Un empleo no alcanza para salir de la pobreza

Casi un 30% de las personas que tienen trabajo en el país son pobres, según el Observatorio de la Deuda Social. El impacto de la inflación y de la precarización laboral

Un empleo no alcanza para salir de la pobreza

El impacto de la inflación y el deterioro que produce es tal que casi un 30% de las personas que tienen trabajo en la Argentina son pobres. Así lo corrobora el informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina, mediante el que se midió la pobreza del país entre 2010 y 2022. El documento precisa que más de 17 millones de argentinos tienen carencias económicas (43,1% de la población) y que seis de cada 10 niños y adolescentes son pobres.

En el segmento referido al análisis del mercado laboral argentino, se advierte sobre un crecimiento de la precariedad laboral y del avance de ocupaciones informales de subsistencia. Este combo, sumado a la inflación, se traduce en una caída del poder adquisitivo de los salarios y de los ingresos de los sectores medios no profesionales.

Según el Observatorio, el 29,8% de la población ocupada son pobres. Lo llamativo es que esa cifra duplica el 15,5% que alcanzaba ese segmento en 2017. La situación es más dramática entre quienes cuentan con un empleo pleno: allí los pobres saltaron del 4,7% en 2017 al 13,9% durante este año. Entre quienes tienen un empleo precario, la pobreza aumentó del 15,5% al 31%.

La conclusión es clara: tener un empleo en Argentina no garantiza salir de la pobreza. “El problema no es el bajo crecimiento económico, sino que con cada crisis aumentan los índices de pobreza, a la vez que con cada período de recuperación no logran recuperar el punto de partida. Las crisis dejan marcas de deterioro productivo, social y político que resultan de difícil contabilización estadística. Sin embargo, el resultado es evidente: ciclo tras ciclo la sociedad argentina viene acumulando una pobreza estructural, crónica y persistente, con brechas de desigualdad creciente que inhiben el crecimiento y ponen barreras a los acuerdos sociales y políticos”, sostiene el Observatorio de la UCA.

El principal problema es que no se crean empleos de calidad, que aumenta la informalidad y que aquellas personas que consiguen empleos registrados deben tolerar bajos salarios y precariedad laboral. La institución consideró que la inflación incide de tal manera en la dinámica de la pobreza monetaria que, con un índice menor a un dígito, la pobreza podría bajar entre 10 y 15 puntos porcentuales. No obstante, el alza de precios no es el único factor que se debe analizar.

“Tanto la inflación como el aumento de la pobreza son emergentes de problemas mucho más cruciales. En principio, cabe reiterar que no es el aumento de los precios sino la no de creación de nuevos empleos, el deterioro de los existentes y la caída de las remuneraciones, lo que genera estos desequilibrios, y esto no sólo por la puja distributiva en un contexto inflacionario, sino debido a la falta de inversiones que multipliquen la demanda de empleos”, alertó.

Así, la participación de la suma del desempleo y las subocupaciones inestables vienen subiendo casi ininterrumpidamente, y alcanzan este año al 32% de la población económicamente activa. Si a ellos se le suman los trabajos regulares pero precarizados (28%), la suma de los problemas de empleo alcanza al 60% de la fuerza de trabajo (12 millones de trabajadores). “De tal forma que sólo el 40% de la población económicamente activa cuenta con un trabajo decente o digno, sea a través de un empleo asalariado o no asalariado”, advirtió la UCA.

El universo de los ocupados

“En el universo de los ocupados, el 16% de la fuerza de trabajo son asalariados en el sector público (incluyendo los beneficiarios de programas de empleo), el 26% son trabajadores asalariados de empresas privadas formales, el 5% son profesionales autónomos, el 18% son asalariados de micro emprendimiento o empresas informales y el 35% son trabajadores autónomos no profesionales o emprendedores independientes en unidades económicas micro informales, en su mayoría participando de la llamada economía social”. Es lo que desagregaron los investigadores del Observatorio de la Deuda Social Argentina, de la UCA. En términos de remuneración, el promedio actual mensual está en $ 79.000, pero los empleados del sector público llegan a unos $ 111.000, los privados formales a $ 110.000, los informales a $ 62.000 y los de la economía social a $ 50.000, según este informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina.

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