Turbulencias

Los últimos días tuvieron a los saltos a la dirigencia política. El anuncio de una fórmula para competir en las internas sacudió a Juntos por el Cambio. La Corte, con los cinturones ajustados y la aparición de Susana y de Cristina.

Federico Diego van Mameren
Por Federico Diego van Mameren 20 Noviembre 2022

En los últimos tiempos la palabra arrepentimiento no figura en el diccionario de la política. Aún cuando exista ese sentimiento, lo terminan disimulando. No obstante esta advertencia, en el círculo más íntimo del Jefe de Gabinete, más de una vez, deben pensar si fue oportuna y acertada la presentación judicial para que se defina su candidatura a vicegobernador. Lo que parecía un trámite simple complejiza no sólo la relación con el mandamás sino también el prestigio de quienes pondrán la firma.

Esta semana que nunca más volverá a nuestras vidas, se coló nada menos que Germán Alfaro quien le pidió a la Corte Suprema de la Provincia que le permita participar a su partiedo en el planteo judicial como tercero interesado. Es posible que si Juan Manzur –y Antonio Rae- hubiera presentado una acción declarativa de certeza y no una acción de amparo esto no hubiera podido ocurrir.

Ahora, quien debe decidir si admite a Alfaro es nada menos que el presidente de la Corte. Daniel Leiva ya dejó un precedente cuando por una presentación idéntica le cerró las puertas al abogado Gustavo Morales.

La solicitud de Alfaro podría cambiar el enfoque que hicieron Raed –y Manzur, claro está- con su amparo. Lo real es que no existe ningún hecho ni controversia porque el jefe de gabinete aún no es candidato a vicegobernador, por lo tanto, el caso judicial no estaría configurado. Sin embargo, si llegara a pasar y aceptarse lo que pide el intendente de la Capital todo cambiaría porque Alfaro sostiene que Manzur no puede ser candidato a vice. Es decir introduce una controversia que debería resolverse. Pero, además, pone en duda la constitucionalidad del artículo 90 de la Carta Magna provincial. Por lo tanto, si Leiva le diera curso a la intervención de Alfaro, la Corte deberá analizar la Constitucionalidad del artículo 90. Y, en ese caso hay quienes podrían soñar con la reelección indefinida. Eso lo incluye a Manzur y a muchos intendentes, legisladores y concejales.

Si estas elucubraciones se dieran, el gran perdedor podría ser el actual vicegobernador a cargo del Poder Ejecutivo, Osvaldo Jaldo. Son improbables porque el presidente de la Corte ya dio señales de cuál es su postura sobre los terceros que quieren intervenir en esta causa. No obstante, en el edificio de Lavalle y 9 de Julio no dejan de pensar que por cuestiones como estas ya hay represalias desde la Casa de Gobierno. Sospechan que quieren frenar la obra del Mercado del Norte. Ahí apuntan cuando buscan explicaciones al amparo que presentó José García, en representación de la Federación de las Organizaciones en Defensa del Consumidor para que se declare nula la concesión de la obra del mercado. La pelea Alfaro-Jaldo parece no tener vuelta atrás.

La nota discordante de la música que hace tocar Manzur la dio uno de sus principales intérpretes: el diputado nacional Carlos Cisneros. Inesperadamente, como esos jugadores que tiran la pelota afuera para hacer tiempo, el bancario declaró que la candidatura a vice podría ser ocupada por su actual compañera de banca y ex ministra Rossana Chahla. Y, a Manzur, le auguraba un futuro nacional. ¿Podría Cisneros hacer este lanzamiento como una cuestión personal? Es muy difícil que Manzur no le haya dado la bendición a esa jugada. ¿Por qué? Aquellos que dicen conocer la clave de los mensajes encriptados de Manzur afirman que fue sólo para sacar las miradas y la presión sobre la Corte.

Bussi, a escena

En el oficialismo todo da vueltas alrededor de la Corte. Esta semana, que se fue para siempre, en la oposición todo empezó a girar alrededor de Ricardo Bussi. La decisión de armar una fórmula para competir en las internas fue un cimbronazo aún cuando algunos tratan de minimizarlo. El acuerdo de postular al binomio Roberto Sánchez-Sebastián Murga produjo un movimiento sísmico en Juntos por el Cambio.

Por ahora dejó dos candidatos a gobernador: Roberto Sánchez y Germán Alfaro. Aún cuando va cómo vice, consolidó la figura de Murga. Revitalizó las energías del intendente de Yerba Buena Mariano Campero que venía de capa caída. Hizo trastabillar a Alfaro que estaba en esta contienda en el centro del ring. Pro quedó deshilachado: venía haciendo un trabajo pendular y se había fortalecido al poder volcar la balanza para uno u otro lado. Ahora quedó con dirigentes junto a Alfaro y otros, con Sánchez.

