

La Vía Láctea es la galaxia en que vivimos. Se cree que es una galaxia con forma de espiral, de la que se conoce mucho, pero parcialmente. Tiene un núcleo con una gran concentración de estrellas y un agujero negro que fue detectado hace poco tiempo. No hay acuerdo sobre si el núcleo es esférico o en forma de barra, quizás es una barra con un centro esférico. Tiene además un disco, cuatro brazos espirales, dos principales y dos menores, y un halo, que es como una esfera que la envuelve completamente, en donde la densidad de estrellas es menor y probablemente allí estén las estrellas más viejas.
El Sistema Solar se encuentra en el borde de la galaxia, en uno de los brazos espirales. Desde la Tierra se puede ver el centro de la galaxia y la parte que está delante del centro, no se puede ver lo que hay detrás de él. En el hemisferio sur, desde febrero y hasta octubre se puede ver el plano y el centro galáctico, especialmente en lugares con cielo poco contaminado.
Hay distintas historias griegas y egipcias respecto al origen de su nombre, relacionadas con un camino de leche, debido al color blanco con el que se la ve en cielos pocos oscuros. Otros pueblos las identificaron de maneras diferentes, como los vikingos que consideraban que era el lugar al que iban las almas de los muertos, los pueblos celtas creían que era el camino al castillo de las hadas y los pueblos originarios de América que la identificaron con animales.
Es la galaxia más estudiada, porque estamos dentro de ella y podemos ver detalles que no se pueden ver en otras, pero sólo podemos ver parte de la misma. El Sistema Solar y la Tierra están en un borde y si se mira hacia al centro de la galaxia se ve una zona con muchas estrellas y mucho polvo interestelar que casi no permite ver que hay detrás. La mayor parte de la radiación que proviene de las estrellas que están detrás del núcleo no llega a este lado, como tampoco llega la que producen las galaxias y otros objetos que puedan estar en esa zona.
Si se ve una casa desde afuera o vemos su plano se puede tener una idea bastante completa de cómo es. En cambio si estamos en una habitación, por ejemplo el comedor, es poco lo que podemos saber sobre cuántas habitaciones más tiene, su distribución, etc. Sin embargo si observamos el movimiento de las personas que la habitan, podríamos inferir algunas cosas respecto a la distribución de la casa, como por ejemplo, en donde está la cocina o los dormitorios. Lo mismo ocurre cuando se quiere saber acerca de la parte oculta de la Vía Láctea.
Si detrás de una galaxia lejana hay un objeto, no se lo puede ver en forma directa, pero la luz que pasa al lado de ella es desviada por efecto de la gravedad y se lo ve proyectado a su lado. Esto es el efecto de lentes gravitatorias enunciada por la Teoría de la Relatividad. Esto no se puede usar en nuestra galaxia porque estamos dentro de la misma.
Hubo varios intentos de detectar objetos escondidos detrás de la Vía Láctea, combinando distintas técnicas observacionales. Estos trabajos son muy complejos, requieren hacer modelos de algo invisible. Los resultados muestran un conjunto de galaxias que estarían ocultas. Los resultados son alentadores y abren nuevas áreas de estudio en lo que se refiere a estructura del universo a gran escala.







