ENTRADA A MANANTIAL SUR. En avenida Colón al 4.600 se observan los destrozos y residuos por doquier; los vecinos se quejan por la inseguridad. LA GACETA/FOTO DE INÉS QUINTEROS ORIO

Los barrios que rodean a los canales Sur y Norte se encuentran con grandes problemas de contaminación, dejadez, pobreza e inseguridad. Los vecinos piden presencia del Gobierno provincial o de los municipios porque temen que las tormentas nuevamente les arrebaten todo.
En los últimos tiempos las zonas urbanas de la provincia fueron creciendo, superpoblándose, algunas de ellas aparecen como espacios verdes en los mapas por lo cual no ingresan camiones de basura. Al tener a cielo abierto los canales pasan convertirse en basureros y son lugares que se encuentran en estado de alerta.
Al llegar al canal Norte en el puente colmenar se puede percibir olor nauseabundo por la presencia de elementos nocivos, como animales en descomposición, basura y electrodomésticos que afectan el equilibrio del ecosistema.
Por las altas temperaturas, se puede ver a niños refrescarse en el agua del canal y a los recuperadores informales (recolectores de cobre y botellas) realizando tareas sin ningún tipo de elemento de protección personal, quedando expuestos a la gran cantidad de la basura.
“Tenemos temor de perderlo todo como paso a fines de enero, uno de los pilares que sostiene el puente de la Monteagudo está destrozado abajo y lo taparon y no sé si va a resistir en las lluvias del verano. Acá se pasan la pelotita pero no nos brindan respuestas. Respecto de la basura, ahora tiene menos pero tenemos otro riesgo que son los baldosones y las losas caídas que están a los costados se encuentran al aire”, expresó Ana Laura, vecina.
Además, mencionó su preocupación por la inseguridad ya que los ladrones se esconden en el canal, arrebatando carteras y teléfonos a los residentes del barrio.
En el puente de Monteagudo y canal Norte se puede ver que la infraestructura del canal está dañada en sus pilares y gran cantidad de residuos contaminantes.
En este punto María Esther, vecina, reflexionó: “no podemos trasladar toda la culpa de la limpieza al Gobierno, cuando son los mismos vecinos los que tiran basura o los que pagan para les tiren la basura al canal como si fuera un basural”.
En la avenida Jaldo y Francisco de Aguirre se puede ver que el suelo esta húmedo por la lluvia del 24. Los vecinos del lugar mencionaron que el canal es pequeño para el caudal de agua que circula, independientemente de la cantidad de agua que caiga siempre se inunda y no se puede pasar, dejando una manzana anegada por el agua.
En el lugar se pueden percibir olores repulsivos, animales en descomposición, asentamientos, caballos y hasta electrodoméstico al costado del canal.
Yolanda Sánchez, vecina del Barrio Policial III, dijo que en reiteradas ocasiones presentó notas a la municipalidad de Tafí Viejo solicitando el desmalezamiento en la orilla para evitar robos, limpieza en el canal e implementación de cartelería para que no se arroje basura, pero no obtuvo respuestas.
“Se junta muchísima agua, llega hasta la avenida, nunca me dieron bolilla desde la municipalidad; acá hay ratas, hay alacranes, hay cucarachas, y no fumigan. Llamo al 911 cuando están los carreros tirando basura y nadie me lleva el apunte, eso lo sufrimos hace dos años y pagamos los impuestos pero no dan respuesta, es un caos lo que vivimos”, señaló Yolanda.
En canal Sur, en Roca y Camino del Perú, se pueden árboles crecidos dentro del canal, ripio y losas caídas.
La docente María Rosa, quien vive diagonal al canal, comentó que el barrio es considerado para la provincia un espacio verde y,, al margen de que se paguen impuestos, las empresas de recolección de basura no llegan.
“Somos parte de una zona olvidada, desde el año pasado que se rebalso el canal no se vio preocupación desde el municipio ni de la provincia. Los vecinos nos encargamos del mantenimiento del canal, tratamos de que no se llene de basura, de limpiarlo, pero al no pasar los camiones, muchos tiran sus residuos al canal. Hay muchísimos insectos, alacranes, ratas y cucarachas que son un peligro para nuestros niños y debido a la altura de los pastizales se peligran los accidentes de tránsitos”, señaló.
En la entrada de Manantial Sur (altura Colón al 4.000) se puede ver grandes cantidades de ripios y una infraestructura prácticamente destrozada, olores repulsivos y un puente con un estado de abandono próximo a caerse.
Juan, verdulero de la zona, comentó: “cuando llueve mucho no podemos trabajar, casi todos tiran basura al canal, nadie viene a hacer mantenimiento; es lamentable, hay muchísimo barro cuando hay lluvia”.
En el tramo de Independencia y Guzmán se puede ver la gran cantidad de escombros, ripio y losas a lo largo del canal hasta capitán Melián de Leguisamo.
Con los ojos lagrimosos Rosa, quien vive hace diez años en los asentamientos, expresó que no tiene recuerdo de que los municipios se acercaran al lugar. “Esto es tierra de nadie, los basureros no llegan, la Policía no llega y nadie te brinda una mano para nada”, concluyó, describiendo las experiencias traumáticas que tuvieron con las autoridades. (Producción periodística: Emilse Valerio)







