y publicaciones fijaron posición con sus propios especialistas. Muchos coincidieron en que no se evidenció la coordinación entre los equipos de filmación y la organización del festival, por razones presupuestarias.

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