Al que madruga... gol de Lionel Messi, con penal a favor; y encima a los pocos minutos de arrancar el primer tiempo. Por el resto, mejor recordar el debut de la Selección de a partes.
A pocos minutos de arrancar el encuentro, pareció que los 47.000.000 de argentinos nos fuimos a Qatar, o al menos la fracción que le compete a los tucumanos. Las calles del microcentro reflejaron la imagen de la pasión: vacías, libres de autos y con los negocios cerrados la magia ocurrió puertas adentro de los hogares y las cafeterías o bares.
Según la zona, hubo locales repletos de fanáticos con camisetas albiceleste y hasta vuvuzelas o restós donde apenas el personal copó el espacio mientras se preparan para abrir.
“Desde hace una semana venimos recibiendo al menos 50 mensajes por día en los cuales preguntan si tenemos una TV grande. En nuestro caso, decidimos abrir antes del horario habitual. Al haber jugado tan temprano muchísima gente prefirió quedarse en casa, pero los que tuvieron que trabajar a partir de las 10 colmaron el local. Ya a las 9 se nos acabaron las medialunas y las tortillas por la alta demanda”, indicó Nicolás Juárez, encargado de un bar cerca de la plaza Alberdi.
En El Bajo cientos de espectadores se condensaron en algunas mesas pequeñas o las veredas, atentos al televisor. Los minutos de alegría y frustración fueron el principal condimento de este extraño, frenético, accidentado primer encuentro de la fase grupal.
A diferencia de años anteriores, en esta ocasión fue menor la cantidad de vendedores ambulantes copando las esquinas con banderas, trompetas y cualquier amuleto que sirva para invocar a Dios (o al 10).
“Desde el comienzo, el día fue bastante raro porque nos faltó ese típico espíritu mundialista (con los gritos eufóricos y el vínculo que entablás con un desconocido hasta que acabe el partido. Entre los fanáticos tampoco hubo esa unión y brillo albiceleste como en el pasado. Ver eso era hermoso porque te enganchabas a pesar de no saber nada sobre fútbol”, indicó Gabriel Navarro Sosa, jubilado y vecino de Barrio Sur.
Mitad de camino
Durante el segundo tiempo, la gloria se convirtió en un café atragantado, caras de sorpresa e insultos por lo bajo... ¿qué no hicimos después de que apareciera en el marcador los dos goles del equipo rival?
“Es una locura la ansiedad que despierta el Mundial; ni siquiera con los finales de la universidad me altero tanto. Nuestra comisión armó un grupo de WhatsApp entre alumnos y profesores para estar sintonizados mientras se transmitía el partido. Al margen de sufrir y festejar como payasos esos tres goles que no nos cobraron, me parece que hay que rescatar la alegría del encuentro y esa red de emociones compartidas que se arma”, comentó la estudiante universitaria Gladdys Villalba.
A la par, cuatro de sus amigos (con el lambo puesto) envían mensajes de audio larguísimos explicando los fallos técnicos de La Scaloneta.
“Estudiamos Bioquímica y justo teníamos prácticas en el laboratorio. Nos escapamos de clases un rato para no perdernos la última media hora, pero ahora que estamos sufriendo quizás era mejor ver la repetición”, confesó el estudiante Luis María Milanar movilizado por la situación.
Algo de su tensión se alivió al entrar a las redes sociales y reír con los millones de memes y comentarios sobre la Selección. Es bueno saber que una porción de nuestro espíritu argento fue recuperada a través de internet.
En Twitter, los trending topics giraron en torno a “El VAR”, los “3 goles” y “Tini Tini Tini” (en referencia a la cantante y novia de Rodrigo de Paul).
Además la conmoción de la derrota fue difundida con el hashtag #MeEstasJodiendo (compartido en más de 1.000.000 de comentarios). Imágenes de “Casados con Hijos”, “Los Simpson” y la inquietante cara de La’eeb (mascota de Qatar 2022) sirven para retratar el sentimiento colectivo.
Etapa final
Alrededor de las 10.30 la urbe retomó, de a poco, su caos habitual. La rutina se asomó en forma de filas (de al menos dos cuadras) para ingresar al Anses, el Correo Argentino o sacar dinero de los cajeros.
Además, de registrarse embotellamientos vehiculares en las calles Mendoza, Santa Fe y Bernabé Aráoz; y las avenidas Mate de Luna y Ejército del Norte.
Aunque las obligaciones nunca toman pausa, a bastantes tucumanos les costó recuperarse del baldazo de agua fría. Sin embargo, el show debió continuar.
“Siento bastante pena porque de verdad quería que los argentinos tuviéramos aunque sea una alegría. Estamos atravesando tantas cosas en la economía y la política. Estoy seguro que la mayoría esperaba que el Mundial sea ese respiro frente a la crisis permanente”, lamentó Gastón Moreno, encargado de una cafetería en avenida Sarmiento.
Sus fijas están puestas para el sábado, fecha en la cual el equipo nacional jugará contra México.
“Hay que juntar de vuelta esperanzas y no dejar que nos afecte el traspié. Pase lo que pase para mi este Mundial es único porque es el primero que veo con mi hijo; pienso apreciar cada momento de la mística y recordar a Messi como corresponde. Por ahora, elijo creer... lo demás no importa”, agregó el comerciante.








