22 Noviembre 2022

He leído el editorial (10/11) titulado “La responsabilidad de preservar el arbolado urbano“. Domingo F Sarmiento bautizó a Tucumán como “Jardín de la República” por la belleza de su vegetación y sus paisajes. Hoy la provincia y su capital están lejos de lo que asombró a Sarmiento y lo poco que queda no es protegido adecuadamente. El clima en un pueblo o en una ciudad es consecuencia de las características geográficas, de su mallado y componentes urbanos. La ausencia o disminución de la vegetación y la impermeabilización del suelo, debido a las edificaciones y al pavimento, contribuyen al aumento de la temperatura superficial, generando el fenómeno conocido como isla de calor urbano. Hay bibliografía sobre los criterios que se deben seguir para seleccionar el arbolado urbano. Estos son: 1) historial del rendimiento de la especie vegetal; 2) características de la flora, el follaje, la altura, las raíces y los frutos; 3) pérdida de las hojas en invierno; 4) que sea resistente a la rotura y a la caída de las ramas; 5) vida útil prolongada; 6) que no afecte a las veredas, al pavimento y a los servicios enterrados o aéreos; 7) que no tenga características de especie invasora. Los municipios y las comunas rurales son los titulares del dominio de los árboles plantados en los espacios públicos y deben disponer de ordenanzas, reglamentos y/o procedimientos actualizados que operen como un sistema de protección legal del arbolado. Si tenemos en cuenta que el árbol es un elemento de identidad urbana, para lograr una eficiente y eficaz gestión se debe contar con un manual que contenga, entre otros elementos: a) inventario de las especies, ubicación y estado sanitario; b) aptitud de los árboles para los diversos lugares; c) preparación del suelo y plantación; d) protección y mantenimiento; d) cómo involucrar a la comunidad. Atila (Siglo IV DC) decía que donde pisaba su caballo no volvía a crecer la hierba. Tal como está hoy Tucumán, podemos decir que quienes nos gobiernan parecen ser los nuevos Atila para la naturaleza y el patrimonio ambiental. Los ciudadanos tucumanos debemos impedir que sigan siéndolo. Nuestra calidad de vida y salud están en juego.

Juan Francisco Segura

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