Murga que se convirtió inesperadamente en un operador central del lanzamiento de Sánchez está ahora con la misión de sumar Bussi en la coalición. No le preocupa nada de la historia del bussismo, sólo que puede sumar votos.

El titular de Fuerza Republicana duda más que nunca. Se quemó tantas veces con los operadores de la coalición opositora que no se anima a quedar otra vez fuera de juego. Además no es el mismo Bussi que meses atrás sonreía en una foto con Alfaro o en una caminata con Campero. Se siente más fuerte al haber conseguido el respaldo de Javier Milei. Seguramente, antes de dar cualquier paso en la provincia le va a consultar al diputado que sorteaba su dieta.

El referente de Creo no tiene mucho para ofrecerle al titular de Fuerza Republicana. Lo más apetecible sería la candidatura a intendente de la Capital. Salvo que él se bajara de la fórmula y le cediera el lugar a Bussi. Si ocurriera cualquiera de estas opciones, Alfaro se vería en problemas dentro de Juntos por el Cambio. Solo y con algunos de Pro se sentirá desolado.

Alfaro está sentido por la jugada. Todos están expectantes esperando su reacción. Algunos piensan que intentará llegar a Bussi antes que Murga. Tiene más casilleros vacíos para cubrir y tentar al legislador. En el radicalismo, los que todavía sienten que Sánchez no los convence y menos con Murga de copiloto, se animan a suponer que José Cano podría jugar con el intendente de Capital. De todos modos los más cercanos a Alfaro y aún confían en su liderazgo y apuestan a que se viene una sorpresa porque “algo va a sacar de la galera”.

La candidata

El acto del Día de la Militancia en el Estadio Único de La Plata, confirmó lo que en definitiva parece ser una imposición de la realidad del Frente de Todos. No existe una candidatura alternativa a la de Cristina Fernández con viabilidad política. Hay encuestas que señalan que el 80% de los votantes del Frente de Todos piensan que debe ser ella la candidata. El resto se reparte entre el actual presidente -obligado a hacer trascender su deseo de reelección para no quedar expulsado totalmente de la dinámica de las decisiones y un poco de Sergio Massa.

Si alguien apostó en algún momento a que éste último podía ser el candidato de relevo, tras una gestión ordenancista de la economía, quedó desalentado ante la persistencia del fenómeno inflacionario, ese viejo conocido de los argentinos. Que el proyecto de Presupuesto 2023 enviado a las Cámaras por el mismo Massa prevea una hipótesis inflacionaria del 65% para el próximo año es un frío baño de realidad política. Con esa tasa a nadie se le ocurre decir que derrotó a la inflación. Ni siquiera alcanza para inventar una consigna parecida al “estamos mal pero vamos bien” de Carlos Menem, antes que apareciera el plan de la convertibilidad que puso en caja a la inflación a un muy alto costo.

Cris y Su

Cualquier jugada de Cristina es letal. Su liderazgo es brutal, pero no alcanza para llegar al poder. Provoca graves dolores de estómagos y hace estragos sin importarles las consecuencias y, siempre tiene como norte su persona.

Manzur, por las dudas cuando vio tamaño despliegue salió volando de la Jefatura de Gabinete, se puso el mameluco de gobernador tucumano en uso de licencia y vino con Jaldo a recorrer la provincia.

Ambos también esquivaron cruzarse con Susana Giménez que aterrizó en Lules invitada por el intendente Carlos Galía. La diva se ha estigmatizado como una acérrima antiperonista y por lo tanto tuvo que soportar críticas.

La política argentina ha sufrido algunas recaídas graves. Precisamente, que les preocupe o que se aprovechen de la imagen de aquella no habla muy bien de la pericia de algunos políticos comarcanos.

Manzur en estos últimos días estuvo más en Tucumán que en la Casa Rosada. Las palabras de Cristina lo ponen en alerta. El gobernador licenciado cuando se fue a Buenos Aires esperaba ser el gran ordenador de los desaguisados del poder nacional. Ahora, que los vio de cerca y se da cuenta que ni siquiera el diálogo entre los principales dirigentes es posible, debe estar arrepentido. Aunque esa opción es difícil, porque no figura en el diccionario de la política.

Algo parecido le debe ocurrir a Alfaro, quien fue creciendo sin problemas en Juntos por el Cambio, hasta que su ambición llegó a la cima. Entonces ciertas fuerzas antiperonistas empezaron a ponerle límites. Y, en este caso, ya no hay mucho tiempo para arrepentirse.

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