22 Noviembre 2022

A mediados de octubre comenzaron las protestas de los médicos en Buenos Aires y se extendieron en todo el país, inclusive hasta el lunes pasado cuando se movilizaron por las calles de varias ciudades. El reclamo que los moviliza se extiende más allá de la justa protesta salarial y que la urgencia económica que se vive en Argentina con la devaluación de los sueldos y la alta inflación requiere para cada rubro, oficio y profesión en nuestro territorio.

“Es la punta del iceberg”, tal como describió la situación Mateo Martínez, decano de la Facultad de Medicina de la UNT. “La salud no es todo, pero sin salud no hay nada’”, expresó. La situación con la salud pública- de todos aquellos a quienes aplaudimos de pie durante la pandemia- da cuenta de un sistema caduco, desgastado y colapsado. En crisis. No basta con explicar que los residentes tienen hoy, luego del último aumento, una carga horaria de nueve horas diarias de lunes a viernes, más seis guardias de 24 horas por mes y su sueldo está entre los $ 130.000 y $ 150.000. Entre todos los números que se pueden comunicar para demostrar cuán afectada y comprometida está la salud pública en Argentina, se habla de los residentes, aquellos profesionales que finalizaron sus estudios de grado y se especializan en la práctica que dura cuatro años en un hospital.

De los 20.000 puestos que se ofrecieron para residentes en hospitales de todo el país, solo se llevaron cuatro de cada 10 puestos y es una tendencia que va en baja desde hace una década. Se los llama “residentes” porque trabajan en un régimen exclusivo y demandante que los aleja de su hogar por lo que el hospital es su nueva “residencia”, tal como da cuenta el libro “Bien que te gustó” de Julieta Soulo (Sello ediciones B. Ed. Penguin Random House) El hecho es que los estudiantes de medicina que se especializan en una residencia trabajan en promedio 12 horas por día y durante una jornada de guardia pueden llegar a permanecer 36 horas despiertos.

Mientras el sector académico se encendió en alertas y comenzó a movilizarse en la búsqueda de soluciones, el aparato estatal parece dormido, insistimos, luego de los años de pandemia por la covid-19 en donde la dependencia de toda la población –y la exigencia a la cual se vieron sometidos- los profesionales de la salud fue absoluta. “El ejército fue diezmado”, decían los profesionales de la salud que trabajan en formar a los estudiantes.

Con todo eso en mente, hay otra cifra que los mantiene en vilo y que indica que la pandemia dejó entre 30 y 40% de médicos menos porque durante 2020 y 2021 muchos egresados no hicieron sus prácticas por lo que existe actualmente un retraso en la formación del 40% aproximado. Eso sumado a los profesionales que estudian en las universidades del país y luego continúan su formación en el exterior. La pregunta que cabe es: ¿habrá profesionales en los hospitales de nuestro país, en los próximos 15 años?

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